No fue magia

Notas de Opinión 12 de agosto de 2018 Por
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SIMBOLO DE EPOCA. La ex presidenta CFK y a su lado Daniel Muñoz, bolso en mano. FOTO ARCHIVO
SIMBOLO DE EPOCA. La ex presidenta CFK y a su lado Daniel Muñoz, bolso en mano. FOTO ARCHIVO

Parece difícil que esta vez el destape de la corrupción vuelva a diluirse en la misma nada como ya sucedió tantas veces anteriores. Pero en realidad, aquí nunca  se sabe. Es que la causa "de los cuadernos" y sus derivaciones ha cobrado tanto cuerpo que, reiteramos, parece imposible que tenga destino de archivo, pues entonces nos perderíamos una oportunidad inigualable y más que eso única, de comenzar  a recorrer el espinoso camino del fin de la impunidad -y seguramente también de los privilegios-, para de una buena vez transformarnos en una verdadera República, con todo lo que eso significa.
No es necesario agudizar en exceso la memoria para recordar casos que estaban más claros que el agua y finalmente se diluyeron como por arte de magia. Mejor dicho, nada de episodios mágicos o extrasensoriales, sino producto del sistema de autoprotección que desde siempre ha existido en la Argentina, con un funcionamiento digno de mejores causas. Vale recordar también aquella frase "no fue magia" que la ex presidenta Cristina Kirchner repiqueteaba en su último año de gestión, para referirse a los logros de la década, que ahora comprobamos lo que desde siempre se sabía. Es verdad que de magia no había  absolutamente  nada.
Echando la vista atrás, y para advertirnos sobre los obstáculos que aún deben ser traspuestos, tenemos por ejemplo la valija de Antonini Wilson con los 800.000 dólares, causa que finalmente prescribió después de 10 años. El rechazo de la admisión de la propia firma sueca Skanska de haber pagado coimas. O la defraudación que fue lo de las coimas en el Senado ocurrida durante la presidencia de De la Rúa, cuando  hace dos  años fue cerrada la causa, en la cual -recordamos pues vale la pena- también hubo un arrepentido: Pontaquarto. ¿De qué valió? De nada, confiemos que esta vez no tengamos ese mismo final.
Es que este caso de los cuadernos de Centeno, cuyos datos han sido  comprobados en su mayoría, es tan grande, tan abarcativo, que despierta temor de que pueda llegar al final. Y además esta semana que iniciamos llegarán los datos de la justicia de Brasil sobre los argentinos involucrados en la causa Odebrecht, merced al  acuerdo que finalmente se decidió a concretar la Argentina, luego de dos años de trabas y cavilaciones varias. Si hasta el momento se han conocido nombres y detalles al por mayor, todo indica que la lista se irá ampliando generosamente, tanto con funcionarios, legisladores, empresarios, gremialistas y operadores y lobistas de toda laya. Por eso, sería bueno el poder llevar adelante el caiga quien caiga, del que estamos más cerca que nunca, aunque volvemos a reiterarlo: certeza plena no existe, habrá que aguardar los acontecimientos.
No sea cosa que los empresarios se salgan con la suya con esa casi absurda afirmación realizada bajo la figura del arrepentimiento de haber hechos aportes para las campañas electorales. Las cesiones de  bolsos repletos de dólares se hicieron durante la docena de años del kirchnerismo, tal vez siendo verdad que bajo fuertes presiones y con el falaz argumento de financiar campañas, aunque no ignorando que la mayor parte iba a engrosar cuentas personales. En especial, de acuerdo a las revelaciones, de los integrantes de la familia presidencial, aunque también para otros muchísimos más, que de ninguna manera puchereaban -como dijo  Baratta-, pues por ejemplo Daniel Muñóz, la mano derecha de Kirchner para recibir los bolsos, realizó inversiones por 70 millones de dólares en Miami. Si eso era el puchero, imaginen cómo habrá sido la tajada de los que regenteaban la organización mafiosa.
Sobre los empresarios además, cabe una aclaración que es central para dejar sentado su nivel de participación en toda esta telaraña de corrupción. De ninguna manera pusieron siquiera una moneda de su bolsillo. Una obra que valía 100 acordaban con el gobierno presupuestarla en 140, ese resto volvía en gran parte en bolsos de dólares, siendo muy probable que también les quedaba algún retazo para ellos. Es así que de ninguna manera cabe la justificación de ignorancia sobre el sistema, ya que era absolutamente claro. Por suerte, algunos comenzaron a saltar el cerco y la omertá -el silencio de la mafia siciliana- está deteriorándose.
Reiteramos: ahora queda bien claro que no fue magia y que tenía muchísima razón la ex presidenta en afirmarlo. Sólo queda por esperar que de avanzar la justicia como corresponde, todos los demás instrumentos instituciones funcionen como es debido,  y que sea la sociedad la que lo exija. Los fueros son para proteger a un legislador por sus ideas, jamás por sus acciones delictuales cuando están debidamente comprobadas, al igual que la dormida ley de extinción de dominio para recuperar todo lo que se pueda de lo saqueado. Es cuestión de estar atentos.

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