Prueba Audi RS 4 Avant 2018, rompiendo todas las reglas

Automotores 11 de mayo de 2018 Por
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Cuando uno piensa en los atributos de un coche de corte familiar el diseño y las prestaciones no suelen aparecer entre las cualidades más relevantes. Son coches funcionales, muy espaciosos, confortables y sensatos para transportar personas, enseres y equipaje de manera muy racional y poco apasionante.
Muy pocos han desafiado esta lógica y desde luego ningún modelo ha sido tan exitoso como el Audi RS 4 Avant. La salvaje rural alemana combina altísimas prestaciones con la versatilidad para uso diario de un coche familiar, dos conceptos aparentemente antagónicos. La marca alemana ha comercializado más de 27.000 unidades en todo el mundo desde que el primer RS4 Avant salió al mercado en 1999.

DISCRETO Y
CONTUNDENTE
Audi no se ha limitado sólo a cambiar el paragolpes para poner uno con unas entradas de aire mucho más grandes, que es lo habitual en este tipo de coches. Hay muchas más modificaciones, de hecho casi todo el frontal cambia.
Los faros de serie son de LED con una buena potencia lumínica y en la lista de extras figura la tecnología Matrix LED. Este opcional es muy recomendable porque dispone de ledes colocados en una matriz que se activan y desactivan o reducen su intensidad, adaptándose a las condiciones del entorno en cuestión de milisegundos.
Un elemento de diseño especialmente llamativo son los pasos de rueda ensanchados que le dan un aspecto mucho más rotundo. Se trata de un rasgo influenciado por la competición un guiño al legendario Audi 90 Quattro IMSA GTO. De serie equipa unas llantas de 20 pulgadas con cinco radios dobles en color negro Antracita brillante y una suspensión deportiva RS.
La zaga muestra un gran spoiler en la parte superior del portón, luces traseras LED tridimensionales y un difusor franqueado por una doble salida de escape oval. Además para aumentar las opciones de personalización hay varios paquetes de estilo en carbono, aluminio mate o negro (como es el caso de esta unidad) para elementos como las barras del techo o las carcasas de los espejos retrovisores.

UN INTERIOR
PRACTICO Y LUJOSO
El baúl no es especialmente grande pero sí que es muy aprovechable porque las formas son muy rectangulares. Todo está muy bien tapizado y presentado y el espacio cuenta con ganchos, cintas y rieles.
Al abrir las puertas del radical familiar de Audi se proyecta una imagen lumínica en el suelo con el logo de Audi Sport como forma de bienvenida. El paquete de iluminación ambiental del habitáculo ofrece hasta 30 colores para elegir para las luces LED que recorren la consola central, el tablero y el contorno de las puertas.
Lo primero que llama la atención al asomarnos al interior son los espectaculares asientos deportivos RS que tienen ajustes eléctricos, calefacción e incluso función de masaje.
El cuadro de instrumentos completamente digital Audi Virtual Cockpit es una pantalla TFT de 12,3 pulgadas y viene de serie. Hay indicadores específicos RS que muestran información sobre las fuerzas G, la temperatura de los neumáticos, la entrega de potencia y par en tiempo real.

MOTOR

El motor arranca soltando un bramido que recuerda que es todo un lobo con piel de cordero. Es un familiar que es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos, y acelera casi tan rápido como un Porsche 911 GTS. Es un V6 biturbo de 450 CV.
Parte de la responsabilidad del sonido de esta mecánica recae en los escapes. Audi ofrece el escape RS de serie pero la lección ideal es hacerse con el sistema de escape RS Sport opcional. En este caso el sonido es muy poderoso sobre todo cuando, en cargas altas, se abre una válvula de mariposa que libera el ruido con toda su intensidad.
El motor sólo pesa 182 kg, un ahorro de 31 kg respecto al V8 de su predecesor. Se trata de un motor 2.9 TFSI V6 con dos turbocompresores, uno para cada bancada de cilindros, que generan una presión máxima de soplado de hasta 1,5 bares. Este propulsor empuja una barbaridad y, además de su elevada potencia, resulta clave que el par máximo de 600 Nm se entregue de manera constante desde las 1.900 hasta las 5.000 rpm.
Audi no se ha decantado por una transmisión S tronic de doble embrague para este coche sino que recurre a un cambio Tiptronic de ocho velocidades con convertidor de par. No es tan fulgurante como el de doble embrague pero sigue siendo muy rápido y es más suave así que encaja mejor con la filosofía de este coche. Los cambios se pueden realizar con las levas de cambio en color negro brillante con detalles de aluminio. No son especialmente grandes, giran solidarias con el volante y tienen un tacto algo plasticoso para un coche de este precio. (Fuente: Motor.es)

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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