Sin héroes, con Estado

Editorial 28 de febrero de 2018 Por
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Con la inseguridad como uno de los peores males que nos aquejan, los argentinos nos alarmamos cada día. Siempre hay un nuevo caso que pone a prueba nuestra capacidad de asombro, en nuestra comunidad de Rafaela o en otras ciudades del país y que nos llegan a través de los medios de comunicación tradicionales o las influyentes redes sociales. Sangrientos femicidios, abusos de niño con desenlaces trágicos, conflictos interpersonales que comienzan con una aparente simple discusión y culminan con una muerte, luchas entre bandas de narcotraficantes y adolescentes que se dedican al narcomenudeo sin darle valor alguno a la vida. Podríamos agregar los accidentes de tránsito por errores humanos e infraestructura vial deficitaria como otras situaciones con saldo fatal que podrían evitarse. 
A este cuadro de situación general, se suman los robos en las calles de nuestra Rafaela. Un motochorro que hace caer de la bicicleta a un niño o a una mujer, que son los "blancos" favoritos por suponer un mayor grado de vulnerabilidad, puede provocar lesiones graves. Y todo por robarle un teléfono, una campera y a veces la bicicleta. Esa es la base del miedo que se apodera de las familias y que impulsa un cambio de hábitos, como el de prácticamente prohibirle a chicos de 10 años andar solos en su bicicleta por la ciudad. 
Delincuentes que están armados buscando la oportunidad para robar también es otra amenaza latente que atemoriza a los rafaelinos. ¿Qué hacer ante semejante empeoramiento de la calidad de vida por la problemática de la inseguridad? Reclamar a la Provincia y a la Nación la asignación de mayor cantidad de agentes policiales o de la Gendarmería. Mayor eficacia en las investigaciones del narcotráfico que permita desarticular bandas violentas. Y un plan de seguridad coordinado entre las diversas fuerzas de seguridad, entre los distintos niveles de gobierno. 
En la Argentina es un inconveniente de magnitud lograr que los gobiernos de diferentes jurisdicciones logren coordinar políticas de Estado eficaces. 
En Rafaela se han logrado avances, ya consolidados, en materia de articulación entre los sectores público y privado al punto de constituirse en un modelo de gestión estudiado en ámbitos de universidades del país y del exterior. El reconocido investigador y consultor español, Francisco Alburquerque, describió las fortalezas en este sentido en el 2003 cuando escribió "La experiencia de desarrollo local de Rafaela". 
En otros tiempos, empresarios, instituciones y Estado local unieron fuerzas para gestionar la ejecución de obras de infraestructura de relevancia pero claves para el desarrollo territorial de la comarca. Así, en los años 80 se plasmaron el primer acueducto y también el actual gasoducto, más allá que ahora el crecimiento de la ciudad obligue a construir un segundo de cada uno. 
Lamentablemente, no se observa el mismo nivel de articulación entre los estamentos públicos. La visita efectuada la semana pasada por el ministro de Seguridad de la Provincia, Maximiliano Pullaro, constituye en gran medida es un ejemplo claro que cuando los políticos locales reclaman políticas de Estado para reducir la violencia y los delitos lo hacen desde una posición como mínimo ambigua. 
Nadie está dispuesto a compartir los logros sino que se advierten actitudes motivadas por el interés personal de sobresalir por sobre el resto. Mientras la ciudad necesita que su Intendente y sus concejales sean uno solo para fortalecer la lucha contra la inseguridad, todos juegan al antón pirulero y cada cual atiende su propio juego. 
Así, dos concejales piden reunirse a primera hora con el ministro en la Jefatura de Policía y luego difunden un parte de prensa sin sustancia con una foto que documenta el encuentro. Más tarde dos funcionarios del Departamento Ejecutivo que no tenían pautada una reunión con el ministro pero se encuentran en la sede del Nodo y lo mismo, parte de prensa y foto. Y posteriormente otros dos concejales que son del mismo espacio que los que se reunieron inicialmente con Pullaro también se encuentran con el ministro para hacer más de lo mismo, un partecito y una fotito. Al final el diablo de la política mete la cola, y el vecino no parece ser la prioridad. 
Así, cada uno de los políticos rafaelinos cree que es Batman en seguridad, que va a salvar a todos y se convertirá en el héroe individual. Y la verdad es que no hay héroes, más bien se debe tomar el ejemplo de la Liga de la Justicia: trabajar en equipo. La seguridad es un adversario muy grande para un concejal o un funcionario municipal y está visto que para un ministro también. Solo no puede nadie.
La unión hace la fuerza es una bandera de otros tiempos siempre vigente. Se requiere de políticas de Estado en el que cada uno cumpla un rol, los ejecutivos de todos los niveles, los legislativos de todos los niveles y los poderes judiciales de la Nación y la Provincia. 







Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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