Sensaciones y sentimientos

Información General 09 de junio de 2018 Por
Manuelita por dos y traducida
Muchos conocemos casi de memoria la letra de Manuelita la tortuga. Como tantos buenos productos argentinos, fue llevada a Francia y allí Jairo encargó una traducción y adaptación al francés, versión esta que también se conoce y gusta, aquí registrada en su voz. Igual había ocurrido con “La balsa”, a la que puso como título en francés “La autopista del sur”. Pronto nos ocuparemos de hacerles conocer también esa traducción; por ahora terminemos el tema de Manuelita la tortuga.
Muchos sintieron aquí la curiosidad de saber qué dice en el idioma galo la tan pegadiza Manuelita... Por eso les traemos ahora, lectores también adictos al canto, la traducción al castellano de la traducción del original de María Elena Walsh al francés. Es traducción literal, aclaramos, y no adaptada para el canto.
“La señorita Manuelita un día se va/ de su casa de la pampa./ Ella cierra, poco a poco/ su valija, su paraguas/ y sin decir palabra a nadie/ toma la ruta para París./ Manuelita, Manuelita/ Manuelita, dónde vas/ en tu traje de malaquita/ la más bella de las tortugas/ Manuelita está presa de un amor loco/ a su maestro el tatú/ se mira en el agua y dice/ yo tengo arrugas, yo tengo pliegues/ me hace falta embellecerme/ para gustar más a mi querido./ Pacientemente ella arribó a París/ a la época del rey Luis/ la revolución hacía/ tanto ruido que ella se ocultó/ y canta la Marsellesa/ prudentemente un siglo después./ En el salón de belleza del viejo París/ tomó baños de barniz/ y le han planchado/ cabeza, cola, párpados, pies/ ella compra una bella peluca/ botas y corsés/ Más ¡ay! Ella tarda tantos años/ para cruzar el mar a pie/ que ella vuelve a la pampa/ tan vieja como era allá/ más su dulce tatú fiel/ todavía la está esperando allí”.
Como comprenderán, lectores, para que la letra original guste y contenga el savoir y el sprit francés, debió la adaptadora, introducir elementos especiales a la letra escrita por María Elena Walsh. Para que los vayan descubriendo ustedes, va aquí la versión de la autora y letra oficial en nuestro idioma.
“Manuelita vivía en Pehuajó/ pero un día se marchó/ Nadie supo bien por qué/ a París ella se fue/ un poquito caminando/ y otro poquitito a pie./ Manuelita Manuelita/ Manuelita, dónde vas/ con tu traje de malaquita/ y tu paso tan audaz/ Manuelita una vez se enamoró/ de un tortugo que pasó/ dijo ¿qué podré yo hacer?/ vieja no me va a querer/ En Europa y con paciencia/ me podrán embellecer/ En la tintorería de París/ la pintaron con barniz/ La plancharon en francés/ del derecho y del revés/ le pusieron peluquita y botitas en los pies/ Tantos años tardó en cruzar el mar/ que otra vez se volvió a arrugar/ y por eso regresó/ vieja como se marchó/ a buscar a su tortugo/ que la espera en Pehuajó”.
Así es Manuelita. Viva y sentida presencia en la música, en los sentimientos, en la pertenencia, emocionando sin límites de himnos, banderas, ni de idiomas.
¿Qué es mucho para una tortuga? ¿Qué no puede tener encantos? Veámosla en detalles.
¿Dicen ustedes que no tiene un paso audaz, después de que comprobaron que cruzó el Atlántico ida y vuelta? ¿Dicen también que no tiene gracia? Ella enamoró a su tortugo sin necesidad de los arreglos de un salón de belleza como el de París porque ¿se dieron cuenta? aunque él no la conoció arreglada, siempre fue bella para su tortugo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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