Elogios, Francia

Deportes 07 de julio de 2018 Por
Con goles de Varane y Griezmann, uno en cada tiempo, el equipo del Maestro Tabárez quedó afuera del Mundial tras caer 2 a 0 por los cuartos de final, aunque dejó muy buenas sensaciones.
FOTO NA UN CRACK. Griezmann, por respeto a sus compañeros uruguayos y en complicidad con Muslera, no festejó el segundo tanto francés.
FOTO NA UN CRACK. Griezmann, por respeto a sus compañeros uruguayos y en complicidad con Muslera, no festejó el segundo tanto francés.
Nos inclinamos levemente ante el equipo Galo, no solo por la victoria inobjetable frente a los uruguayos, sino, ante su sobriedad y eficacia; estas características que bien podrían describir a un equipo utilitario, encuentran en la prestación de selección francesa, una cualidad que invita al reconocimiento y al elogio.
Es evidente que ha crecido a medida que el torneo le propuso incentivos más elevados. En la fase de grupo, careció de una convicción que la dejara sin discusión en el cuadro de candidatos; no obstante a partir del cruce con Argentina y especialmente, este mano a mano con los Charrúas en una instancia de grandes presiones, el rendimiento dejó ver a un equipo al que no le pesa llevar la bandera y exponerse ante las miradas del mundo, como uno de los más equilibrados.
En la primera mitad Uruguay intentó un planteo en bloque para controlar los aportes laterales, Deschamps tiene claro cómo utilizar los mejores recursos para hacer diferencias, sin embargo, la primera fue para Mbappe que cabeceó por encima de Muslera cuando tenía tiempo y espacio para controlar y definir, era solo una advertencia porque, el juego se tornó anodino y no había demasiada actividad en las áreas.
Pasó más de media hora para anotar una llegada relativamente clara de Uruguay, pero la poca potencia del remate de Stuani, aventó toda expectativa. Algo muy diferente a lo que sucedió unos minutos después en el arco uruguayo, pelota quieta, acción premeditada, centro de Griezmann y Varne que se anticipa a Stuani, cabecea con precisión y abre el resultado, desnudando los primeros gestos de impotencia de un rival, que sintió el impacto.
Néstor Pitana de buena tarea, amonestó a Bentancurt, que se perdería el cruce siguiente de prevalecer Uruguay por acumulación de tarjeta y a pesar de esa secuencia de malas noticias, el primer tiempo se iba a cerrar con una jugada clave para el desarrollo final del resultado, el primer tiempo se iba a cerrar con una jugada clave para el desarrollo final del resultado, 43, dentro desde la derecha Martín Cáceres salta por encima de las torres francesas, mete un cabezazo violento pero, el arquero Lloris, evita el empate y se queda con una nota destacada en lo que sería, la única intervención del todo el encuentro.

LA SUERTE DEL CAMPEON
En la parte final, Uruguay pretendió profundizar la presión en el campo rival, siempre con el sigilo que sugiere tener enfrente a jugadores temibles con espacios, buscó tomar una iniciativa más firme pero se encontró con un equipo muy bien desarrollado para defender sin la pelota, un rol que no incomoda a este modelo francés y si además, de tales virtudes, recoge en un error no forzado, otro gol para ampliar la diferencia, poco quedaba por ver en la agradable tarde de Nizhny Nogvorod.
Para muchos el efecto Karius, para otros, la fortuna de un equipo llamado a campeón en esta Copa, como sea, lo cierto es que a los 15`, Griezmann encontró un espacio, y esa virtud de probar con un remate externo sin tener mucho más para hacer con el balón, se transformó en la solución final del dilema. La pelota viajó en una trayectoria previsible a media altura hacia Muslera, en una posición de conjurarla sin inconvenientes, sin embargo, sus manos se debilitaron al tomar contacto con la pelota y de una forma casi amateur, la terminó empujando contra su propio arco.
Fue tal la fatalidad, que no dio ni para el festejo de los franceses, que también sintieron que ya el partido no se les escaparía de las manos. Y así fue.
Uruguay más previsible que nunca y más débil en lo emocional que de costumbre, comenzó a recorrer el camino del final de su participación en este Mundial, tirando centros sin esperanzas o buscando armar alguna pared en la puerta del área oponente, pero Luis Suárez estaba desactivado y no aportó absolutamente nada a esa gesta desesperada.
La lesión de Cavani que lo alejó de este partido, es un atenuante insoslayable, ya que por las características del delantero de PSG, su relevo en este plantel Charrúa es inviable porque además de llevarse goles, deja de potenciar a su socio predilecto como lo es el delantero del Barcelona.
El final del partido llegó sin tensiones ni suspenso, componentes de un partido que en lo previo, parecían inevitables, por los perfiles de los rivales que se cruzaban; no obstante estas expectativas, la tarde mutó en otra donde la solvencia y contundencia de Francia, apagaron esas ideas y el partido solo fue de trámite discreto con una inhabitual imagen de impotencia, de una legión de jugadores, a los que siempre se los destaca por su rebeldía y apetito.
Francia hasta aquí se ha convertido en un gran verdugo para los equipos sudamericanos, derrotó en su grupo a Perú y despachó en fila a Argentina y Uruguay y esto le confiere la responsabilidad de ser por ahora, el principal candidato a quedarse con este título en Rusia.
Ya no se puede hablar de sorpresas, al menos en este primer partido de cuartos de final, el presente de un plantel con futbolistas jóvenes y talentosos, más el agregado de una indiscutible potencia física, delinean la silueta de un monarca y eso es lo que me parece, quedó claro, después de estos 90 minutos. Francia va rumbo al título y aunque falten pruebas severas, todo lo que lo rodea, es conducente con un pronóstico con poco margen de error.
Periodista acreditado para LA OPINION
Rusia 2018

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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