Hay equipo

Deportes 14 de junio de 2018 Por
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¿Cuantas personas, hoy en día, pretenden ser entrenadas como verdaderos atletas sin serlo y no se dan cuenta? ¿Cuántas se presenta como recreativo o saludable?, se posicionan como “por ahora no puedo” o, no tengo el tiempo suficiente para dedicarme a pleno. ¿Cuántos atletas entrenan como si fuesen personas comunes? Siempre destacando la generalidad, sin dudas existen muchos con criterio y advierten su lugar o el sentido verdadero de sus posibilidades e intenciones. Mientras tipeo, por citar un ejemplo, me envía un audio el técnico del club ciclista de Rafaela, Daniel Capella, y entre charlas de cómo debo entrenar a sus atletas surge para esta nota, otra inquietud a tener en cuenta, y es precisamente sobre las relaciones humanas y como formar un equipo. Crear un grupo de trabajo no es una labor simple. Cada individuo debe sacar sus propios orgullos para que el mismo prospere. Esa egolatría está en la verborragia como en el silencio del individuo. Con seguridad el egocéntrico hablará fuerte y tratará de dar su forma de pensar cuantas veces sea posible. El retraído y silencioso espera su participación para dar la estocada precisa, que en mi deducción es casi lo mismo, la realidad es que somos muy parecidos todos aunque consideramos lo contrario.
Armar un grupo no es difícil. Armar un equipo es complicado pero no imposible. Alguien debe valorar la manera de crearlo y congeniar con el objeto y objetivo de todos. Preciso es la metáfora de un barco y sus tripulantes. En los deportes el lugar de entrenador o técnico sería la del capitán del barco (el jefe), otro tiene que ser el contramaestre (el segundo o ayudante del técnico) y por decisión del grupo se elegirá (o no porque este punto se percibe) un intendente…, una voz del grupo (en los deportes se lo llama capitán). Y en esta línea que parece elitista pero en realidad la palabra exacta es “necesaria”, los integrantes del grupo tienen que saber el lugar que ocupan y su rango. Los logros pueden ser personales y el grupo debe trabajar para esas metas.
Espero no redundar, pero un equipo es entender quién va primero, quien segundo y así sucesivamente. Si todos sabemos el lugar que ocupamos ese grupo se convierte en equipo. Dentro del grupo el trabajo se puede disentir (pero no siempre porque de lo contrario no es el grupo adecuado para el divergente), o coincidir y trabajar. Todo en su justa medida y su debido lugar, sin envidias, sin rencores, y con mucho compromiso. La calidad humana es (y perdonen ser tan sincero) un terreno absurdo porque todos nos creemos buenos, educados y maravillosamente respetuosos, y el respeto es lo primero que se debería volver a formar en la integridad de los nuevos seres humanos. Etica y moral son valores. Un equipo debe formar valores. Un equipo puede lograr los mejores resultados siempre que sepamos trabajarlo, mimarlo, defenderlo. Todos nos creemos mejores que el resto. Es una característica actual. Hoy no importa lo que es o fue el otro, queremos tener el lugar privilegiado en cada ámbito. Y ese lugar se gana, no se adopta. Y si se adquiere tampoco se convierte en indispensable. Sobre esos factores se crea un equipo, primero entendimiento, después ubicación y como norma, al grupo le tenemos que poner color (camiseta) y defenderla y no cambiarla como prenda íntima, y, sobre todo quererla. Resultado: compromiso asumido… hay equipo.

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