Economía y el fiscal

Notas de Opinión 10 de junio de 2018 Por
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Todo lo que tenga que ver con la economía es central en este momento, porque toca directamente al bolsillo, y según dicen algunos muy entendidos en el tema, se trata del órgano que más duele cuando se recibe una golpiza, y en eso parecemos estar pues no hay día que transcurra sin recibir algunos de ellos. Tal vez el mundial pueda aquietar un poco la marejada en contra, ya que el fútbol y cuando viene acompañado por buenos resultados, es un buen antídoto para la depre, aunque pasa rápido. Pero claro, siempre están los que fogonean en contra y aprovechan cualquier circunstancia para agitar el latente malhumor social. Algunos lo llaman política, aunque se encuentre lejísimo de aquellos principios de actuar para mejorar la vida de los demás y todas esas cantilenas que hoy, a la vista de los hechos, han perdido no sólo vigencia, sino también valor específico. Por empezar, los Moyano están preparando un paro general justo el día en que comienza el mundial de Rusia, como para no errar con la adhesión, que de todas maneras, y tal como viene la situación social, no es complicado de conseguir. Es que cuando uno empieza a reponerse de alguna de las tarifas de servicios públicos, zas! aumenta la nafta, y si por las dudas alguien no quedó groggy, con ir a hacer un repaso de los precios -sin tropezar con los remarcadores- entonces no hay posibilidad de quedar de pie. El nocaut es inevitable, y de esa manera, la verdad, no hay quien aguante.
Sin embargo, aún con esta introducción, lo más trascendente sucedido la última semana no corresponde a la economía, las finanzas, la inflación, el dólar o el acordado préstamo del FMI. Es en cambio una decisión judicial, que aunque con ritmo de tortuga, tantas veces esquiva y cambiante, igualmente a veces llega a sus objetivos. Es que lo que parecía nunca iba a ocurrir, esta vez ocurrió. Según la Justicia la muerte del fiscal Alberto Nisman, fue un asesinato, algo de lo cual existieron muy pocas dudas desde el principio, pero que el gobierno K se encargó de ensuciar -término más que ajustado a la escena del crimen- a más no poder, llegándose a suponer que el caso podría ir a parar al cajón de los irresueltos, como tantos otros en la Argentina. Pero además, no sólo se confirmó lo del asesinato, sino también que el mismo se produjo como consecuencia directa de la denuncia que el fiscal iba a exponer ante los diputados, acusando a la ex presidenta CFK y otros como el canciller de entonces Timerman, además de D'Elía, Yussuf Kalil, Larroque que tuvieron intervención en el caso del memorándum con Irán para proteger a los autores del atentado contra la AMIA de 1994 que dejó 85 muertos. Ah, de paso también deberán rendir cuentas los legisladores que alegremente lo aprobaron, casi sin interiorizarse de su contenido. Al menos, suponemos que eso también debería ocurrir.
Aunque el pedido de desafuero de Cristina quedó para más adelante, y sabiendo de la protección que goza en el Senado, donde Pichetto aclaró una y otra vez que nadie será desaforado sin condena firme -Menem todavía anda gambeteando sanciones y hasta pudo ser candidato con pleitos judiciales que vienen de casi 30 años atrás-, aún cuando en Diputados el criterio optado con el enrejado De Vido fue totalmente diferente, este desenlace complica al extremo a los K, mejor dicho a su conductora. Ella misma lo dijo en revelada escucha telefónica con su apreciado ladero Parrilli, confirmando que esta causa es la que más la preocupa. Por algo será.
Para el peronismo tal vez esto le facilite la unidad tan esquiva, pues los K tan resistidos, al quedar con su guía espiritual y conductora tan maltrecha, resignaría el peso que hoy le dan los millones de votos conseguidos en la provincia de Buenos Aires.
En este ir y venir, volvamos a la economía y al gobierno. De entrada nos hastiaron con el gradualismo, que terminó explotando unas semanas atrás, tanto por errores propios como por una inestable situación internacional con suba de tasas de la reserva Federal combinada con el aumento del petróleo haciendo impacto en el dólar. Frente al cierre de otras puertas para conseguir dinero se debió recurrir al FMI, el que impone algunas medidas de achiques de gastos que aquí todos saben que hay que tomar, pero nadie se atreve a hacerlo por el bendito costo político.Y comenzaron a recortar los gastos, desde el vamos unos 10.000 millones al sector político, más otras menudencias que sin mucho profundizar suman un ahorro de 26.400 millones de pesos, más otro tanto en obras públicas. ¿Tuvieron que venir de afuera para tomar estas decisiones? En estos dos años y medio, ¿no vieron lo que se gastaba demás? Choferes que ganan 200 mil por mes, viáticos, adicionales, pasajes aéreos, asesores a más no poder, secretaría de la bicicleta, jubilados de 400 mil mensuales. En fin, toda una serie de zonceras que parece -insistimos, parece- no se habían tomado la situación demasiado en serio.
Gracias a todos quienes el jueves se acordaron por el día del periodista, una reiteración sobre la devolución individual a cada uno de ellos.

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