Pymes antipobreza

Editorial 10 de julio de 2018 Por
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Muy pocos sectores pueden quedar al margen de la crisis económica que transita la Argentina en estos días, más allá de los discursos optimistas que se fabrican en la usina de la alegría del Gobierno o de los apocalípticos que surgen desde los sectores opositores más duros. 
Mientras los funcionarios nacionales buscan convencer a los inversores internacionales que las turbulencias cambiarias, que se manifestaron con la forma de incertidumbre y volatilidad en torno al dólar que desembocaron una nueva devaluación del cada vez más pequeño peso, la Argentina ya no atraviesa una crisis restringida a la cotización del dólar sino que es general ya que afecta la economía real. Cayeron sustancialmente las ventas de automóviles nuevos, se desaceleró notoriamente el crecimiento de la construcción en tanto que los comercios venden cada vez menos. Al mismo tiempo, ni la caída del consumo parece poder contener la inflación que impacta principalmente en el precio de los alimentos y en particular los alimentos de primera necesidad. Un litro de leche vale lo mismo que un dólar. 
En un gris escenario invernal, el sol se oculta para casi todos, excepto para aquellos que apostaron a las Lebacs y se beneficiaron con buenas ganancias a partir de altas tasas de interés ofrecidas por el Banco Central en su intento por frenar el alza del dólar. Pero son pocos y difícilmente se encuentran en ciudades como Rafaela, más proclive a apostar no por la timba financiera sino por el trabajo, ese de poner una fábrica, dar trabajo a los vecinos y producir agregando valor. 
Precisamente es en este nivel de la economía de la producción donde se siente el cimbronazo de la crisis. Las empresas venden menos y la plata que tienen en la caja fuerte no alcanza para pagar los salarios, los servicios, los proveedores y por supuesto los impuestos, que nunca son bajos. En esta cadena, entonces, se resienten los pagos. Y cuando un eslabón no funciona bien, esa cadena falla en su conjunto. 
Así las cosas, después el problema se traslada a la cadena del trabajo. Y si muchos de nuestros vecinos pierden ese pasaporte a la dignidad, entonces crecen las situaciones como las que se dan en nuestra querida Rafaela por estos días: más personas tocando timbre de las casas pidiendo algo de comida, un poco de dinero o ropa vieja. Postales de lo mal que andan las cosas en un país que está en una zona de riesgo. Nadie se sorprende por el hecho de que si el empleo cae, entonces la que aumenta es la pobreza, el malestar social y las tensiones. 
Por eso es necesario fortalecer a las empresas, principalmente a las pequeñas y medianas que son las que mayores fuentes de empleo general, y darles apoyo como primera defensa del empleo y barrera contra la pobreza. De acuerdo a los últimos datos del GPS del Ministerio de Producción de la Nación, en el país operan alrededor de 856.000 empresas registradas y, entre ellas, 606.000 son empleadoras. El 99,4% de ese total, esto es 602.784 firmas, tiene menos de 200 ocupados, y sólo el 0,6%, es decir 3.532, son grandes empresas con más de 200 ocupados.
Estas estadísticas sostienen que las empresas de hasta 200 empleados son las que más trabajadores emplean y cuentan con el 65% del empleo privado formal. En base a esta contribución clave a la economía nacional, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios presentó un informe bajo el título "Las Pymes: antídoto contra la pobreza" en el que considera necesario que los tres niveles de Gobierno implementen políticas que favorezcan su expansión y mejoren su competitividad.
En ese reporte, detalla que las MiPymes representan 64,7% del empleo privado registrado en tanto que las microempresas son responsables del 21%; las pequeñas empresas del 22,5% y las medianas de 21,2%. En particular, plantea que las Pymes de los sectores comercio y servicios suelen ser la puerta al mercado laboral para segmentos vulnerables de la población, que de otro modo no accederían a él pues no cuentan con las competencias académicas que las compañías de mayor tamaño generalmente exigen.
El reporte de la CAC remarcó que las Pymes para favorecer una economía más competitiva y evitar los efectos distorsivos de la concentración económica y territorial, incluyendo fenómenos de cartelización y posiciones dominantes abusivas. Al respecto, con el impuso de este formato de empresas se mejoran las decisiones de los agentes económicos y se federaliza efectivamente la actividad económica.
Con el modelo económico en plena descomposición al punto que no tiene más remedio que hacer ajustes, respaldar a las Pymes será como destaca la CAC el primer antídoto contra la pobreza. 









Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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