Mano a mano con el intendente Castellano

Locales 13 de marzo de 2018 Por
Leer mas ...
FASCIMIL./ La carta del Papa a Castellano.
FASCIMIL./ La carta del Papa a Castellano.
Después de la siesta, puntual ante el horario convenido, durante 45 minutos a partir de las 16 comenzó la charla formal con Castellano, luego de saborear el café que con fina delicadeza sirvió el mozo de la Intendencia, Agustín Alberto Córdoba, cuya antigüedad en ese cargo supera los 30 años, a la que pondría fin por jubilación, probablemente antes de la próxima Navidad.
¿De qué se charló? Le comenté al Intendente que hace pocos días dos amigos de Rosario que no conocían Rafaela me visitaron interesados por conocer la tan ponderada Perla del Oeste, comenzando por la plaza principal, elogiada por su superficie de cuatro manzanas permanentemente florida. Al acercarnos al monumento al general San Martín observaron con inquietud las figuras en blanco sobre el piso, conteniendo escrito en negro nombres y apellidos de jóvenes. Ante la pregunta de ¿esto qué significa?, le respondí que eran residentes rafaelinos desaparecidos en la década de los años setenta durante la dictadura militar. Uno de los visitantes solo atinó a decir: “flojo favor le hacen al Libertador de América”.
Otro tema: años ya, del deplorable problema sin solución del ex edificio de los desaparecidos Grandes Almacenes Ripamonti. Con semblante de triste resignación, el arquitecto Luis Castellano repasó el largo proceso de intimación al propietario García Cullá, quien no hace y no deja hacer. “Es una propiedad privada y no hay ley que nos permita actuar”. Sobre la versión de meses atrás sobre un grupo económico privado interesado en adquirir el inmueble, Castellano expresó un lapidario “no hay nada de eso”.
Picante lo siguiente: las veredas destrozadas. Conviene recordar que el año pasado en el Concejo Municipal se había tratado el tema surgiendo una resolución esperanzadora. “¿Se enfrió?”, pregunté. El Intendente pensó unos segundos asintiendo con un movimiento vertical de su cabeza, “pero no lo olvidamos”, dijo. “Estamos preparando”, añadió un proyecto para comenzar trabajos en el microcentro, con arreglo de las aceras rotas y otros aspectos que incluye el tendido subterráneo de la actual red de cables aéreos.
Sobre la posibilidad de un fondo que surja de un agregado a la Tasa Municipal, contestó Castellano: “estimo que sería injusto el recargo para los frentistas con veredas en buen estado”. Le respondí que esos frentistas no deberían objetar absolutamente nada porque son peatones que también caminan por las veredas peligrosas que son en inmensa mayoría.
Otra cuestión a resolver son los desniveles y lo aceptó con el compromiso de superarlos, ya que provocan tropiezos y caídas en varios lugares, existiendo hasta 4 o 5 desniveles en una misma vereda. 
A propósito, tras una pausa se reanudó la obra de la vereda interna en la plaza 25 de Mayo.
También se trató la reforestación anual, dada la importancia que reviste el mantenimiento del arbolado público. Señalé que el relevamiento de los ejemplares a reponer debe evitar que arbolitos plantados el año pasado no fueron repuestos, secos a igual que ejemplares adultos. Si la tarea se hace en verano el follaje verde, amarillo o marrón, a simple vista indica cómo se debe proceder.
Finalmente, no podía faltar mi referencia al hasta ahora malogrado monumento a la Vaca Holandesa, mientras el cuestionado monumento al cardo en el pasaje Carcabuey no cesa de encender críticas referidas a merecimientos de uno y otro por lo que aportan a la economía nacional. El vegetal a alto costo fue erigido con fondos públicos que se niegan para el que debería ocupar en espacio oportunamente acordado con vista a la ruta 34 con el concesionario de la Estación Terminal de Omnibus.

EL MEJOR REGALO
En la sala de espera de la Intendencia, con grata sorpresa leímos encuadrada una carta manuscrita que el papa Francisco (hoy se cumplen 5 años de su elección) envió a Castellano, cuyo texto que se transcribe explica el motivo: “Vaticano, 15 de julio de 2014. Señor arq. Luis Castellano. Apreciado señor Intendente: mons. Luis Fernández me acercó su carta del pasado 9. Igualmente el detalle de la echarpe. Que el Señor le retribuya la delicadeza. En verdad lo que usted dice, Rafaela tiene una herencia de fe y trabajo, y custodian y hacen crecer esa herencia con las situaciones históricas que se van presentando en el desafío de cada día. De ahí que a las personas con responsabilidad de Gobierno nos toca custodiar la memoria y provocar la esperanza. Mis mejores deseos para su servicio a la comunidad rafaelina. Cuente con mi oración y -por favor- le pido que no deje de rezar por mí. Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide. Fraternalmente, Francisco”.

Te puede interesar