Uso de la capacidad industrial

Editorial 10 de agosto de 2018 Por
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Es difícil encontrar un equilibrio para plantear un diagnóstico sobre el estado de la economía argentina entre las lecturas optimistas de los funcionarios nacionales y las pesimistas que emergen del otro lado de la innegable grieta que se ha abierto en la Argentina. Es cierto que al menos desde el Gobierno nacional bajaron un cambio con sus discursos excesivamente edulcorados y se admite que el país atraviesa una crisis, más allá de que adjudican mayor responsabilidad de la misma a razones exógenas que a endógenas atribuibles a errores de gestión. Esto es que desde Casa Rosada a duras penas se hace una autocrítica -quizás demasiado tibia-, pero se opta por repartir culpas a la inestabilidad de la economía internacional. 
En el medio se sitúan los indicadores. La industria que ocupa a miles de trabajadores está soportando por estos días una pesada mochila ante la caída de las ventas y del nivel de actividad. En tal sentido, la utilización de la capacidad instalada en la industria descendió al 61,8% en junio, el segundo nivel más bajo del año, lo que significó una caída de más de 5 puntos porcentuales con relación a igual mes de 2017. Se trata de datos del mismísimo INDEC, que además señaló que en relación a mayo anterior se observa una caída del 3,3% en el uso de la capacidad, ya que en ese mes había llegado al 65,1%. Para completar esta mirada, en junio del 2017, el uso de la capacidad instalada se ubicó en 67,1%, según las mediciones del organismo público.
Claro que se trata de un promedio de la industria. La crisis no golpea a todos por igual. Por ejemplo, los bloques sectoriales que presentaron en junio niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al indicador general fueron industrias metálicas básicas (80,5%), papel y cartón (71,7%), minerales no metálicos (70,6%), refinación del petróleo (68,7%) y tabaco (68%). 
En el otro extremo, los bloques sectoriales que se ubicaron por debajo del nivel general fueron: edición e impresión (60,1%), alimentos y bebidas (59,1%), textiles (55,4%), caucho y plástico (54,8%), la metalmecánica excepto automotores (53,6%) y la automotriz (47,7%). 
En este punto se observa la caída del consumo de los hogares argentinos que ajustan sus gastos en los supermercados, despensas y tiendas debido a que la inflación corroe el poder de compra del salario. Y en algunos casos, quienes tenían empleos informales se han quedado desocupados. Como dijo la diputada nacional Elisa Carrió, incluso se reducen los gastos en "changas". Así las cosas, el bloque de alimentos y bebidas presenta un nivel de utilización de la capacidad instalada de 59,1% en junio, inferior al registrado en junio de 2017 (64,3%). Para esta comparación, la caída en el nivel de utilización de la capacidad instalada se origina, principalmente, en las disminuciones de la producción de carnes blancas, de la molienda de cereales y oleaginosas y de la elaboración de bebidas. Un ejemplo: lo primero que una familia recorta cuando la plata ya no alcanza son las bebidas gaseosas porque no son de primera necesidad. 
Mientras que la industria textil presentó, según el INDEC, un nivel de utilización de la capacidad instalada de 55,4% en junio de 2018, inferior al registrado en junio de 2017 (66,2%), a partir de la contracción en la elaboración de tejidos y de hilados de algodón, que se vincula con el menor nivel de pedidos por parte de los rubros fabricantes de prendas de vestir y otras confecciones.
Otro informe está en línea con el relevamiento del INDEC, aunque en este caso se focaliza en empresas nacionales industriales pymes. Este reporte advierte que 6 de cada 10 empresas se encuentran a un 50% o menos de su capacidad industrial utilizada según la encuesta de expectativas económicas que releva la Asociación de Empresarios Nacionales -ENAC-.
Además, sobre el nivel de actividad de las empresas industriales pymes consultadas que emplean entre 5 y 500 trabajadores, en promedio están al 54% de su capacidad utilizada, casi 10 puntos menos que el promedio que el INDEC midió para el mismo trimestre (64,8%) y que es sobre grandes empresas fabriles, las únicas que evalúa y un punto menos respecto del primer trimestre del 2018.
De acuerdo al relevamiento del ENAC, un 29,2% de las empresas industriales pymes despidieron trabajadores, un 20,2% ha indicado que suspendió y solo un 10% ha incorporado trabajadores. En tanto, el 65% de las empresas redujo horas extras o turnos de producción producto de la crisis, y posterior recesión, que provocaron "las decisiones erradas en política económica vía la devaluación del peso, el aumento brutal de las tasas de interés, el acuerdo con el FMI y los cambios de gabinete del país (BCRA, energía y producción) todos vinculados a la dimensión productiva del Poder Ejecutivo".

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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