Las miserias de las redes

Editorial 15 de junio de 2018 Por
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En este imperio de las redes sociales en el que actualmente vivimos, uno de los riesgos enormes es la circulación de videos sin control especialmente a través del sistema de mensajería Whatsapp, tan utilizado para viralizar lo que sea. Con Facebook, Twitter o Instagram entre otras hay ciertas reglas que respetar porque, caso contrario, el material publicado será dado de baja por quienes están a cargo de monitorear los contenidos que suben los usuarios. En cambio, videos de alto contenido erótico, de accidentes, de bromas inocentes o pesadas, memes y mil cosas más se expanden exponencialmente a través de los teléfonos inteligentes sin mayor control que el sentido común de los usuarios.  
Esta semana una de las noticias que llegó a las redacciones de los medios de comunicación fue que en un control de Gendarmería, ubicado sobre ruta 14 en San José, en el límite con la provincia de Corrientes, se detuvo un camión que circulaba arrastrando el cuerpo de una persona enganchado en el paragolpes trasero. La víctima era un hombre de 62 años domiciliado en Paraje San Alonso que había sido atropellado cuando transitaba sobre su motocicleta en la intersección de las rutas 120 y 14 por un camión de una empresa brasileña. Según se informó, el camión arrastró el cuerpo enganchado al paragolpe trasero sin que el conductor, según adujo, haya advertido la situación. 
A la tragedia vial que cobró la vida de un hombre se le sumó, luego, la viralización de las fotografías sobre el estado en que quedó el cuerpo de una persona que fue arrastrada por 40 kilómetros sobre la ruta. Tampoco faltó algún portal digital que ilustró la noticia con esa foto sin aplicar ningún tipo de filtro, pecando de un sensacionalismo difícil de perdonar. 
¿Qué hacer cuando se reciben estas imágenes que impresionan por su crudeza? ¿Seguir la cadena o borrarlas directamente de nuestro celular para evitar quedar atrapado en esa red del "todo pasa" con total impunidad? A veces sentimos el deseo incontrolable de compartir contenidos con un determinado grupo de amigos. Y eso hacemos sin preguntarnos demasiado si vale la pena, si es necesario "invertir" tiempo en esa tarea. Según la profesora de psicología de la Universitat Oberta de Catalunya, Mireia Cabero, las redes sociales cubren una necesidad humana, la de lucir y hacer visibles cosas de nuestra vida, esto es que se trata de una plataforma que, para muchos, da respuesta a la necesidad humana de pertenencia a un grupo o a la sociedad.
El debate sobre si las redes sociales son buenas o malas o, dicho de otro modo, si las utilizamos bien o mal, no parece terminar en un tiempo atravesado por estas fenomenales redes de comunicación. Tan importante se han convertido en nuestra vida cotidiana que incluso no pasan cinco minutos sin que consultemos el teléfono celular para comprobar si ingresó o no un nuevo mensaje. Ni que decir que el reinado de las redes sociales han colocado a sus dueños en la lista Forbes de los más ricos del planeta. 
En estos días observamos el escándalo que se inició cuando el personaje de El Tirri, primo del exitoso conductor Marcelo Tinelli, envió supuestamente un mensaje de video al jugador de la Selección argentina Sergio Kun Agüero en el que le prometía "cositas lindas" para cuando regresen de jugar el Mundial. En esa historia apareció también Messi. Aparentemente se trata de un mensaje de 2016, cuando los jugadores participaban de la Copa América, que se viralizó por que El Tirri habría perdido su teléfono celular y quien lo encontró decidió compartir ese material que causó más de un dolor de cabeza. 
Otra mirada sobre el tema es del profesor de comunicación la UOC y experto en Social Media Management, Ferran Lalueza, quien considera que las redes sociales "que nadie nos obliga a usar" aportan más ventajas que desventajas al sostener que "son una ventana al mundo, con todos los riesgos que eso también conlleva, está claro, y tienen el enorme valor de conectar a las personas y hacer que, en muchos casos, se sientan más cerca". 
No obstante, en un artículo publicado en diario Clarín el año pasado también se deja constancia que no todos mantienen su fascinación con las redes sociales. El profesor de filosofía, Enric Puig, planteó que cada vez hay más gente que se da cuenta de que Internet no es la solución a sus problemas, sino que en muchos casos es un problema más. El especialista advierte que navegar y navegar produce "pérdida de tiempo, falta de concentración o el estrés de estar siempre disponible". 
Desde una perspectiva ideológica, Puig está convencido de que somos claramente dependientes digitales de nuestros dispositivos, hasta el punto de que la herramienta se ha transformado, en muchos casos, en una gran adicción que nos controla, que es precisamente lo que quieren las empresas que hay detrás del sector tecnológico.







Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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