A la altura de la gran demanda

Automotores 01 de junio de 2018 Por
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Tras ser lanzada en el mundo en 2016, hace pocas semanas llegó a nuestro país la cuarta generación del Kia Rio en su versión hatchback (el sedán posiblemente arribe el año próximo). Dirigido al segmento B, viene importado de México (antes lo hacía de Corea) y es el mismo que se vende en Estados Unidos; de ahí que el nivel de terminaciones y materiales que se aprecia tanto en el exterior como en el interior sea de una calidad realmente alta. Y es una apuesta fuerte para la firma coreana ya que en esa porción del mercado la competencia es abundante (ahí están el Fiat Argo, el Ford Fiesta, el Toyota Yaris, el Volkswagen Polo y el Suzuki Baleno, entre otros). Y no solo eso, sino que entre los factores que influyen en la decisión de compra muchas veces pesa no solo lo que el auto pueda brindar en cuanto a mecánica y confort, sino también en la cada vez más importante ecuación costo-prestación.
El espacio del baúl del Kia Rio se puede extender hasta los 983 L El espacio del baúl del Kia Rio se puede extender hasta los 983 L
En el primero de los aspectos el Rio es tal vez de los que mejor se posicionan. Se presenta en tres versiones todas con el mismo motor, y entre ellas está la EX 1.6 AT Premium (tope de gama) que probamos y que ofrece un muy buen equipamiento que, por ejemplo, en el rubro seguridad incluye frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS, 6 airbags, controles de estabilidad (ESP), de frenado en curvas (CBC), de estabilidad en línea recta, sistema de arranque en pendiente y anclajes Isofix en los asientos traseros.
El Rio siempre se caracterizó por exhibir un diseño moderno y atractivo. Por eso, y sin dudas, este nuevo diseño total le sirvió para mantener su vigencia y para dotarlo de más personalidad y deportividad. Prueba de esos cambios se pueden apreciar en las dimensiones, ya que ganó unos milímetros en largo y ancho, y perdió algunos de alto; también en el frente, donde exhibe un nuevo estilo de ópticas (no solo son más estilizadas sino que incorporaron proyectores y LED diurnos) y faros antiniebla (más integrados al conjunto), una nueva parrilla un poco más angosta y con apliques cromados, una toma de aire más ancha y voluminosa, y el capot que muestra líneas de carácter más marcado. La silueta abandonó las redondeces para adoptar formas más angulosas y agrega llantas de 17'' que le dan un look más deportivo. Finalmente, en la parte posterior a las nuevas luces se le suma un paragolpes más voluminoso.
Por otra parte, el interior se adaptó a esta época de tanta tecnología: al buen espacio y la comodidad que ofrece especialmente en las plazas delanteras (las traseras son justas), con butacas tapizadas en cuero ecológico y regulables en altura (lo que permite optar por una posición de manejo elevada para quienes lo prefieren), incorpora una renovada consola en la que destaca una pantalla táctil de 7" en la que se pueden operar todos los sistemas de conectividad (Android Auto, Apple CarPlay y Bluetooth) que lo ponen a tono con lo que hoy demanda gran parte del público. A esto suma sensores de estacionamiento, cámara de retroceso, control de velocidad crucero, climatizador bizona y techo panorámico, entre otros detalles de confort.
Otra mejora de este Rio se relaciona con la mecánica: ahora está equipado con el propulsor 1.6 L de 125 CV a 6300 rpm con un par motor de 15,4 kgm a 4850 rpm (el de mayor potencia entre los chicos) y que reemplaza al anterior 1.4 L de 111 CV. Se asocia con una renovada caja automática secuencial de 6 velocidades de marchas cortas, que se adapta fácilmente a las exigencias del tránsito cotidiano, más allá de que resulte un poco perezoso en salida. Las prestaciones son más que correctas: acelera de 0 a 100 km/h en 11 s, recupera de 80 a 120 km/h en 13 s, alcanza una velocidad máxima de 189 km/h y tiene consumos promedio un poquito altos: de unos 9 L/100 km.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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