Una noche a solas con Iván Noble

Información General 10 de mayo de 2018 Por
Con su show "Al fin solos", el cantautor deleitó a un colmado Teatro Lasserre. Cerca de dos horas de un recital íntimo y acústico en el que recorrió lo mejor de su discografía, coqueteó con el público, se lo vio divertido y a gusto con el clima que se creó alrededor de las canciones.
FOTO G. SANCHEZ SEDUCTOR. Iván Noble, un anfitrión de lujo que equilibró la noche con diálogos justos y canciones, cosechó aplausos toda la función.
FOTO G. SANCHEZ SEDUCTOR. Iván Noble, un anfitrión de lujo que equilibró la noche con diálogos justos y canciones, cosechó aplausos toda la función.
Hace una pausa, toma un sorbo de vino y de coraje, y arremete. “Muchas veces hacemos canciones que no nos describen como realmente somos. A decir verdad casi nunca cantamos cosas que nos identifican”. Desde las sombras una inconfundible voz femenina no tardó en responder. “Yo te amo igual”, dijo cobijada en el anonimato de la oscuridad aunque deseando ser descubierta por el destinatario de la fugaz confesión. La sonrisa y el retruque no se hicieron esperar. “No sabés...”.
“Claro que a veces hacemos canciones que hablan bastante de nosotros y esta es una que podría decir que me describe bastante bien.” “Soy pésimo bailarín, excepto cuando beso, egresado sin honores, de labios de ocasión, experto en ‘No me consta’, aburridor, confeso. Estado Civil: Francotirador”. Los acordes de la guitarra acompañan tímidamente los versos de Perdido por Perdido que van saliendo uno a uno.
“Crucificado en mi propio aburrimiento, cambio de lugar los muebles del corazón. Y aunque estoy muy lento para canchas de once, si hablamos de escotes, todavía vengo y voy”.
La escenografía, simple y contundente. Una copa de vino, dos guitarras, sala llena y un manojo de canciones. Un clima relajado, ideal para que Iván Noble pudiera hacerle honor a su “Al fin solos”. Un recorrido cuidado por su discografía que tuvo varios momentos de cantar casi al oído, de jugar con la gente, de diálogos cómplices. Subió al escenario casi sin que se notara y se fue metiendo de a poco en un devenir de diapositivas en forma de canciones que cautivó a las 400 personas que colmaron el Teatro Lasserre.
Hubo sonrisas, el vino fue un perfecto acompañante, hubo recuerdo para sus pasos anteriores por la ciudad, hubo coros en voz baja, hubo referencias temporales a los temas de Caballeros. "Esto es de cuando no habían nacido”, mencionó al pasar antes de “Otro jueves cobarde”, aunque luego continuó con la broma. “Ah, no, parece que ya habían nacido”, lanzó después de que la gente coreara la letra.
Apenas unas horas después de presentar su primer libro “Como el cangrejo”, en la Feria del Libro de Buenos Aires, Iván llegó en la tardecita húmeda de Rafaela casi sin tiempo para socializar antes de su show. Por eso no extrañó que se tomara unos minutos para charlar con sus fans y sacarse fotos una vez terminada su faena musical.
Poco importó la desalentadora noche de llovizna, el público dio un pulgar arriba bien grande a esta visita de Iván Noble y el artista hizo de las suyas. Cuando parecía que se iba, volvió. Es que se había dejado la copa de vino y también tenía un par de canciones en el tintero, entre las que estuvo la reclamada “Avanti morocha” con la cual cerró la noche.
Afuera, fue “otro jueves cobarde” de este otoño con aroma a verano tardío. Adentro, fue un jueves de buena música, simple, íntima, que emocionó a todos. Iván Noble, impecable.


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