Mundo resquebrajado

Notas de Opinión 16 de abril de 2018 Por
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Por Rodolfo Gil (*)

Son tiempos del resquebrajamiento del mundo de Yalta, Bretton Woods y caída del socialismo real.
Democracia liberal; economía de mercado; una trama de alianzas en Europa y Asia, y en menor medida en América Latina; instituciones internacionales multilaterales. Todo ello, respaldado por el poderío militar estadounidense. El paulatino vacío que va dejando este resquebrajamiento no muestra, hoy, alternativa salvo una sensación de creciente desorden que puede transformarse en caos.
La democracia liberal está acechada por insatisfacciones sociales y rebeliones ciudadanas fogoneadas por un modelo de crecimiento económico que apunta a una creciente concentración de la riqueza, insostenible políticamente a largo plazo. Democracia de imágenes, a lo sumo de eslóganes. Democracia sin contenidos ni proyectos. Democracia donde la oferta de los candidatos tiende a un solo objetivo: ganar elecciones al precio que sea.
Democracias frágiles en países de América Latina. La manipulación constitucional para perpetuar liderazgos o para impedir la paridad de condiciones en la contienda electoral, la colonización de lo público por los intereses privados, la corrupción, los incesantes ataques y restricciones a la libertad de prensa y el aislamiento de las mayorías ciudadanas en los procesos decisorios de la política y de la distribución de la riqueza acrecientan la desilusión con la política y la democracia.
Democracias europeas de ya algunas décadas ven resurgir fantasmas del pasado bajo formas aggiornadas del fascismo. Odio contra el inmigrante y un renacimiento del antisemitismo.
Nacionalismos exacerbados y regionalismos, levantan banderas separatistas y alimentan el peligro del estallido de una unidad europea trabajosamente conseguida, abriendo las puertas de Pandora a conflictos de envergadura.
Y si esto fuese poco, la tecnología amenaza también a estas democracias fragilizadas y deslegitimadas. La participación de Cambridge Analytica, que, usando indebidamente los datos de Facebook, inclinó el resultado en favor del Brexit en un referéndum donde éste triunfó por sólo 1.8%. Algo similar parece que podría decirse de la elección de Trump (DT), sobrepasado en el voto popular pero volcando a su favor el Colegio Electoral.
La violación tanto de la privacidad de datos personales como de los límites de las leyes electorales por parte de Cambridge, nos trae a la memoria al Tocqueville que, escribía que América era el lugar donde la soberanía popular y la democracia alcanzaban su más plena expresión. Lo mismo podía decirse hasta hoy de Inglaterra.
¿Seguirá siendo así? ¿O en la modernidad la fuente de la democracia –la soberanía popular- se desplazará a los algoritmos y demás yerbas?
Los pocos avances que se dan para generar alguna regulación del uso del ciberespacio, y su irrupción en la manipulación política a escala global, pueden explicarse o desde el desinterés o desde la imposibilidad, en un mundo en que la tecnología va en avión y su regulación en bicicleta... al igual que en el mundo financiero.
Hemos dejado para el final al triángulo EE.UU.-China-Rusia, y sus particulares interacciones en este proceso que aparentemente tiende a la reformulación de la democracia a escala planetaria. La administración Trump, que en el plano doméstico ha saltado muchos de los usos y costumbres presidenciales de su país, se ha embarcado en un ejercicio que lleva a minar las bases de un proceso de democratización del sistema global al intentar un regreso al aislacionismo. Pareciera estar empeñado en deconstruir y desarmar el multilateralismo.
Retiro del TPP y del Acuerdo de París, la esterilización de la OMC, el muro en la frontera con México, el acuerdo con Irán. Trump ha expresado recientemente que “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. Nosotros replicaríamos que son fáciles de iniciar, difíciles de sostener y generalmente conducen a crisis de magnitud. Las recientes medidas tarifarias podrían ser una avanzada de lo que es la real pelea de fondo: la disputa científico- tecnológica o sea la hegemonía en el mundo del futuro. Y el contrincante mayor tiene nombre: China.Mirá también Matteo Salvini, el tipo duro que impulsó a la Liga Norte contra la "invasión" migratoria. El país asiático, en el proceso de la construcción de su socialismo “con características chinas” ha abierto el camino para la reelección indefinida de Xi. Se han así ahogado tímidas reformas democráticas para retomar el camino que se suponía cerrado con Mao. China, inteligentemente, supo usar el atractivo del acceso a su gigantesco mercado beneficiándose enormemente con transferencias forzadas, o compra, de tecnología estadounidense de punta y la formación de sus cuadros científicos en EE. UU. La codicia de las empresas individuales estadounidenses se sobrepuso a una inexistente mirada nacional estratégica. Tarde piaste...
Finalmente, Rusia. La última elección que lleva a Putin a una nueva presidencia, le hará batir el récordde Breznev al frente de la nación euroasiática. Ha demostrado ser un formidable constructor de poder. Al frente de una nación cuyo PIB es igual al de Nueva York es un actor internacional indispensable. Rusia ya no es más el gigante de rodillas post derrumbe de la URSS. Hace sentir su influencia económica y política (Medio Oriente, América Latina), explota las debilidades de sus adversarios (UE, Ucrania, comercio) y hasta se la acusa de manipular cibernéticamente elecciones en otros países. La Rusia global llegó para quedarse.

(*) Ex embajador.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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