¿Ya arrancó la guerra comercial?

Notas de Opinión 06 de marzo de 2018 Por
Todo el "mainstream" de los economistas que rodean a Washington se agarran la cabeza de solo pensar en que las políticas proteccionistas que están en la mente de Trump se apliquen.
FOTO AFP-NA TRUMP. Reinvindica al mercado interno y no duda en sumar aranceles a las importaciones.
FOTO AFP-NA TRUMP. Reinvindica al mercado interno y no duda en sumar aranceles a las importaciones.
Bastó que Donald Trump dijera en las últimas horas que "las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar" para que la tensión global aumentara y los mercados exhibieran sus temores más profundos.
Todo comenzó el jueves cuando la Casa Blanca anunció que piensa en aumentar un 25% las tarifas al acero importado y un 10 por ciento al ingreso de aluminio.
Las respuestas llegaron de todos lados: por ejemplo, funcionarios de la Unión Europea salieron a advertir que Trump se arriesga a una guerra comercial con sus aliados más cercanos. "No nos vamos a sentar sobre nuestras manos mientras nuestra industria es puesta en riesgo por medidas injustas", fue una de las frases que se escucharon por fuera de las fronteras estadounidenses.
La advertencia no provino de la lejana Asia sino de los labios del vocero de la Comisión Europea, Alexander Winterstein, quien prometió una respuesta "firme y proporcionada".
A su vez, el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, subrayó que "Estados Unidos debe saber que si estas decisiones unilaterales se mantienen y confirman eso llevará a una fuerte, coordinada y unida respuesta por parte de la Unión Europea".
La agencia Reuters, calculó que los europeos consideran aplicar tarifas del 25 por ciento sobre 3,5 billones de dólares de importaciones desde Estados Unidos si la Casa Blanca avanza con su plan.
El pleito terminaría en la Organización Mundial de Comercio y, por ejemplo, el jefe de Estado canadiense, Justin Trudeau, ya dio a entender que considera "inaceptable" lo anunciado por su vecino.
El diario The New York Times, también muy crítico de Trump y su retórica proteccionista, hizo hincapié en que los líderes del Partido Republicano, "encantados" hasta el momento con los recortes de impuestos y la eliminación de regulaciones impulsadas hasta el momento por el presidente estadounidense, ahora lucen "aterrorizados" por este amague con ir de las palabras a los hechos en el terreno comercial.
"Advierten que la guerra comercial que Trump parece querer lanzar podría tener efectos adversos, lanzando a América y al mundo a una recesión", describió el diario, poniéndole el oído a los compañeros de ruta del propio jefe de Estado norteamericano.
Todo el "mainstream" de los economistas que rodean a Washington se agarran la cabeza de sólo pensar en que las políticas proteccionistas que están en la mente de Trump -y que seducen a muchos de sus votantes- se apliquen.
Tal como lo revelaron las declaraciones desde Europa y las alarmas que sonaron en Canadá, los economistas temen por una dinámica que Trump parece no tomar en cuenta.
Es decir, que con la idea de afectar a China y otros países con los que la Casa Blanca no es muy afín, los principales afectados de la "guerra comercial" sean los "aliados más cercanos".
"Hay probabilidades de que estas tensiones comerciales escalen", señalaron economistas de Goldman Sachs citados por el New York Times, quienes señalaron que "esto se aplica particularmente a un amplio grupo de países que incluye algunos aliados de Estados Unidos".
En medio de la euforia de fin del año pasado, los más precavidos en los mercados marcaban como "posibles peligros" la disparada de una guerra comercial: las palabras de Trump no hicieron sino recordar esas ideas y los inversores se lanzaron a desprenderse de papeles en todo el mundo.
Estados Unidos, Asia -donde China salió a expresar "grave preocupación"- y también Europa fueron epicentro de ese efecto "manada" que se registra ante episodios de temor de este tipo.
El diario The Wall Street Journal también salió a advertirle a Trump que una guerra comercial no causará "dolor" donde el presidente norteamericano espera -sobre todo China- sino en su propio país.
"No será China quien realmente pague la cuenta por más altas tarifas para el acero: serán los aliados americanos como Canadá y Corea. Estados Unidos solía importar mucho acero chino, pero los niveles cayeron fuertemente gracias a protecciones impuestas en su momento", señaló el diario especializado. Explicó que "mientras tanto, a las empresas siderúrgicas chinas les está yendo bastante bien por razones que no tienen nada que ver con Trump": entre esos elementos destacó un "boom" de la construcción interno en el gigante asiático.
Cuatro días después del anuncio, Trump afirmó ayer que reconsideraría la idea altamente controvertida de imponer aranceles elevados al acero y aluminio a condición de que "sea firmado" un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte que sea "justo". "Tenemos grandes déficit con México y Canadá. El TLCAN, que actualmente está en renegociación, ha sido un mal acuerdo para Estados Unidos, gran reubicación de empresas y empleos. Los impuestos en el acero y el aluminio será retirados únicamente si un nuevo acuerdo es firmado", escribió Donald Trump en twitter. "También, Canadá debería tratar mejor a nuestros agricultores. Muy restrictivo", añadió, después de haber criticado varias veces a su vecino del norte, especialmente sobre su producción de leche.
Así es que la incertidumbre se apoderó de la economía mundial en pocas horas y todos los grandes jugadores de los mercados salieron a reclamar que alguien ponga algo de certidumbre, justo cuando los más optimistas pronosticaban una recuperación sólida de la producción.

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