Un legado que no termina de morir

MUNDIAL 2018 01 de julio de 2018 Por
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FOTO NA CONSUELO DE CRACK./ Messi, ahora otra vez en duda sobre su continuidad en la selección, consolado por Mbappé.
FOTO NA CONSUELO DE CRACK./ Messi, ahora otra vez en duda sobre su continuidad en la selección, consolado por Mbappé.
¿Cuándo fue que perdimos el estilo y la cordura? ¿En qué momento de la historia contemporánea decidimos arrojarnos al vacío, convencidos de un celestial rescate? ¿Qué nos pasó como parte de los inventores de este juego al que le aportamos 3 de los 6 mejores jugadores de todos los tiempos? ¿Quién se llevó la formula y dejó a merced de los vientos, esos proyectos basados en la integridad de los conductores y en el buen sentido? ¿Por qué, en todo caso, salimos del sistema por cuenta propia buscando fundar un nuevo orden, cuando el resto transita otros caminos, evidentemente, más firmes y coherentes?
Lo quiero a Julio Grondona para comparecer, no me traigan al Chiqui Tapia, o a Armando Pérez ni mucho menos a Luis Segura; quiero que venga el progenitor de este estado de irresponsables, muchos de ellos zombis de un tiempo de delirios.
Necesito los papeles del proyecto, los planos de esta construcción para auditarlos y hacer los peritajes que permitan saber, por que todo se derrumbó, aún con los mejores arquitectos de estos tiempos.
Lo espero en nombre de miles de hinchas que han dejado la piel en las tribunas de este país y de otros donde viajaron ingenuas esas ilusiones y también lo espero desde lo profesional; quiero ordenar en responsabilidades, a los culpables de esta debacle del fútbol argentino que, después de implosionar, traslado esa desidia, a su empresa mejor cuidada y de mayor prestigio mundial, como lo fue la Selección Mayor.
Temo que eso no será posible, me dicen que Julio Grondona ya no podrá llegarse ante este modesto tribunal, que se fue a tiempo y que no llegó a ver esta calamidad y que sus causas, por obvias razones, ya prescribieron.
El tema es el legado, la herencia política que se ha hecho ingobernable y que en el reparto de bienes, por ejemplo, le entregó como una moneda de negociación, la administración de los seleccionados, a los menos iluminados y así termino la cosa, estampados en las márgenes del río Volga, una tarde de verano en Kazán.
Grondona no viene, pero su legado, no termina de morir.

LA TARDE QUE DESPEDIMOS A MESSI
El árbitro iraní Alireza Faghani, ya no concede más tiempo que los 4 minutos que su asistente indicó a todo el estadio; permite, no obstante, la última acción como una compensación tácita de alguna demora de los franceses a los que, insólitamente, se le había complicado el final con el descuento del Kun Agüero y no soportarían dos o tres pelotas cruzadas más.
Miro la inmensa pantalla del Arena Kazán y el tiempo pactado ya quedo atrás con un resultado frágil pero justo de 4 a 3, fantaseo con un batacazo en la última pelota del partido pero, la pelota se aleja del área y sin querer ver ni escuchar, espero la decisión inapelable, esa que no tiene remedio.
El silbato decreta el final del partido pero, en ese acto, además dispara todo tipo de conjeturas y polémicas, las que nunca faltan en toda caída, fogoneadas por oportunistas y las otras, esas que nunca dejaron de argumentarse, ni siquiera cuando Messi iluminó la noche de Quito o Marcos Rojo, encendió la de San Petersburgo.
Los jugadores franceses celebran con sus seguidores en un rincón, lo que en teoría, era el triunfo más resonante de ese combinado en los últimos años (en lo práctico pareció por momentos un trámite), pero los ojos del mundo, se detenían en Lionel Messi, una vez más, frustrado como todos, otra vez, impotente con esa camiseta y con una mirada que aún inexpresiva, dejaba hacer una lectura.
Este fue el último acto.
Es probable que no haya un anuncio impulsivo como aquel posterior a la final en New Jersey después de la derrota por penales ante Chile, que dejó a toda una nación futbolera en vela; también puede suceder que el tiempo, le ponga paños fríos a esta salida prematura del Mundial, la peor después del fracaso de 2002, sin embargo la sucesión de reincidencias en estas instancias, ha comenzado a calar hondo inclusive, en aquellos que lo han llevado a la categoría de héroe nacional.
Lio Messi y su Karma con la albiceleste, ya son parte de una leyenda que no necesitaremos mucho tiempo para que macere y se imponga como tal; ha sucedido una vez más y en tiempo real como para resignarnos todos y aceptar que lo mejor será, que todo termine definitivamente aquí y se pueda proyectar sin su genial condicionamiento, el futuro cercano.
Nos vamos de Kazán, nunca olvidaremos esta tarde, donde el público argentino subió al podio para convertirse en la gran atracción del Mundial, un evento que extrañará su coreado himno, sus voces armónicas y poderosas, sus cantos de leyendas y también, sus manos absolutamente vacías de gloria.
El pronóstico se torna algo aventurado, es verdad, pero tengo la sensación que esta tarde, despedimos a Messi.
(Periodista acreditado por LA OPINION en el Mundial Rusia 2018).

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