Liderar y confiar

Suplemento Economía 12 de agosto de 2018 Por
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- Preguntas para el líder
- ¿Para qué hablás de innovación si cuando tenés que innovar sos el primero en poner un pretexto para no hacerlo*? ¿Para qué hablás de trabajo en equipo si después las decisiones finales siempre las tomás vos**? (*dinero, foco, tiempo) (** porque sos el que más sabe al respecto).

- Sugerencias para el líder
Ya lo dijo Bielsa, “la voluntad y el ejemplo no precisan de palabras y producen efectos más profundos”. Muchos líderes se llenan la boca con palabras, pero sus acciones dicen lo contrario. Es un signo de cómo fueron liderados ellos mismos en el pasado.
Esa manera de liderar ya pasó de moda. En el circuito emprendedor cada vez vemos más líderes que demuestran con el ejemplo cómo quieren que operen sus empresas. Lo vemos en startups pequeños de 10 personas o en emprendimientos que han crecido y hoy cuentan con 3.000 empleados. Y esos empleados sienten orgullo por trabajar allí y no hay dinero que haga que renuncien para cambiar de trabajo.
Hoy un líder tienen que comprender que no solo alcanza con decir qué hay que hacer, si no que debe apoyarse en sus equipos para que ejecuten como ellos saben. Para eso debe contratar a los más adecuados para realizar sus tareas y dejarlos hacer lo que saben hacer.
En el pasado siempre primó el “síndrome del conocido”, por eso en las empresas hay tantas personas en puestos claves que no son las adecuadas. Sea por que eran conocidos de los dueños o por que la agencia de reclutamiento que presentó al candidato hizo una búsqueda entre sus conocidos, la meritocracia primó en el factor confianza por sobre otras capacidades.
Entonces, hoy un líder tiene dos tareas iniciales: primero, dar definiciones claras y precisas hacia donde quiere y para qué. Segundo, debe que tener la capacidad de ponerse en los zapatos de sus colaboradores. El valor de la empatía de un líder es altísimo en estos tiempos.
La capacidad de escuchar, comprender y ser sensible con los empleados, colegas y clientes es clave. Por eso es primordial entrenarse para conducir a las personas. No se trata de seguir leyendo libros al respecto solamente, si no de encontrar la mejor manera de relacionarse conociendo cómo es uno mismo, cómo son tus empleados y qué esperan de vos y la empresa.
El círculo de confianza debe cerrarse para que todos los integrantes sientan que tienen un objetivo en común y superador. El líder debe tener la capacidad de responder a dos preguntas esenciales de sus colaboradores cada vez que comunique sus objetivos: “¿qué esperás de mí?” y “¿cómo me afecta”.



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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