Los códigos de la higiene

Información General 28 de marzo de 2011 Por
La limipieza y el vestido en el campo y en el pueblo.
La higiene es parte de la medicina ya que gracias a ella conservamos la salud. El cuidado, la limpieza y el aseo de las viviendas y de las personas, nos aseguran una vida normal sin el riesgo de enfermedades. Pero debemos distinguir dos clases de higiene: la privada y la pública. Nos ocuparemos primero de la higiene individual de la que debemos preocuparnos personalmente. Fijemos nuestra mirada en nuestro reciente pasado y saquemos nuestras propias conclusiones.
En las poblaciones rurales, habituadas al frío y a los calores fuertes, el baño era un ritual muy poco empleado. La carencia de instalaciones sanitarias adecuadas, bañeras, duchas, etc no alentaban la frecuencia del baño. De vez en cuando- frente a algún acontecimiento importante- un gran fuentón de zinc, suplía la falta de una bañadera. En verano, el tanque australiano, que no faltaba en casi ninguna chacra, suplía la falta de bañera o la ducha.
En el ambiente pueblerino, los obreros que concurrían a fábricas y talleres, sentían la limpieza como una necesidad: lavarse, cambiarse de ropa después del trabajo era una necesidad impostergable. Sobre todo las empleadas que trabajaban en el Frigorífico Fasoli, solían comentar “que les era imposible desprenderse del olor de la carne”. Se trataba de aquellas que estaban en la clasificación de los despojos (entrañas, achuras, chinchulines, tripa gorda, mollejas, etc.) Era preciso disimular ante sus presuntas parejas de baile, un trabajo que consideraban de bajo nivel e imposible de disimular aún con agua de colonia. Se sentían humilladas y rebajadas como personas.
Es otra la situación de ese pequeño círculo escogido que debe tener una apariencia impecable, y es el que vive en el centro del pueblo. La ropa bien planchada, sin manchas y a la moda; lavarse el pelo con frecuencia y con lociones especiales. En ese ambiente el uso permanente de peines, horquillas, peinetas y el cambio diario de ropas es un hábito común entre chicos y grandes. En los dormitorios, hay palanganas y jarras de delicada porcelana, hasta que la modernidad trae un avanzado progreso en el aspecto sanitario. Dejan de usarse los “fondos” o “excusados” hasta ese entonces comunes en chacras, escuelas y en casas de familia, para ser reemplazados por una revolución higiénica, a lo que contribuye la instalación de la red de agua potable o agua corriente dependiente de Obras Sanitarias de la Nación, lo que conlleva la modificación de los baños ya instalados, pero habituándolos al nuevo sistema de provisión de agua. En esta época quedan atrás los molinos de viento habituales hasta ese entonces.
Sin embargo, este adelanto higiénico no llega al campo que continuará empleando molinos de viento y en las casas más humildes los bombeadores para extracción de agua. Y las deposiciones se recogerán en un cubo o en una bacinilla que se vaciará después en el excusado. Este sistema era habitual hasta en las ciudades europeas. Los franceses solían llamar “pot de chambre” al cubo en cuestión, que se llevaba por las noches al dormitorio..
Con respecto a las viviendas, los constructores y albañiles de ese entonces- hablamos de los primeros años del 1900 llevaban los baños al último patio de la morada y las cocinas a la última habitación de la casa. Las cocinas, estaban consideradas como un lugar lleno de humo y guarida de moscas; de allí que se la alejara lo más posible del resto de las habitaciones. Con respecto a las moscas, sobre todo en el campo y en aquellas chacras en las que había tambo, para librarse de este indeseable insecto se recurría a papeles engomados que se distribuían en las mesas de la cocina . Al quedar atrapadas en el papel era una rudimentaria tarea de exterminio que algún resultado daba. Tenemos que recordar también que las primeras cocinas eran simples fogones, construidos en mampostería y generalmente recubiertos de baldosas, con dos o tres agujeros tapados con una rejilla de hierro, sobre las que se instalaban las ollas y las pavas. El fuego era alimentado con ramas y cuanto elemento podía servir de combustible, desde marlos de choclos hasta bosta de vaca, y si se la tenía a mano leña y madera.. Y en algunos casos carbón. Era el lugar en el que se reunía la peonada, por lo común en horas de la noche o en los días de lluvia en que es imposible desarrollar tareas al aire libre. Alrededor del fuego y mientras se preparaba la cena y circulaba el mate, se intercambiaban las novedades del día y cuantas cosas habían visto en el campo. Lucio V. Mansilla al referirse al fogón en las marchas militares dice “que es la delicia del pobre soldado después de la fatiga. Alrededor de sus resplandores desaparecen las jerarquías militares. Jefes superiores y oficiales subalternos conversan fraternalmente y ríen a sus anchas. Y hasta los asistentes que cocinan el puchero y el asado, y los que ceban el mate, meten de vez en cuando su cucharada de charla general, apoyando o contradiciendo a sus jefes y oficiales, diciendo alguna agudeza o alguna patochada”.
La cocina económica- que apareció bastante después- alimentada con leña estaba dotada de una chimenea que permitía la salida del humo al exterior y tenía la ventaja de que hacía las veces de salamandra cuando aparecían los rigores invernales. A la noche se resguardaban las brasas tapándolas con ceniza para facilitar el encendido a la mañana siguiente.
La basura en nuestras casas se sacaba en grandes tachos de lata que los obreros municipales recogían generalmente por la noche, vaciándolos en los carros y devolviendo las latas a las veredas de cada vecino. Esta costumbre fue unos cuantos años después reemplazada por las bolsas de plástico que permitieron una mejor selección de los residuos y por iniciativa pública la construcción del relleno sanitario modificó completamente los hábitos de años atrás. Estas normas higiénicas, a las que se añadieron campañas de vacunación contra enfermedades endémicas, aseguraron las normas higiénicas fundamentales para una sociedad saludable.
Por otra parte la industria y el comercio adecuaron sus instalaciones en todos los rubros más o menos conocidos , para proteger a sus empleados de posibles accidentes y/o enfermedades. El ejemplo más notable en nuestro medio, ha sido por ejemplo la transformación habida en las estaciones de servicio de nuestra zona y de todo el país en general, habilitándolas para todo tipo de servicios.
Las medidas tomadas por los poderes públicos con respecto a las instalaciones sanitarias en cines, teatros, bares, confiterías, estaciones de trenes y colectivos, han transformado y adecuado convenientemente sus baños, para asegurar a la vez una convivencia normal con el medio ambiente. Esta higiene de carácter social es la que ha modificado sustancialmente los conceptos primarios sobre la higiene .
Desde aquellos primitivos tiempos de nuestro inicio como población hasta ahora, se ha producido un enorme y satisfactorio cambio para beneficio de las personas y para lograr una mejor esperanza de vida.

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