Sensaciones y sentimientos

Sociales 07 de julio de 2018 Por
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EMOTIVO ORIGEN DE “EL SILENCIO”

Aún sin conocer la historia que la originó, al escucharla no se puede evitar sentir una emoción muy honda. Esa canción, que a veces se ejecuta cuando se hace el homenaje a un prócer en el minuto de silencio, transmite con sólo la fuerza comunicativa de la música un desasosiego nuevo, indescriptible.
Ahora, después de conocer las circunstancias de su primera ejecución, la sensación será además emoción, dolor y rebeldía ante el acto más estúpido de los hombres, que algunos irresponsables llegan a calificar como “la ciencia” de la guerra y destacando, por ejemplo, que ha servido para desarrollar la aviación.
En 1862 ocurrió en los Estados Unidos la guerra civil, esa que enfrentó al norte y el sur. Allí se puso en práctica esa idea imbécil que hacen suponer que matar y destruir son recursos válidos y legítimos para imponer una idea.
Un capitán de ejército de la “Unión” escuchó tras el alambrado (¡solo eso era lo que separaba los dos territorios en pugna!) quejidos continuos de dolor de un soldado. Arrastrándose para no caer ante las balas de cualquiera de los bandos, consiguió llevarlo hacia su sector aunque no consiguió hacerlo vivo. Comprobó sorprendido que era un hijo suyo al que no veía desde hacía mucho: ni siquiera sabía que se había alistado en la guerra.
Acongojado, pidió permiso a su superior para sepultarlo con honores militares, pero le fue negado porque ese soldado era confederado, por lo tanto enemigo y no le correspondían los honores militares, pero sí le fue sepultarlo en territorio de la “Unión”.
Revisando sus ropas, hallaron una partitura y un texto. Con tremenda emoción el militar se enteró en ese momento que su hijo había estudiado música después de ingresar a la guerra, y pidió permiso para que la banda ejecutase música en su honor, pero por ser soldado enemigo no correspondía, aunque sí fue autorizado que un solo instrumento, un cornetero, ejecutase las notas allí escritas.
Sí. Precisamente las que se imaginan, lectores; las que ahora se conocen como “El silencio”.
El soldado caído también había escrito unas frases, supuestamente para ser acompañadas o cantadas mediante esas notas.
“El día ha terminado / se fue el sol de los lagos / las colinas de los cielos. / Todo está bien, descansa protegido, / Dios está cerca / La luz tenue oscurece la vida / y la estrella embellece el cielo / brillando luminosa acercándonos la noche / Agradecimientos y alabanzas para nuestros días debajo del sol /Así vamos /Esto sabemos / Dios está cerca.
Tales son las circunstancias en que se gestó “El silencio”.
Un dolor mayúsculo que sigue estremeciendo hasta las últimas fibras y desactiva hasta las más ocultas partículas de insensibilidad, mientras preguntas urgentes van surgiendo a nuestro paso.
¿No será el momento de mirar qué hay verdaderamente a nuestro alrededor?
¿Alguien nos está impidiendo ser nosotros mismos, dentro de una “no obligada” convivencia?
¿Qué nos impide ver la paz que está cerca y, pacientemente, nos rodea?
¿No será el momento de darle paso al silencio que acompaña a la luz integradora?

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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