La razón esquiva

Notas de Opinión 11 de marzo de 2018 Por
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Según el gobierno macrista aunque reconoce que todavía falta, y veces se sinceran diciendo que mucho, sostiene que vamos por el buen camino y que para llegar a solucionar todos los problemas con los que se encontraron -luego del arrasamiento kirchnerista durante una docena de años- lo que se necesita es tiempo. Desde el vamos Macri rechazó la posibilidad del shock que le aconsejaban algunos de sus economistas, tal como ahora no se cansa de reclamarle Carlos Melconián, optando por un gradualismo que tal vez demasiado lento en resultados, pero evitando lo que hubiese sido una conmocionante situación social. Muchísimo más agravada que la actual, sin dejar de admitir que el fogoneo kirchnerista aparece en casi todas las reivindicaciones y reclamos. No es complicado imaginar qué clima existiría hoy, e incluso con dudas si se hubiese llegado a este momento, si las tarifas se hubiesen ajustado de una sola vez, si en lugar de endeudamiento para financiar el gasto público -se dice que será sólo hasta 2020- se hubiese seguido emitiendo a diestra y siniestra con un nivel inflacionario incontrolable, más el despido de al menos un millón de agentes públicos que fueron incorporados a mansalva por el anterior gobierno -en sus tres niveles- casi sobre la hora de irse. Y también se hubiese llevado a la práctica la iniciativa de sacar de la caja de jubilaciones que financia la ANSeS a los 2,5 millones de jubilados que se incorporaron sin aportes. Es decir, no dejarlos a la intemperie, pero financiarlos con fondos al margen de los que corresponden a quienes realmente cumplieron con los mínimos 30 años de aportes.
Social y políticamente la decisión de Macri fue la que correspondía. Un acierto hacerlo de esta forma, aunque genere quejas de parte de quienes integran ese universo del tercio de pobreza que hay en la Argentina, y que son fácil caldo de cultivo para agitadores. Un escenario casi imposible de contener, incluso habiendo el gobierno incrementado generosamente los recursos destinados al asistencialismo. La solución, por cierto no es esa, aunque se haya transformado en definitivo algo que debe ser sólo para la emergencia. El arreglo debe venir desde la integración social, no hay otro camino. Quizás alguna vez lleguemos a los 2 puntos de pobreza que había al comienzo de la década del '70.
Qué es en cambio lo que dice el resto. Para el kirchnerismo duro, ese que se entorna con la ex presidenta y actual senadora Cristina Kirchner -cada vez más cerca de ir a juicio por diversas causas, aunque parezca una novelón interminable, en el cual a veces no se vea con claridad hacia donde se dirige la justicia-, todo lo que está haciendo el gobierno de Macri es un desastre. Y además, en materia de corrupción, dicen que todo sigue igual o peor que antes, que es una forma de tratar de ocultar lo inocultable. Antes fue una época de saqueo de los fondos públicos de donde sea, desde los miles de millones de la obra pública hasta los vueltos de los viáticos adulterando facturas como hacía el inefable vicepresidente Boudou. Un "simple chorro", como dice Alfredo Leuco. Ahora en cambio, cada dos por tres aparece alguno del gobierno involucrado en cuentas offshore, algo que era previsible de tener en cuenta por el origen empresario y financiero de la mayoría de los funcionarios. Que un gobierno que llegó con la bandera de la transparencia debió cuidar con mayor esmero, y sin embargo no lo hizo, ni lo sigue haciendo. Al punto que quien sucederá a Abad al frente del organismo impositivo, antes de asumir, ya tiene la pesada carga de asuntos relacionados con fondos en el exterior.
La otra oposición, la más moderada, puntualiza lo que considera errores pero en cierta forma acompaña. Así lo hace Pichetto, aunque tenga algunos amagues de acercamiento a CFK. Es que se interpreta que el "cuando peor mejor" no favorece a nadie, tal vez sirva para juntar unos votos, pero la gente lo pasará muy mal. De paso, en toda esta alta (¿?) política ¿se pensará en la gente al momento de las decisiones?
Y finalmente, aunque siempre hay muchísimo más para decir, tratando de completar modestamente este repaso de situación, aparece la Iglesia, cuyos representantes del Episcopado en este momento se encuentran mucho más ocupados por el aborto, aunque sin dejar de lado otros temas, el social por ejemplo, en clara alineación con el papa Francisco. En el encuentro de esta semana los prelados aludieron "a la delicada situación social y el creciente número de despidos". Sobre el momento social que se vive cada uno puede recurrir a los calificativos que desee, es más, coincidimos con los obispos e incluso creemos que pudieron ser todavía más duros. En cambio, cuando hablan de crecientes despidos es una cuestión de números, no de apreciación. ¿De donde sacaron que crecieron los despidos? si hasta la UCA admitió en su último informe que el empleo creció, poco es cierto, pero creció.
Y como cierre, las nuevas escuchas de la ex presidenta, de un nivel de grosería y bajeza notables. Ni siquiera cabe destinarles espacio, pero algunas cosas explican.

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