El Angel se fue

Información General 12 de junio de 2018 Por
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ANGEL BALZARINO./ Rodeado por sus amados libros.
ANGEL BALZARINO./ Rodeado por sus amados libros.
Por Fernando Algaba. - Tristeza total fue la que invadió a quienes conocimos al escritor rafaelino Angel Balzarino. Ejemplo de vida, su bondad y simpatía permanente lo caracterizaba.
Sin dudas, fue reconocido en vida, no sólo por la calidad literaria sino porque era una persona sumamente accesible y de trato ameno, encantado siempre de poder conversar sobre distintos temas y compartir momentos de la vida.
Desde 1968 hasta su fallecimiento, prácticamente, publicó libros de cuentos y novelas, además de participar en antologías y escribir algunas biografías y reseñas institucionales.
Oriundo de Villa Trinidad, donde nació en 1943. Hijo de Elvira Airasca y Emilio Balzarino. A los 2 años sufrió una cruel enfermedad de la época, parálisis infantil, cuando todavía no había cura. Afectándolo en las piernas, parte del brazo derecho y la columna. Si bien lo condicionó gran parte de su vida, no le impidió disfrutar de su infancia ni de la educación formal, haciendo toda la escuela primaria en dicha localidad. Todavía recuerda cuando participaba de los partidos de fútbol con sus amigos de aquellos tiempos, tocándole a él jugar en el arco, que lo hacía “más o menos bien”. También jugaba a las bolitas. Aunque no asume ningún amorío de aquel momento. Le gustaba mucho dibujar y leer historietas. A los 13 años emigró a nuestra ciudad junto a sus padres y hermanas (Elsie, Nely y Nilda) para poder estudiar. Lo primero que hizo fue asociarse a la Biblioteca Sarmiento y visitar la librería “El Saber” para conocer las novedades; la chispa del escritor nacía. “Leía muchísimo en aquella época, sobre todo cuentos, novelas, biografías, ensayos”. Concurrió a la escuela de Modesto Verdú, 25 de Mayo, en barrio San Martín, donde en 3 años se recibió de tenedor de libros y asesor contable e impositivo. “Durante 10 años no conseguía nada de trabajo”. Mientras tanto hacía “changas”: para la escribanía Eguiazu, pasando escrituras; trabajos de mimbre; de zapatero; atendía un kiosco; vendía rifas. En 1959 comenzó a trabajar en el Obispado de Rafaela, en la parte administrativa primero y de secretario del Obispo después. Ahí estuvo durante 40 años, conociendo a todos los obispos, menos el actual, pero guarda bajo llaves y herméticamente todo lo que vivió allí reservándose cualquier anécdota que pueda surgir. “Hay muchas cosas ahí que pasaron, daría para varios tomos, una vez me dijeron Ud. mientras esté acá no escriba nada”, lo dice con cierta picardía. Continuó realizando trabajos particulares, y…comenzaba a escribir. En 1956 mientras concurría a ALPI a realizar ejercicios de rehabilitación, aprendió a escribir a máquina con la Sra. Nélida Vottero, también a pintar al óleo y tocar la guitarra. “Estuve unos 12 años escribiendo sin publicar nada hasta que en 1968 hubo un concurso en Santa Fe, entonces mandé un cuento, y bueno gané el primer premio. Eso fue determinante, dejé la pintura y dejé la guitarra. 2 años después gané el premio ciudad de Santa Fe”.
En 1971 se crea ERA (Escritores Rafaelinos Agrupados) y Angel Balzarino fue su primer presidente y durante 28 años (hoy es Presidente Honorario). “Era un grupo de amigos”. Publica su primer libro “El hombre que tenía miedo” en 1974. Uno de sus premios más resonantes fue el Jorge Luis Borges en 1976, recibiéndolo en Buenos Aires donde pudo conocer al afamado escritor nacional. El último premio fue en 2014. Y continúa trabajando, escribiendo y participando de concursos. Se siente reconocido y así lo demostró la presentación de su último libro en la Biblioteca Sarmiento con gran respuesta del público.
El pedido de rampas
Angel Balzarino padeció poliomelitis a muy temprana edad y desde entonces, prácticamente, su único medio de movilidad fue la silla de ruedas, situación que no ha sido del todo concientizada aún en la actualidad.
En tiempos en los que cada tanto se reflota el tema de la accesibilidad para personas con discapacidad, cabe traer a colación que Angel, hace alrededor de 40 años o más, había iniciado a título individual, una especie de campaña en los medios para denunciar o llamar la atención de los lugares en la ciudad que presentaban problemas de accesibilidad. Nos decía Angel sobre este tema: “La respuesta fue variada: desdeñosa, insuficiente, positiva en muy contados casos. Puedo mencionar dos reclamos que fueron atendidos con bastante premura: la colocación de una rampa en el Palacio Municipal y otra en la sucursal del Nuevo Banco de Santa Fe. Sin embargo, la íntima satisfacción experimentada por haber alcanzado esos logros, no conseguía descartar la preocupación generada por tantos otros sitios que todavía no disponían de accesos adecuados. Y lo que actualmente sigue provocándome escozor cada vez que debo consultar a un médico que atiende en una clínica o consultorio privado que presenta varios escalones a la entrada y cuyas puertas son más angostas que la silla de ruedas. Aunque durante los últimos años se notan algunas mejoras relativas a la accesibilidad, prevalecen aún en la ciudad muchos obstáculos que dificultan el desplazamiento para quienes tenemos discapacidad motora”.
También fue declarado “Rafaelino Distinguido” por el Concejo Municipal en 2016 por su labor, trayectoria, aporte, y contribución al enriquecimiento del universo literario al ciudadano Angel Balzarino.
Buen viaje Angelito.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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