Canciones populares que trascienden por sentimiento*

La Palabra 09 de junio de 2018 Por
*Estos temas del cancionero popular de raíz folklórica integran el repertorio de Fiore Ayllón Grupo
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archivo Fiore Ayllón Grupo - Joven tradición: El grupo de Fiorella Ayllón recupera temas valiosos del cancionero

Mi flor de chacarera

Yo soy flor de chacarera

copla suelta en el camino

guitarra bañada en luna

sombrita del peregrino.

 

Grito arisco en los bañados

soy fruto de salamanca

mi grito nace en mis venas

y sube por mi garganta.

 

No soy flor soy un capullo

la chacarera me dijo

y esperando a que florezca

volví bebiendo caminos.

 

El viento levanta coplas

de esta flor de chacarera

mi grito las desparrama

mi bombo las entrevera.

 

En las siestas amarillas

el diablo repiquetea

quemando los pastizales

en su loca chacarera.

 

Dice el árbol ser cautivo

de su raíz que lo encadena

y se convierte en guitarra

será porque tiene pena.

 

Guitarra, guitarra arisca

madera de árbol que cantas

acercame hasta tu boca

llévame a tu salamanca.

 

Rodolfo Ovejero y Julián Díaz

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Nacunaná - gato

Cuando nacen los huahuitas
por el pago santiagueño
lo hacen volar por el aire
mientras le van tarareando
un ritmo bien definido
que se les prende en el alma.

Cunacunaná, cunacunaná,

cunacunaná, cunacunaná

cunacunaná, cunacunaná

cunacunaná, nananá...

Mezcla de gato malambo
con ritmo de chacarera.

Cunacunaná...

La huahuita por el aire
sin saberlo zapatea.

Cuando el cristiano ya es mozo
no sabe de dónde viene
la alegría que le brota
cuando siente chacarera
aunque sea de sentado
las tabas le zapatean.

Cunacunaná...

Ese golpeteo lindo
que le ha taladrado el alma.

Cunacunaná...

Le hace reventar el bombo
con chacarera cantada.

José “Oveja” Montoya

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Mi luna cautiva - zamba

De nuevo estoy de vuelta, 
después de larga ausencia, 
igual que la calandria 
que azota el vendaval. 
Y traigo mil canciones 
como leñita seca, 
recuerdo de fogones 
que invitan a matear. 

Y divisé tu rancho 
a orillas del camino, 
adonde los jazmines 
tejieron un altar. 
Al pie del calicanto, 
la luna cuando pasa 
peinó mi serenata 
la cresta del sauzal. 

Tu amor es una estrella
con cuerdas de guitarra,
una luz que me alumbra
en la oscuridad.
Acércate a la reja
sos la dueña de mi alma,
sos mi luna cautiva
que me besa y se va.

Escucha que mis grillos
están enamorados,
que llora mi guitarra
sollozos del sauzal,
el tintinear de espuelas
del río allá en el vado,
y una noche serena
prendida en mi cantar.

De nuevo estoy de vuelta,
mi tropa está en la huella,
arrieros musiqueros
me ayudan a llegar.
Tuve que hacer un alto
por un toro mañero,
allá en el Calicanto
a orillas del sauzal.

José Ignacio “Chango” Rodríguez

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La jardinera - cueca

Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra
en ella espero encontrar
remedio para mi pena.
Aquí plantaré un rosal
de las espinas más gruesas
tendré lista la corona
para cuando en mi te mueras.

Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa' mi pasión,
y para saber si me corresponde
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito o nada,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos
cuando ya estén florecidos
irá lejos tu recuerdo.
De la flor de la amapola
seré la mejor amiga
la pondré bajo la almohada
para dormirme tranquila.

Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa' mi pasión,
y para saber si me corresponde
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito o nada,
tranquilo queda mi corazón.

Cogollo de toronjil
cuando me aumenten las penas
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.
Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas
heredarás estas flores
ven a curarte con ellas.

Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa' mi pasión,
y para saber si me corresponde
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito o nada,
tranquilo queda mi corazón.

 

Violeta Parra

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Quisiera amarte menos - vals

Primavera de mis veinte años,
relicario de mi juventud,
un cariño ignorado anhelaba
y ese sueño mi vida eres tú...
Cuántas veces rogaba al destino
ser esclavo de mi sueño azul.
Y hoy que sé lo que cuesta un cariño
ya no puedo con mi esclavitud.

Quisiera amarte menos,
no verte yo quisiera,
salvarme de esta hoguera,
que no puedo resistir.
No quiero este cariño
que no me da descanso,
pues sufro si te alcanzo
y sin ti no sé vivir.
Quisiera amarte menos,
porque ésta ya no es vida,
mi vida está perdida
de tanto quererte.
No sé si necesito
tenerte o perderte.
solo sé que he querido
más de lo que he podido.
Quisiera amarte menos
buscando el olvido,
y en vez de amarte menos,
¡te quiero mucho más!

Ya lo sé que entre dos que se quieren
el cariño distinto ha de ser.
Mientras uno da entera su vida,
otro solo se deja querer.
Ya lo sé, y sin embargo no puedo
conformarme con quererte yo.
Tengo miedo que nunca termine
esta dura condena de amor.

Luis César Amadori y Francisco Canaro

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