Sensaciones y sentimientos

Información General 14 de julio de 2018 Por
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SER SOLIDARIO
Si la solidaridad hubiera existido en todos los tiempos y circunstancias, la evocación de los miembros de Los Beatles sería John, Paul, George y Pete.
No hay error. Tal sería la formación que saltó a la fama y desde allí no bajaría nunca, pero sigue habiendo un nombre que no corresponde, porque todos conocemos por otro apellido al baterista.
John Lennon, Paul Mc Cartney, George Harrison y Pete Best fue la formación del grupo en sus comienzos en Le Cave.
Ocurrió que habiendo transcurrido dos años desde sus inicios, cuando su productor estrella los llevó a una importante grabadora con inconmensurables -ya entonces- posibilidades de giras por el mundo, películas y grabaciones que se distribuirían por el resto del planeta, surgió la necesidad de que un viento impiadoso lo quitase a Pete Best de su asiento frente a la batería y, como “casualmente” alguien estaba ocupando esa tarea en la grabadora, dos nombres pasaron a segundo plano por efecto de ese inesperado viento: Pete Best quedó a un costado y el ingresante Richark Starkey pasó a ser Ringo Starr.
Esta falta de solidaridad, por decirlo de un modo piadoso que, pensándolo bien, no lo merecen, determinó que se convirtiera en un tema complicado para explicar para John, Paul y George, también para su productor de entonces y autoridades de la grabadora. Todos en su momento ensayaron explicaciones nebulosas donde a pocos se le atribuía responsabilidad directa en la iniciativa del viento impiadoso, aunque por acción o por omisión, parecía surgir que todos habían aportado al resultado tan conocido.
Claro, no es el único caso. El mundo de la música está poblado de estas ausencias sin aviso y también de incorporaciones “al pasar”, que dejan a muchos enojados por años contra el o los infieles voluntariamente ausentados.
La gente “común y corriente” no es solidaria. Vayamos a la situación de que alguien encuentre una billetera tirada en la calle ¿Cuántos de ellos ni siquiera piensan un momento por devolverla y más aún, sueñan con hallar en una vereda (cualquiera, no son pretensiosos) paquetes con miles de dólares y poder llevarlos a su casa (con disimulo, por supuesto), marchándose del feliz sitio del hallazgo sin el requisito folclórico de irse silbando bajito.
La cuestión es que más que falta de la más elemental solidaridad se ha instalado la idea de que deben aprovecharse todas las circunstancias que permiten tomar las ventajas callejeras.
La solidaridad no constituye un favor que se hace a los demás con lo que indudablemente sobra, ni debe originar el aplauso hasta el fin de la historia.
Es una obligación
¿Quién y cuánto se puede vivir mediante el oficio de ciruja urbano ocasional?.
Todas las acciones que se hacen contra el grupo social, se vuelven contra los infractores. Y si se hace alguna vez un monumento al avivado, como representa un antivalor, seguro que no estará en la plaza principal, sino en el rincón más oscuro y menos visitado.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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