Tiempo complicado

Editorial 09 de junio de 2018 Por
De mayo a diciembre hay coincidencia en que el crecimiento económico será cero.
Todos los indicadores, además de la aplicación del sentido común, coinciden en que se avecinan meses de caída de la actividad económica, no teniéndose en realidad que hacer demasiado esfuerzo para llegar a esa conclusión, habida cuenta de los recientes episodios ocurridos, partiendo de la fuerte sequía de varios meses a la que luego se contrapuso un período de lluvias e inundaciones que afectaron seriamente a la producción agropecuaria -se estima una pérdida de 8.000 millones de dólares en las cosechas de soja y maíz-, junto a la disparada del dólar, la suba de la tasa de interés, la salida del país de capitales y la mayor inflación. Todos esos temas centrales conforman un combo realmente nocivo para la marcha de la actividad económica y productiva, afectada además por las turbulencias financieras que se viven en el mundo.
Está viviéndose ahora una etapa de readecuación, basada en un cercano acuerdo con el FMI, el que otorgará un préstamo de importante monto -circularon en tal sentido diversas cifras que van desde 20 mil a 50 mil millones de dólares-, aunque imponiendo algunos condicionamientos como la reducción del gasto público, que es imposible de sostener a un ritmo de endeudamiento de 30.000 millones de dólares anuales como viene ocurriendo, para lo cual el gobierno ya ha comenzado a tomar algunas medidas como la restricción de obras públicas y recorte del gasto político, aunque se encuentran muchas otras medidas en marcha. En realidad, todo el mundo sabe -tanto gobierno como oposición- que el gasto actual y que viene desde la gestión de la ex presidenta Cristina Kirchner, es insostenible por el enorme agujero que provoca en las finanzas, pero nadie hasta ahora se había atrevido a implementar los recortes correspondientes por temor a la reacción de la gente, en especial aquellos sectores que viven a costa de un Estado dispendioso.
Poniendo las barbas en remojo, luego de este fuerte cimbronazo y del acercamiento al FMI, el gobierno ya redujo la estimación de crecimiento de 3,5% del PBI a 2,5% , aunque ya sectores privados de consultoría anticipan que no irá más allá de 1,5%, debido a las consecuencias del arrastre. Lo que se dice en este momento en los ámbitos económicos es que este año de mayo a diciembre el crecimiento será cero, y que en caso de modificarse el panorama financiero internacional, recién en el primer semestre de 2019 se podría volver a recuperar la economía.
Para colmo de males, la aceleración que había tenido la actividad económica en los últimos meses de 2017, impulsada especialmente por la construcción, ya en estos primeros meses del año había comenzado a retroceder, de acuerdo con las mediciones del Estimador Mensual, dando cuenta de muy leves bajas pero bajas al fin, aunque en abril la retracción de la construcción fue bastante más importante -en nivel de 1,5%-, razón por la cual con anterioridad a la crisis cambiaria se venían notando estos síntomas claramente negativos. Lo cual llevó a decir al ministro Nicolás Dujovne que tendremos "más inflación y menos crecimiento", en una clara admisión de la realidad que vivimos.
Formalizando un repaso de las consideraciones de varias consultoras, se señala que los tres próximos trimestres -dos que restan del presente año y el primero del próximo- será de menor actividad económica y si bien existe la pretensión que la reactivación se produzca en los primeros meses de 2019, recién se podría advertir en el segundo semestre de ese año. En el orden político, de convertirse tales apreciaciones en realidad, para el gobierno llegaría algo tarde para sostener las aspiraciones reeleccionistas del presidente Mauricio Macri, aunque todo está por verse.
Otro aspecto a tener en cuenta, es que no habiendo expansión económica tampoco puede pretenderse generación de empleo, lo cual también impactará fuerte en la situación social, tratándose de un fenómeno que en realidad ya viene golpeando desde principios del presente año. Es que en ese sentido, y según datos del propio Ministerio de Trabajo, el empleo formal se retrajo en los meses de enero, febrero y marzo, con un saldo negativo de 1.900 empleos en comparación con 2017.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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