Mirar a Rafaela

Notas de Opinión 08 de julio de 2018 Por
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TANGO. La cultura también suma a la trascendencia. FOTO J. BARRERA / ARCHIVO
TANGO. La cultura también suma a la trascendencia. FOTO J. BARRERA / ARCHIVO

¿Se acuerdan cuando décadas atrás nos decían que Rafaela era una isla? Un concepto que en cierta manera nos halagaba, pero que nunca fue digerido como tal, pues ubicaba a la ciudad en un plano distinto al resto cuando en realidad desde aquí se puntualizaban con mayor énfasis las cosas que aún faltaban que las conseguidas. Contundente ejemplo el nuevo acueducto que recién ahora está por ponerse en obra, después de tantos veranos de padecimientos, quedando aún algunos más por delante.
Con algo menos de pomposidad, pero parecida trascendencia al momento de la evaluación, fueron muchos los que anduvieron por aquí calificando a Rafaela como el modelo de ciudad a seguir. Economistas, gobernantes, políticos de diversidad de posturas, empresarios y otros visitantes que no llegaron a la prensa con sus impresiones, palabras más palabras menos, coincidieron en ubicar a Rafaela como el modelo de ciudad a copiar. Ocho años atrás, el Reporte de Economía y Desarrollo, una organización que hace relevamientos en esta parte del  mundo, ubicó a Rafaela entre las seis mejores ciudades de Sudamérica, y un tiempo antes una nota del diario La Nación decía sobre nuestra ciudad "es el éxito de un modelo que llegó a la zona de duros colonizadores piamonteses: la cultura del sacrificio y del trabajo".
Tan opuestos en sus posturas, tan duramente enfrentados en la política -con otra larga serie de evaluaciones que podrían formularse, pero que obviaremos en virtud del sentido de la nota-, si hubo algo de coincidencia entre la anterior presidenta y el actual mandatario, fue justamente Rafaela. Es que a Cristina Kirchner nuestra ciudad la deslumbraba y así lo hacía saber sin reparos, mientras que para Mauricio Macri, Rafaela "seguía siendo una isla", comparándola con su Tandil natal, sobre las que sostuvo "fueron las ciudades que más crecieron en las dos últimas décadas". 
Es probable que para quienes siguen estas entregas de los días domingo les resulten extrañas estas referencias sobre la ciudad, por sobre la actualidad política, económica y judicial de la Argentina, siempre proveedora de tan abundante material, lamentablemente para todos nosotros, que en definitiva somos quienes debemos soportar las consecuencias.
Veamos entonces, retomemos el hilo. Lo expresado es de plena actualidad, sucedido esta semana, habiendo sido el propio gobernador Miguel Lifschitz quien reactualizó el tema diciendo nada menos "ojalá la Argentina se mirara un poco más en Rafaela", añadiendo además como para evitar celos y reproches "y en otras comunidades de la provincia de Santa Fe que están pensando en la producción, en el trabajo, en el valor agregado e iniciando nuevos proyectos e iniciativas que tienen que ver no solamente con mejorar las condiciones de vida, generar empleo genuino y desarrollo sino, además, con poner a Rafaela en el mapa del mundo moderno".
Es verdad que estamos pasando tiempos muy difíciles, cuando gran parte de la gente tiene su cabeza puesta en otras cosas y no le sobra nada para desviar su atención, pero ciertos hechos deben valorizarse como cabe. Que un gobernador de otro signo político al del intendente, que rivalizan en elecciones que las urgencias las ubican mucho más cercanas de lo que marca el almanaque, venga y diga que hay que mirar un poco más a Rafaela, es un gesto a tener en cuenta.  Reconocimiento y valoración. Ojalá la política comience una época de coincidencias en lugar de sempiternas confrontaciones, que nos llevaron a un escenario sobre el cual es innecesario mayores puntualizaciones, está todo a la vista. Mezcla de deseo y aspiración, difícil de lograr si es que echamos la mirada hacia atrás, pero alguna vez tendrá que llegar el comienzo.
Si bien hay temas de sobra, como de costumbre, esta vez completaremos con cosas locales, con ritmo de dos por cuatro. Es que la Orquesta Municipal de Tango, en una completa sala del Belgrano, celebró con un recital su docena de años de existencia. Un lujo de espectáculo, con un lujo de invitado como Pablo Agri, quien hizo maravillas con el violín, enrojeciendo las palmas de los asistentes. Una presencia que de todos no opacó para nada al resto del conjunto, por el contrario lo hizo brillar. El mismo músico invitado, hijo del casi legendario Antonio Agri, fue quien destacó el valor de una orquesta estable de estas características y calidad en una ciudad mediana como Rafaela. Algo más que puede incluirse dentro de un legajo para ser observado. Y ahora ya tenemos encima el festival de teatro.



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