Marcelo Domínguez, de campeón a educador

Deportes 10 de marzo de 2018 Por
BOXEO
FOTO J. BARRERA MENTOR. El “Gordo” Domínguez contó vivencias con la idea de promover el boxeo amateur y profesional.
FOTO J. BARRERA MENTOR. El “Gordo” Domínguez contó vivencias con la idea de promover el boxeo amateur y profesional.

(Por Mario Cabrera, Redacción LA OPINION). Marcelo Domínguez, campeón del mundo en la categoría crucero entre 1995 y 1998 del CMB, está de visita en la ciudad. Al igual que cuando arribó Maravilla Martínez a nuestro medio el año pasado, se trata de una personalidad de lujo para todos los rafaelinos que amamos el deporte, en especial el de los puños. Y lo hizo con la guapeza, responsabilidad y humildad, esa que siempre lo ha caracterizado arriba del ring y que continúa mostrando ahora a todos los lugares donde va, algo muy digno de destacar más allá de su gran personalidad. Acompañado por Enrique Maggi, representante de la Federación Santafesina de Boxeo; Víctor Godoy, miembro del Circulo Rafaelino de Boxeo; Leonardo Crosetti, Subsecretario de Deportes y Ruben Gimenez, entrenador y promotor del Gimnasio Mosquibox de nuestra ciudad, el Gordo llegó para promocionar el boxeo amateur y profesional.
Luego de los agradecimientos de rigor, el ex campeón del mundo comentó ante los medios de prensa locales que “vengo a aportar lo que puedo aportar. Creo que mezclándolo con lo que los dirigentes del boxeo pueden darnos, se puede hacer algo muy lindo. No vengo solamente a enseñar, sino también a aprender, porque de ellos puedo aprender mucho. No es que lo que yo sepa por ahí ellos no lo saben, sino que lo puedo decir con otras palabras. Pero lo bueno es eso, poder trabajar de manera conjunta y sacar conclusiones en limpio, en este caso para Rafaela. Acá hubo un gran campeón del mundo, como lo fue Néstor Tito Giovannini, algo que no todas las ciudad pueden contar con esto. Así que la idea nuestra es poder hablar con los chicos y entrenadores, enseñarles lo que uno vivió no solamente en el ring, sino también afuera, ya que por ejemplo, para poder llegar a una pelea a uno le han pasado mil cosas. Y de eso también se aprende”.
Acerca de los verdaderos motivos por el cual está difundiendo el boxeo y narrando tus experiencias, opinó que “en realidad hace 3 años que estoy trabajando en la Secretaría de Deportes de la Nación y soy el jefe de entrenadores del país de un plan que se llama Escuela de Iniciación Deportiva. Armo los planes y los recorridos de los profesores. Durante estos años, se fue gestando un trabajo muy lindo y estoy dando capacitaciones en muchos lugares. Y acá en Rafaela, se enteraron de esto y me llamaron para venir a hacer esto, que es llegar a lugares donde no tienen la posibilidad de llegar por intermedio de las secretarías. Es un plan muy lindo para los chicos con el objetivo de sacarlos de la calle y lograr inculcarles valores”.
Siguiendo con la enriquecedora charla, y haciendo una valoración de su época como boxeador con la actual, comentó que “lo que hacemos mal, a veces, es hablar de épocas. No hay que compararlas, porque son distintas, y no significan que sean ni mejores ni peores. El error está en compararlas. Y creo que si dos personas pudieron llegar lejos es porque lo han hecho bien. No hay que enfrentarlos, sino idolatrarlos, como Carlos Monzón y Maravilla Hagler, por comparar dos épocas. Pero hay una época generacional, que es la que cambia el boxeo, que es la de Alí. Desde Alí para atrás era un boxeo, y de Alí para adelante otro. ¿Y que cambió Alí?... la velocidad. Le dio velocidad a un boxeo que era tosco, rudo, y de a poco fue imponiendo su ritmo. Hoy por hoy, el boxeo es más veloz, más de fuerza y de potencia que de técnica. Cuando uno ve hoy un boxeador con técnica hay que hacerle un cuadrito, porque realmente son muy pocos los que sobresalen boxeando. La mayoría son todos fuertes. En mi época de boxeador, la década del 90, tuve la suerte de convivir con la de la década del 80, que para mi fue maravillosa, ya que había mucha gente de la cual aprender, porque eran muchos los que boxeaban bien. Ya a fines de los 90 los boxeadores se fueron cuidando el peinado, mejorando las botitas, los pantalones y no miraban peleas. Por suerte, en estas épocas tenemos un gran campeón como Omar Narváez, que tiene un estilo propio y distinto a lo que veníamos viendo nosotros en los 90, y ha hecho muchísimo por el boxeo argentino”.
Posteriormente, el ex púgil vivenció su gran historia de vida, otras experiencias personales en el deporte de los puños, contó detalles de entrenamientos y el efecto anímico del ejercicio a nivel psicológico, como así también el establecimiento de metas y la confianza en sí mismo. Domínguez tendrá hoy una agenda cargada que consistirá en recorrer vecinales, escuelitas de boxeo, clubes y gimnasios donde se practica dicho deporte.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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