Murió Bignone, el último dictador

Nacionales 08 de marzo de 2018 Por
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BUENOS AIRES, 8 (NA). - El represor y último dictador de la Junta Militar, Reynaldo Bignone, falleció ayer a los 90 años en el Hospital Militar, donde se encontraba internado, mientras cumplía condena por crímenes de lesa humanidad.
El militar había nacido en el partido bonaerense de Morón el 21 de enero de 1928 y entre el 1 de julio de 1982 y el 10 de diciembre de 1983 fue presidente de facto de la Argentina, siendo el último antes del retorno de la democracia.
Tras el fracaso en la Guerra de Malvinas, la crisis económica y el descontento social, fue Bignone el militar que hizo el llamado a elecciones presidenciales y el 10 de diciembre de 1983 le entregó el mando al electo mandatario radical Raúl Alfonsín.
Durante su paso por la Casa Rosada, Bignone ordenó la destrucción de documentación sobre detenidos-desaparecidos y también firmó en septiembre de 1983 la ley de autoamnistía para desligar de responsabilidad penal por violaciones a los derechos humanos a los miembros de las Fuerzas Armadas. La norma, que fue derogada con el regreso de la democracia, declaraba "extinguidas las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con motivación o finalidad terrorista o subversiva" entre 1973 y 1982.
En 1984 fue encarcelado por varias desapariciones, pero luego liberado por la Ley de Obediencia Debida, y años más tarde también fue indultado por el ex presidente Carlos Menem. Tras derogarse las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, el represor fue condenado en diez juicios por crímenes de lesa humanidad, tres de los cuales fueron a cadena perpetua.
Bignone fue hallado culpable por delitos cometidos entre 1976 y 1977 en el Colegio Militar de la Nación contra conscriptos del servicio militar obligatorio y por su participación en el denominado "Plan Cóndor", del que participaron dictaduras del Conosur.
También fue condenado por detenciones ilegales en el Hospital Posadas, desapariciones, secuestros, tormentos y la apropiación de bebés.
Por las condenas, fue dado de baja del Ejército y perdió el grado militar en octubre de 2014, a través de una resolución del entonces ministro de Defensa, Agustín Rossi.
En 2010, durante el juicio en su contra por los hechos ocurridos en Campo de Mayo, Bignone subrayó: "Acá no hubo más de ocho mil desaparecidos, cifra que no es superior a las cifras de la inseguridad actual".
"Se nos tilda de genocidas y represores. Lo de genocida no resiste el menor análisis, lo ocurrido en nuestro país no se adapta a lo más mínimo al concepto internacional de genocidio", señaló.
El represor también consideró que "la obediencia debida es intrínseca de la profesión militar" y sostuvo que "en tiempos de paz la desaparición de una sola persona significa una cosa y en tiempos de guerra significa otra".
En su biografía, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, recordó un encuentro que tuvo con Bignone cuando fue a reclamar por la aparición de su hija Laura: "Él ya era secretario de la Junta Militar. Antes de verlo, me sometieron a terribles controles de seguridad. Me recibió en su despacho, a solas, con un arma sobre el escritorio, en ridícula ostentación de fuerza. Era un revólver, con la culata de madera, muy lustrada. Era algo así como un loco suelto".

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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