¡Cómo le cuesta en casa!

Deportes 12 de marzo de 2018 Por
PRIMERA B NACIONAL
FOTO J. BARRERA LIDER DEL TORNEO. / Atlético consiguió 18 puntos como visitante y 13 en el Monumental de Alberdi.
FOTO J. BARRERA LIDER DEL TORNEO. / Atlético consiguió 18 puntos como visitante y 13 en el Monumental de Alberdi.

De cara al objetivo principal del semestre, que es el ascenso a la Superliga, resultará imprescindible comenzar a sumar de a tres en Alberdi. No se puede permitir dejar pasar más puntos. En este año, no sólo que aún no pudo ganar en el Monumental, sino que las actuaciones, el rendimiento del equipo, en nada se parecen con las que se observan de visitante. Una cosecha muy magra. Y al mismo tiempo incomprensible. El equipo, el mismo que comenzó jugando ante All Boys, venía de una actuación fulgurante en Mar del Plata y, más allá de que no pudo ganarle a su máximo perseguidor (ahora tiene la chance de pasar a depender de sí mismo para quedarse con el ascenso directo) mereció mucho más, lo cierto es que ante el “Albo” se esperaba una confirmación en el juego exhibido ante Aldosivi, ante Ferro en Caballito…Pero no sucedió. En el PT, Atlético comenzó hecho una tromba pero sólo unos minutos, un par de aproximaciones y nada más. Perdió la pelota, no se hizo cargo del papel protagónico, la defensa sufrió en cada arremetida del rival, con desatenciones hasta llamativas, por caso en el golpe de Macagno -recibió 10 puntos de sutura detrás de la oreja-, chocando con Brundo. Y no se fue al descanso perdiendo por la ineficacia que tuvo el elenco de Monte Castro a la hora de definir, y por el arquero cremoso que sacó un gol hecho. En el ST mostró algo diferente. Pero también, por escasos minutos y luego fue más de lo mismo. Llegó al gol mediante su jugador más desequilibrante: Albertengo. El delantero metió un centro, el balón se desvió en un defensor visitante y se metió adentro. Atlético, arriba en el marcador, parecía tener controlado el partido, claro All Boys no tenía aproximaciones. La última línea se desdibujó y fue vulnerable ante -con todo respeto- otro rival limitado. Además, faltó claridad en ataque y para colmo, Klusener falló un mano a mano servido en bandeja por Velázquez (¡era para que defina Jorge!). Se terminaba la historia. No sólo que servía para consumar la primera victoria del 2018 en casa, sino que también para “taparle la boca” a medio Monumental que murmura en cada intervención del misionero. Por cierto, el goleador del equipo con 6 tantos.
Los encargados de poner al equipo en campo rival se encontraron poco, el 4-4-2 que de visitante es letal, en casa no lo fue. Pero hay que detenerse en una cuestión: los hinchas. Deberán ser pacientes, aún a sabiendas de lo que se juega en el torneo. Hay que bancar a un equipo que viene siendo puntero del torneo y demostrando, afuera de Rafaela, argumentos por demás que convincentes para pelearle de igual a igual a cualquiera el ascenso directo. No hablemos del reducido. Eso sí, necesita que los experimentados sean los puntales de este Atlético de Rafaela que precisa de más triunfos en Alberdi para terminar de cerrar esa herida abierta en los últimos años y así sostener la ilusión de volver a Primera División.

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