Con un lechón vivo al colegio

Información General 10 de marzo de 2018 Por
MIGUEL “CORAZON” YAPOUR
FOTO ARCHIVO PERSONAJE./ Miguelito Yapour.
FOTO ARCHIVO PERSONAJE./ Miguelito Yapour.

Año 1939, yo tenía como compañero de 4° grado a Miguelito Yapour en el Colegio San José de los Hermanos Maristas. De él, en estos días, después de su lamentado fallecimiento se escribió de su vida y obra, recordándose algunas anécdotas. Sumaré una más.
Miguelito había nacido en un hogar muy humilde. Como asistía a un colegio privado pago, de su costo se hacía cargo el recordado don Juan Condrac.
Miguelito vivía en el entonces barrio Quilmes y para asistir a clase atravesaba el hoy barrio Sarmiento. Una mañana de julio fría y con neblina, atravesaba una manzana sin edificación, con altos yuyales. De pronto el alumno se cruzó con un lechoncito al que corrió hasta apresarlo, poniéndolo en el carterón de sus útiles, que ya en el aula lo escondió en su espacioso pupitre con tapa. Comenzó la clase y un rato después se coló del fondo del pupitre el pis del animalito, lo que alteró el orden por la risa incontenible de alumnos cercanos a Yapour.
El maestro del grado era el Hno. Justo, español de severa disciplina, que se inquietó por el desorden parcial al fondo del aula.
Todo se había serenado pero he aquí que el animalito, molesto por su estrecho encierro comenzó a gruñir. Entonces el severo marista al descubrir el foco del desorden, dejó a un celador al cuidado del aula y tomó a Miguelito Yapour de la oreja izquierda, llevándolo a la Dirección donde el inolvidable hermano Enrique, tras escuchar el informe de lo ocurrido, lo expulsó y Miguelito en lugar de reintegrarse al aula, llorando volvió a su casa.
Conclusión: resulta evidente que la vocación de Miguelito por la gastronomía era congénita.

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