Energía no contaminante

Notas de Opinión 08 de marzo de 2018 Por
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Por Alieto Guadagni (*)

El mundo enfrenta el peligro del cambio climático, por eso es necesario abatir las emisiones contaminantes generadas por el consumo de energía. El sector eléctrico es importante como contaminador ya que cuando se genera electricidad utilizando carbón, petróleo o gas se acumula peligrosamente CO2 en la atmósfera.
Hace años que el sector eléctrico crece en nuestro país instalando generadores que contaminan, desde 2002 estas emisiones causadas por la producción de electricidad crecieron mas del 40 %.
Esto ha sido provocado por la ausencia de una política de conservación energética, pero también por el escaso avance en obras hidroeléctricas, ya que desde 2002 y hasta la fecha, de cada 100 MW instalados apenas 16 fueron hidroeléctricos ,mientras que nada menos que 76 correspondieron a centrales térmicas contaminantes.
Las nuevas energías limpias (solar y eólica) están creciendo pero aún la potencia instalada no llega al 1 % del total. Tenemos un potencial hidroeléctrico escasamente explotado, en Colombia el 78 % de la generación total es hidroeléctrica, en Paraguay 67, en Brasil 64, en Venezuela 63, mientras entre nosotros ni llega a la tercera parte del total. La central hidroeléctrica Tres Gargantas (China) es la central hidroeléctrica más grande del mundo con 22.500 MW; nuestros vecinos Brasil y Paraguay tienen en funcionamiento Itaipú en el Río Paraná, la tercera hidroeléctrica por su magnitud con 14.000 MW, mientras en Venezuela se encuentra Guri, la cuarta central con 10.200 MW.Hace 20 años la hidroelectricidad representaba mas del 40 % de nuestro parque generador, en la actualidad la hidroelectricidad representa apenas el 32 % de la capacidad instalada. Nuestros grandes ríos en la Cuenca del Plata, más los ríos andinos, tienen características favorables para nuevos aprovechamientos.
Estamos en presencia de una oportunidad, no sólo por razones ambientales vinculadas al cambio climático, sino también al hecho que con proyectos bien seleccionados, contratados y ejecutados, los costos del suministro eléctrico serían inferiores a los actuales , y dejarían de presionar por fondos fiscales que están abrumados por una creciente deuda externa con su carga de intereses.Del potencial hidroeléctrico técnica y económicamente aprovechable estamos utilizando apenas la tercera parte, con un gran aporte de centrales binacionales como Yacyretá con Paraguay (3200 MW) y Salto Grande con Uruguay (1890 MW). Nuestras hidroeléctricas nacionales mas grandes son Piedra del Águila (1400 MW), El Chocón (1200 MW) y Alicura (1050).
Del inventario de proyectos hidroeléctricos posibles para los próximos años se destaca claramente Pindo-i, aprovechamiento binacional con Paraguay, ubicado aguas arriba del Rio Paraná que se destaca mundialmente por su gran caudal hídrico.
Se trata del proyecto eléctrico más grande, ya que con 3500 MW de capacidad instalada superaría incluso a Yacyretá. Pindo-i podría aumentar nuestra generación total de energía eléctrica en casi 20% a un razonable costo de inversión, menos de 2000 U$S por KW. Tengamos presente que la inversión del programa nuclear significa un costo de 7200 U$S por KW, es decir más del triple.La información existente indica que Pindo-i es ambientalmente sustentable , además es mejor que anteriores proyectos cuando se presta atención a los efectos negativos por inundación de áreas colindantes a la represa. Para construir Yacyretá hubo que inundar 92 mil hectáreas, Salto Grande inundó 55 mil hectáreas, por el contrario Pindo-i, a pesar de ser una central más grande, inundaría mucho menos (14 mil hectáreas).Las ventajas de Pindo-i como fuente de energía limpia sin emisiones de CO2 y con impactos ambientales moderados y controlables por una buena administración, no admiten comparación con otras fuentes convencionales. Para equiparar el nivel de producción del emprendimiento binacional habría que incorporar 5 centrales contaminantes de ciclo combinado de 650 MW cada una. Si quisiéramos equiparar con energía nuclear, deberíamos afrontar un gran aumento de costos de inversión, comprometiendo así nuestras débiles finanzas públicas.
Este buen proyecto hidroeléctrico puede además acompañar la expansión de las nuevas energías renovables (solar y eólica), ya que la disponibilidad firme de energía hidroeléctrica asegura la prestación regular del servicio incluso en ausencia de viento o sol.
Un buen proyecto como Pindo-i debe incluir programas ambientales y sociales directamente orientados a la población afectada. Nuestra hidroelectricidad puede ayudar a cumplimentar las obligaciones asumidas por nuestro país en el Acuerdo de París (2015) para preservar el medio ambiente global, además, aprovechar el Río Paraná contribuirá a fortalecer la integración energética del Mercosur.
(*) Ex secretario de Energía.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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