Buenos deseos, pero con escasa autocrítica

Nacionales 02 de marzo de 2018 Por
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El presidente Mauricio Macri ensayó ante los legisladores una encendida defensa del proyecto económico encarado en 2015, ratificó el rumbo y, con tono entusiasta, pidió a la gente "no ceder ante el desaliento".
En varios tramos de su exposición en el Congreso -en parte leída-, Macri apeló al término "entusiasmo", e insistió en que "lo peor ya pasó", y puso como eje de su gestión bajar la pobreza, que se mantiene en niveles elevados con aumentos en índices de indigencia.
No hubo autocríticas y tampoco referencias a las turbulencias internas generadas por el dólar, las elevadas tasas de interés que obstruyen el crecimiento y fomentan el negocio financiero, el crítico cuadro que refleja la balanza comercial, ni los miles de despedidos en empresas estatales y puntuales sectores privados.
"En el siglo XXI cada día se crean trabajos nuevos y otros se terminan. Podemos intentar resistirnos o asumir el momento que nos toca vivir", sostuvo el jefe de Estado en medio de las quejas por los despidos en el Estado. .
Y volvió a decir que sin este plan de ajuste, la Argentina estaría ahora padeciendo una profunda crisis económica y social de consecuencias insondables.
El presidente no explicó las proyecciones recalibradas en torno a la inflación y a un presupuesto que quedó desajustado con relación a las nuevas metas.
Macri prometió que este año la inflación será inferior al anterior, y que el próximo será menor al actual, a pesar de las evidentes dificultades para frenar los precios, en los que tienen alto impacto las fuertes subas en tarifas de servicios públicos.
El presidente habló de un "crecimiento invisible", de una baja en el desempleo, de una mejora en las cuentas públicas con "gradualismo" en las medidas y de récord de venta de cemento, de asfalto, de autos, de motos, de turismo y de pasajes de avión.
Puso especial énfasis en la decisión del Gobierno de bajar el déficit fiscal con el propósito de "dejar de endeudarnos", uno de los puntos sobre el que más focalizan sus críticas analistas internos, externos e inversores en general.
Calificadoras internacionales vienen advirtiendo sobre la vulnerabilidad que está teniendo Argentina al depender tanto del financiamiento externo.
El mensaje de Macri estuvo directamente dirigido a inversores externos para que traigan capitales a la Argentina, algo que en más de dos años de gestión casi no ocurrió, al menos en forma masiva y determinante.
De cara al futuro, pidió, en definitiva, mayor paciencia, dijo que lo mejor está por venir y que el crecimiento se fortalecerá. "Si pudimos evitar la crisis...imaginemos todo lo que podemos conseguir", dijo Macri.

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