Atlético sigue siendo su peor rival

Deportes 17 de abril de 2018 Por
El cambio que se esperaba no llegó. La “Crema” volvió a perder y se complicó aún más en sus aspiraciones de ascenso. Cada vez más lejos de la punta, ahora hasta corre riesgo su clasificación al octogonal. Cayó 2-0 con Quilmes. En la próxima va a Junín.
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JORGE BARRERA

Atlético de Rafaela cayó en la noche de ayer por 2-0 ante Quilmes por la 23ª fecha de la B Nacional y complicó aún más sus aspiraciones de ascenso. Más que de director técnico, Víctor Bottaniz va a tener que trabajar de psicólogo para lograr sacar a la “Crema” de un pozo depresivo que parece no tener un final a la vista.
Si bien el equipo volvió a evidenciar su falta de juego y situaciones claras de gol, ante los primeros murmullos de los hinchas que ya agotaron su paciencia hace un largo tiempo, y anoche "se mordieron la lengua" ante el piberío que hubo en cancha, Atlético dejó de lado las buenas intenciones de juego que pudo tener en algunos pasajes del primer tiempo ante Quilmes y volvió a ser ese equipo desesperado, desorientado de las últimas fechas de la B Nacional, con Lucas Bovaglio en el banco.
Leandro González, a los 15 minutos del primer tiempo, y a los 36 del complemento, marcó los goles del encuentro jugado en el Monumental y arbitrado por Pablo Díaz. Incluso en el complemento, un minuto antes de ponerse 2-0, el “Cervecero” contó con un penal a favor pero Ramiro Macagno le contuvo el disparo al ingresado Mouet.
Los del sur bonaerense se pusieron en ventaja en una de las pocas que tuvieron y luego se dedicaron a defender el triunfazo que se llevaban de Rafaela. Urgidos por el promedio, con un empate en la próxima se salvan del descenso, aguantaron y con un Atlético desesperado aprovecharon los espacios para encontrar el segundo tanto y definir la historia. Lucas Blondel llegó a la quinta amarilla y se perderá el próximo compromiso. Mientras que Facundo Soloa sufrió una distensión en su rodilla derecha y se pierde lo que resta del torneo. 
Apenas unos días de trabajo con Bottaniz no fueron suficientes para generar el cambio que los dirigentes pretendían de este equipo que no logra levantarse, sigue en deuda con su gente y ahora puso en peligro hasta su lugar en el octogonal por el segundo ascenso. Anoche sumó su segunda derrota seguida, su tercer juego consecutivo sin poder convertir y el séptimo sin ganar (tres derrotas y cuatro empates).
La actitud y las ganas de cortar la racha adversa fueron notorias pero el miedo se convierte en pánico ante las primeras equivocaciones, la ansiedad baja de la boca del estómago a los pies y las imprecisiones se multiplican en todo Atlético de Rafaela. En medio de tanta incertidumbre, hay una certeza: no hay encuentros accesibles para los de barrio Alberdi.
Atlético de Rafaela deberá luchar contra sus propias ‘miserias’, esas que vienen gobernando su cabeza y como consecuencia, su juego. Mientras no las pueda dejar en el olvido y superarlas, seguirá sin poder levantar cabeza, deambulando en este cierre de torneo como un equipo con pocas aspiraciones y que quedó al borde de perder su lugar en el octogonal. El 0-2 de ayer significó otro golpe certero al corazón de todo el hincha albiceleste, que ilusionado con el gran cierre de 2017 que había tenido, ya se veía nuevamente en Primera División. Qué lejos quedó todo.

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