Tomando mate en Moscú

Deportes 13 de julio de 2018 Por
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FOTO NC CHARLA. Clivati con Leonardo Andrés, dueño de Mateinbar en Moscú.
FOTO NC CHARLA. Clivati con Leonardo Andrés, dueño de Mateinbar en Moscú.
(Desde Moscú, Rusia). - Este equipaje de viaje ya no tiene mucho espacio para agregar anécdotas y vivencias a cual, más jugosas. Sin embargo siempre hay lugar para una más, sobre todo si se trata de costumbres argentinas exportadas a lugares tan remotos, como lo es Rusia.
En otros lugares del mundo, a los cuales nos lleva de la mano el fútbol, tomamos contactos con productos tradicionales también; nuestra carne es una marca indeleble, los vinos también lo son, las golosinas han ganado una parte importante del planeta y ahora, como una novedad para este cronista, el mate, ha encontrado un espacio en ese bagaje tan generoso.
No resulta extraño cruzar la frontera y constatar que esta infusión, ocupa un gran lugar de preferencia en Uruguay, Paraguay y hasta el Sur de Brasil; pero cuando uno se aleja del continente, localizarla es casi una utopía.
Alguien podría darle crédito a una versión que dijera que en ciertos lugares de Moscú, se toma mate, de la manera tradicional con que lo hacemos en nuestro medio y que ese ritual, prosperaría por mucho tiempo? La respuesta inmediata sería que no, pero, nunca falta un argentino que toma una decisión que cambia esa lógica y aquí va una historia más de esas, que pululan por todo el mundo.
Andrés Leonardo Bogdan llegó a estas tierras junto con sus padres hace 30 años, no había posibilidades de elección y por lo tanto, la vida de joven lo pondría a trabajar en un gran desafío personal; el desarraigo por un lado y por otro, la integración a una sociedad cuya cultura estaba en las antípodas de las nuestras, mucho más, en tiempos de la Unión Soviética, que fue el contexto en el cual se radicaron.
Nuestro amigo, podemos decirlo así abiertamente, ya que cuando hay un mate de por medio, lo sentimos de esa manera, se formó profesionalmente, luego de derribar los obstáculos más encumbrados como lo son, para los latinos, la comunicación y la escritura en un país cuyos parámetros derivan del hebreo y por eso pudo recibirse en la Universidad Estatal de Psicólogo Social y Sociólogo-Economista.
Dentro de un espectro amplio de actividades que realizó y realiza, participó como nexo en la contratación de jugadores que llegaron de Argentina a jugar en la liga rusa como los casos de Héctor Bracamonte, hoy radicado y mimado en Moscú y Clemente Rodríguez, entre otros, explotando así, el tejido de influencias que ha conquistado desde su llegada. Sin embargo, la más pintoresca para reflejar en este itinerario periodístico, es la de haber creado un espacio y un vínculo comercial para propiciar el consumo de la yerba mate a través de este hábito tan hondamente metido en la cultura de los argentinos.
Llegamos entonces a Mateinbar, un pequeño rincón dentro de un restorán que guarda detalles que nos remiten fundamentalmente, a Oberá, la tierra de sus padres como por ejemplo, un recipiente con tierra colorada, otro sello misionero.
“Bienvenidos a Mateinbar nro. 1 aquí en Moscú, es un lugar donde se puede tomar un mate bien argentino, con la costumbre nuestra, con una yerba rica, difícil de conseguir en nuestro país y que permite reunir a los amigos” lo expresa con los matices que ya tiene su lengua, con una clara influencia de esta, su otra tierra.
¿Cómo era este país cuando llegaste? “Bueno, como en las películas, todo gris, todo oscuro pero, ahora ya cambió todo, las nuevas generaciones le han dado otra dinámica más similar a lo que sucede en otras partes del mundo”. También abordamos el tema político, justamente por esa integración a la que alude nuestro entrevistado “sí, Rusia se abrió, antes de la caída de la Unión Soviética había muchos problemas incluso para conseguir determinados productos, ahora Uds., han visto en estos días, en la calle una nuestra del progreso en los autos, en los edificios que se construyen permanentemente y en las comodidades del Metro; hay mucha gente linda en Moscú, lástima cuando llega el frío, pero se la pasa bien tomando un buen mate. El frío es seco y no hay el viento que por ejemplo tenés en Ushuaia, acá se puede esquiar y disfrutar de la nieve como si fuera una navidad eterna.”
Otra curiosidad es la costumbre del ruso para con el mate “acá le damos un mate por persona, no funcionan tanto el hecho que se lo pasen para beber de la misma bombilla entre varios, cada uno tiene su mate, le agregamos nuestra yerba misionera y un termo con agua a 75 grados. Cuando vienen amigos yo les recomiendo que beban del mismo mate pero cuando llegan clientes o parejas cada uno lleva su equipo”.
Mateinbar es un lugar que no solo tiene algunos símbolos nacionales que nos despiertan la lógica melancolía, también lo es en términos de la buena energía que le aporta Andrés Leonardo su dueño y Tatyana, una bella rusa que es la otra atracción de ese rincón cálido y creativo que se puede visitar aquí en Moscú.
No podía faltar en esa especie de altar de la patria, una foto con Diego Maradona, al que le llevó de regalo un equipo de los que promociona en esta ciudad hace un par de semanas; esa imagen refuerza la promoción de esta marca y le da a su dueño, un nueva dimensión de una actividad que desarrolla a manera de hobbies, pero que le permite mantener con vida, ese cordón umbilical, con la tierra que lo vio nacer.
Periodista acreditado para LA OPINION Mundial de Rusia 2018

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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