Cayeron ventas

Editorial 10 de junio de 2018 Por
El peor indicador de la economía es la caída de ventas, una síntesis de la situación.

Prácticamente todos los indicadores de la economía se encuentran deprimidos y en situación de retraso, lo cual de por sí describe una situación más que complicada, y aún cuando todos son importantes, existe uno que es un fiel reflejo de la situación social, siendo el nivel de ventas minoristas. Es decir, el que pega directamente en el consumo, ya que es esta clase de productos donde se abastecen los hogares, y por supuesto si se encuentran en baja, no quedan muchas deducciones para hacer: cae el consumo, y por lo tanto, la gente está en peores condiciones.
El pasado mes de mayo fue un período bastante singular para ser analizado, pues si lo medimos con igual mes de 2017 hubo una merma de ventas del 4,8%, pero en cambio experimentó una suba del 4% al cotejarse con el mes anterior abril -aduciéndose razones de estacionalidad-, aunque de todos modos, contabilizados los primeros 5 meses del año, no existe más alternativa que mencionar la retracción, ya que a esta altura y de acuerdo con las mediciones de la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) la baja en las ventas es de 2,5%.
Este quinto mes del año, en el análisis, fue calificado como de gran tensión económica, restando por lo tanto empuje al consumo, de manera especial en la primera quincena, justo cuando la disparada del dólar impactó fuertemente en la suba de precios y la consecuente pérdida de poder adquisitivo del salario, generándose una mezcla de incertidumbre y desconcierto, que invariablemente hacen centro en la baja de las ventas, ya que una de las primeras medidas que adopta la gente es retraer sus compras a lo indispensable.
Ampliando el informe, en el aludido mes apenas la cuarta parte de los comercios consultados manifestaron tener alza en sus ventas anuales, mientras que el 62% experimentó variaciones negativas y sólo el 12% se mantuvo dentro de un nivel sin variantes.
El quinto eslabón del año fue decididamente malo, ya que a la escasa rentabilidad se debieron agregar las elevadas tasas de interés que prácticamente impiden recurrir al crédito, y donde además de la retracción de la gente a realizar compras se debió enfrentar la suba de tarifas, los alquileres, las comisiones por las tarjetas posnet y bancarias, junto a los costos en general. Todo constituyó un combo muy complicado para la actividad comercial tradicional, en tanto lo realizada online, se mantuvo en aumento y con la firmeza que viene mostrando de tiempo a esta parte.
Pasando al análisis de los consumidores, además de lo ya expuesto, puede señalarse que en los sectores de ingresos medios y altos se retrajo el consumo por el incierto panorama cambiario y financiero, buscando resguardo en dólares o Lebac, aguardando que se esclarezca la perspectiva futura de nuestra economía, y por lo tanto, del país. Las versiones y rumores que arreciaron en sentido crítico, apuntando a escenarios sumamente complicados, contribuyeron también para afianzar la tendencia de retracción.
Se produjo una mayor distribución en la elección de comercios por parte de los consumidores, en la búsqueda de mejores precios, y también recurriendo a segundas y terceras marcas, ya que la incertidumbre también se extiende hacia la propia actividad comercial, advirtiéndose diferencias apreciables en un mismo producto, lo cual depende en buena medida del período en que fue adquirido a nivel mayorista, además de las opciones comerciales distintas a las que pueden acceder los comercios en cuestión.
Los 19 rubros que analiza CAME en su relevamiento mensual, experimentaron retroceso en la comparación con mayor de 2017, incluso en 8 de ellos con mermas importantes superiores al 6%, debiéndose destacar que donde menos se sintió este efecto adverso fue en alimentos y bebidas, con baja de 1,8% interanual. Indumentaria en cambio sintió fuerte la baja siendo de 6,5% comparada con mayor del año pasado llevando en el año una retracción de 3,9%.
De las 100 tiendas relevadas hubo 89 que tuvieron descensos de ventas anuales, siendo el promedio de retroceso de 6,1%, recordándose que en mayo de 2017 tuvo una baja de 3,8% y en igual mes de 2016 la baja había sido de 13,1%, lo cual describe claramente lo complicado del momento.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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