¿Qué hacemos con nuestro planeta?

SUPLEMENTO RURAL 07 de junio de 2018 Por
¿Qué parte del engranaje somos? ¿Los que fuimos creados para extinguir, o los que fuimos creados para sanar? Esa es la pregunta de nuestro tiempo.
No importa dónde nació ni sus datos biográficos, Humboldt fue mucho más que una persona importantísima. Simón Bolívar probablemente no hubiera sido Simón Bolívar, el fausto de Goethe hubiese sido distinto, y Darwin no se hubiera embarcado con Fitz Roy en un barco llamado Beagle.
Alexander Humboldt fue futuro, sus contemporáneos lo consideraron el hombre más famoso del mundo. Carlos IV le abrió las puertas de América como nunca antes lo había hecho la corona española. Llevaba en su corazón el espíritu de la Revolución Francesa y como precursor de la ecología (que entre otras cosas es la cura de la enfermedad de nuestro tiempo) creía que la política y la naturaleza deben ir de la mano… cosa que no está pasando muchas veces en los tiempos que corren.
La naturaleza es una república de libertad y todo, desde el musgo hasta un premio Nobel, cumple una función. Respetar la diversidad es un engranaje moral porque el hombre como el musgo forma parte de la cadena. No somos más importantes para la naturaleza. A no ser que elijamos ser el virus del planeta, en cuyo caso otro virus podría encargarse de nosotros para preservar el agua, las plantas y todo lo fundamental para la vida.
En la cima del volcán Chimborazo, a 5917 m de altura y con 32 años, Humboldt se dio cuenta de que la tierra es un gran organismo. Lo que nos coloca en un punto de inflexión: ¿qué parte del engranaje somos? Y vuelvo a decir: ¿para sanar o para extinguir? Esa es la pregunta de nuestros tiempos y la que Humboldt ya contestó.
Me imagino lo que habrán pensado sus contemporáneos cuando en 1801 predijo el cambio climático. Especialmente cuando habló de la falta de respeto del hombre por el medio ambiente.
Einstein creía firmemente en la armonía inherente a toda la naturaleza y durante toda su vida científica su más profundo interés fue encontrar una base única para toda la física: Natura Naturans.
Esta nueva visión del mundo para nuestro tiempo deberá incluir un cambio de valores, radical; en realidad un cambio completo de intención, pasando del intento de dominar a la naturaleza a una actitud de cooperación y de no violencia: la de las tradiciones naturales.
Yendo un poquito más abajo en la cadena, hablemos de nuestros hogares, el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. La humanidad, aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.
Si bien el clima es un bien común, de todos y para todos, el impacto más grave de su alteración recae en los más pobres. El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental para el ejercicio de los demás derechos humanos.
La ciencia revela que toda la vida en la tierra es una. ¿De qué lado estás?
Bibliografía: La invención de la naturaleza, Laudato Si.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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