¿Qué está pasando en Nicaragua?

Notas de Opinión 13 de junio de 2018 Por
Desde abril se registran manifestaciones que comenzaron en oposición a los cambios en las prestaciones de seguridad social dispuestas por el gobierno del presidente Ortega.
Por Augusto Rolando (*) 

Las reformas implementadas en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) generaron múltiples protestas que fueron reprimidas por el Gobierno nacional. La conflictiva Reforma pretende aumentar tributos para paliar la crisis, lo que significa trasladar la solución y la responsabilidad a la ciudadanía.
Nicaragua es un país ubicado en Centro América, al norte de la línea del Ecuador. Sus 6.5 millones de habitantes están distribuidos en 15 departamentos desplegados desde la costa oeste, volcánica y montañosa, atravesando las sabanas del centro y alcanzando las planicies y playas del Atlántico. El desarrollo industrial del país está basado en la agro producción (como café, cacao y banano, entre otros) representando este sector el 60% de sus exportaciones. Según un informe de CEPAL, se espera que en este año Nicaragua crezca 5%, una cifra bastante superior al 3% promedio del resto de los países latinoamericanos.
Con el paso de los primeros meses de este año, el desenlace de una crisis económica y social en el país está poniendo en riesgo esa expectativa ¿Qué pasa en Nicaragua?

DEFICIT DEL INSS
La chispa que desenlazó la actual crisis data de hace varios años, desde que el INSS, encargado de la gestión y administración de jubilaciones, pensiones y programas sociales, viene aumentando regularmente su nivel de déficit interno. En el año 2017 este representó el 0.6% del Producto Bruto Interno (PBI).
El déficit proviene del incremento de pensiones a víctimas de guerra, falta de transparencia administrativa con el gasto corriente, sumado a créditos millonarios al sector privado algunos realizados de manera irregular. Estas operaciones generaron un déficit estructural de su balance de pagos muy difícil de sostener. La receta del gobierno para paliar la situación es arduamente conocida en nuestro país: aumentar los impuestos.
Como antes lo mencionamos, el INSS gasta más de lo que gana, lo que llevó al gobierno de Daniel Ortega a subir el aporte de los trabajadores al Estado del 6.25% al 7%. Las patronales pasarán de aportar 19% a 22.5% entre julio de 2018 y julio de 2020, según la resolución 1/317 del Consejo Directivo del INSS. Además, se recortó el 5% de las pensiones a jubilados y se reducirán el 12% las pensiones futuras otorgadas por la institución.
A las anteriores medidas se suman la reducción en la adquisición de activos no financieros e inversiones en sector privado, así como disminución de gastos de atención médica a los asegurados. Las medidas, tildadas por muchos sectores como erróneas, lograron un superávit de 34 millones de Córdobas (moneda nacional de Nicaragua) en el primer trimestre de 2018. Contrario a lo esperado, desde el Gobierno Nacional no se anunciaron recortes en los gastos corrientes de la administración ni en los créditos al sector privado. La situación cuenta con un agravante y es la reducción de 24 mil afiliados en los últimos 8 meses debido a la pérdida de confianza y credibilidad.
En lo que respecta a la capacidad técnica de la institución para modificar tributos, el jurista nicaragüense Israel Ruiz argumenta que la Institución no la tiene, sino que esa es una potestad de la Asamblea Nacional de Nicaragua.

PROTESTA CONTRA
LA REFORMA SOCIAL
Las reformas dispararon protestas en las ciudades más importantes del país, como Managua o Masaya, a mediados de abril y luego se extendieron a otras ciudades del interior. Inicialmente las protestas fueron pacíficas, no obstante, la respuesta agresiva de las fuerzas de seguridad y de las “turbas”, como se conoce a los grupos paramilitares que apoyan el gobierno de Daniel Ortega, desataron una escalada de violencia desde ambos sectores que arrojó hasta el día de hoy 139 muertos.
Las manifestaciones comenzaron reclamando por los aumentos y ahora piden la renuncia de Ortega.
El paquete de modificaciones no cuenta con el apoyo del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), ente de coordinación del sector privado nicaragüense, ya que no consideran que esas medias sean sostenibles en el largo plazo. La represión del Gobierno Nacional también ha alcanzado a los medios de comunicación, los cuales sufrieron robos de material o aparatos, golpes a periodistas y hasta incendios. Estos últimos días, los vecinos comenzaron a construir barricadas para evitar el paso de los vehículos de grupos parapoliciales y así frenar la persecución y la represión. La medida generó nuevos puntos de conflicto y violencia, además produjo el bloqueo del tránsito de mercadería por las rutas del país lo que esta causando desabastecimiento y perdidas económicas millonarias.
La reacción de los países de la región se concentró en declaraciones públicas y denuncias mediáticas, instrumentos con escaso impacto real. Por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) se elaboró una declaración de “apoyo al pueblo de Nicaragua” que fue incluida en el 48º período de sesiones impulsada por Estados Unidos. Además, el gobierno norteamericano ha enviado a Nicaragua a Caleb McCarry, un famoso mediador experto en temas de transición democrática en regímenes latinoamericanos.
McCarry buscará respaldar al pueblo nicaragüense y negociar transición hacia la paz por medio de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN). Es importante mencionar que la CEN ya mantuvo una reunión con el presidente y la vicepresidenta nicaragüense el pasado jueves 7 de junio como primera instancia de diálogo pacífico y acuerdo mutuo.

CONCLUSION
Ortega no parece escuchar a su pueblo, ni reflexionar en lo que sucede. Esta situación sumada a otras similares que existen en América Latina, me lleva a pensar que la cultura política de nuestra región perdió un condimento intrínseco fundamental del concepto “servidor público”: servir al pueblo. Hoy quienes aspiran a un cargo público-político lo hace por todos los motivos salvo por el que realmente lo justifica, servir al pueblo.

(*) Licenciado en Relaciones Internacionales, soy parte de un centro de estudios internacionales y  escribo regularmente  artículos sobre distintos temas

Bibliografía consultada: Periódico confidencial.com; Banco Central de Nicaragua - bcn.gob.ni; Instituto Nacional de Información de Desarrollo de Nicaragua – Anuario 2014; Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe (CEPAL) - 2017;  Consejo Superior de Empresa Privada - cosep.org.ni/; Datos del Fondo Monetario Internacional - www.imf.org;  Centro Nicaraguense de Derechos Humanos – CENIDH - www.cenidh.org; 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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