Quinquela en Rafaela

Información General 14 de marzo de 2018 Por
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FOTO FLIA. GARDIOLI EN RAFAELA. Miguel Gardiol, Quinquela Martín y Marcelina Gnero en la visita del pintor a Rafaela.
FOTO FLIA. GARDIOL - EN RAFAELA. Miguel Gardiol, Quinquela Martín y Marcelina Gnero en la visita del pintor a Rafaela.

Benito Quinquela Martín, el pintor de La Boca (1890-1977), estuvo en Rafaela. Esto ocurrió en 1961 según la crónica del diario LA OPINIÓN de 1977 con motivo de su fallecimiento. Aunque hay una dedicatoria realizada en un libro al aviador Carlos Valfré, el piloto que lo trajo a Rafaela, en mayo de 1960, por eso surgen dudas. Lo interesante es ver a quién seleccionó aquí como “Caballeros de la Orden del Tornillo”.
Decía la nota de LA OPINION del 4 de febrero de 1977: "Benito Quinquela Martín, el artista filántropo cuya dimensión humana le valió la admiración y el cariño del país, sin exageración, cuya muerte ocurrió hace algunos días, consternándonos, estuvo en Rafaela en el año 1961, en el mes de octubre. La visita de Quinquela se prolongó varios días y permitió que se le agasajara, que se hablara con él, que le conociera como artista, en sus devociones, sus angustias y sus sólidas esperanzas. -No puedo envejecer -decía- porque debo realizar muchas cosas importantes. Y, compartiendo la mesa cordial, el diálogo intrascendente o a la sesuda reflexión, daba la tónica con su acendrado optimismo. Con Ricardo Remonda, también firme e incontrovertible admirador de Quinquela, fuimos a Rosario a hablar con el Maestro, que realizaba allí una exposición de cuadros y obtuvimos su promesa de venir a Rafaela, "si lo íbamos a buscar en avión". Desde luego que inmediatamente organizamos el viaje, con la colaboración entusiasta de los hermanos Grossi, que facilitaron un avión y del eximio piloto Carlos Valfré, que se encargó de lo demás. A Quinquela lo esperamos en el aeropuerto local a media tarde, luminosa y feliz. Apenas descendió del aparato con inocultable alegría nos dijo: - Es la primera vez que vuelo, pero, les digo la verdad, me pareció maravilloso estar en el cielo jugando con las nubes. Desde ese momento Rafaela acaparó al gran pintor y le ganó la voluntad y el sentimiento, porque se sucedieron las fiestas, los encuentros, las reuniones danzantes; las comidas y, en fin toda la gama del júbilo ciudadano expresado concretamente en honor de un hombre-símbolo: el desprendimiento total en beneficio de los demás. Quinquela nos dejó como testimonio de su presencia aquí, a seis "Caballeros de la Orden del Tornillo", que es la condecoración que instituyó hace muchos años para "darle un tornillo -el que les falta- a los que se desviven por la poesía, el arte, la cultura, la beneficiencia y quieren mucho a los otros". Recibieron la condecoración en una oportunidad solemne, durante la estada del Maestro, Magdalena G. de Lorenzi, benefactora; Ricardo Merlo, escultor; Antonio Terragni, periodista y escultor; Nelson Rosetti, delegado cultural de la Provincia. Los asistió en la ceremonia el arquitecto Ricardo Remonda, ya "atornillado" anteriormente y Quinquela impuso la Orden también en la misma ocasión a José Pedroni, el estupendo poeta de "Gracia Plena". Nos ha quedado el recuerdo de esta presencia de Quinquela en Rafaela, la ciudad que él dijo, al abandonarla, luego de una semana feliz: "es fresca y linda como la mañana. Dichosos de ustedes que están aquí en su lecho de trigo y en su cielo de harina". Fue la primera y única vez que Quinquela voló tan lejos de la Boca y tan lejos de la Boca y tan lejos llevó el regalo de su filantropía, su enternecedora bohemia. Rafaela, está condolida por su muerte, como el país y debemos disponernos a rendirle el tributo que merece la simpatía con que se vinculó a "esta chacra gloriosa, cuyos agricultores navegan en un mar amarillo, como me gusta a mí y que yo sería capaz de pintar, si dejaran de darme tanto para comer...".
Fernando Algaba
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