Casapueblo: mezcla entre arte y arquitectura

Hábitat 26 de febrero de 2018 Por
Este 24 de febrero se cumplieron cuatro años del fallecimiento del artista y constructor uruguayo Carlos Paéz Vilaró, reconocido por una de sus más significativas obras arquitectónicas, Casapueblo, ubicada en Punta Ballena a 13 km de Punta del Este, Uruguay. Aprovechando esta fecha especial no queremos dejar de compartir con ustedes una breve descripción de su destacada obra, una mezcla entre arte y arquitectura.
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- Casapueblo. Famosa por su ubicación especial para los atardeceres

Desde el pasado mes de enero, en su lugar de origen y de la mano de su hija Agó Paéz y otras artistas, está vigente una exhibición de unas 80 obras del artista con el objetivo de rendirle homenaje. Aprovechando esta fecha especial no queremos dejar de compartir con ustedes una breve descripción de su destacada Casapueblo, una mezcla entre arte y arquitectura.

“Pido perdón a la arquitectura por mi libertad de hornero”, dijo alguna vez Carlos Páez Vilaró, quien construyó una casa y un estudio de arte, sin saber de arquitectura, lo hizo como una obra escultórica para habitar, expresando su particular visión.

Casapueblo está inspirada en la naturaleza, de forma órganica, inspirada en los paisajes vistos en el Mediterráneo cerca de Grecia. El inicio de esta obra radica en 1957 cuando el artista en busca de un nuevo lugar para su taller, se topó con Las Grutas en Punta Ballena y vio ahí su lugar en el mundo.

Primero construyó una casilla de lata provisoria, sin agua ni luz, mientras con ayuda de amigos realizaba las labores de construcción más complejas. En 1959 ya tenía construida “La pionera”; hecha con madera que el propio mar traía los días de tormenta, y que Vilaró recogía con ayuda de sus vecinos pescadores.  “La Pionera” sirvió para almacenar puertas, ventanas y todo tipo de materiales que le sirvieran para seguir construyendo. Fue sumándole habitaciones como si fueran piezas de un rompecabezas que solo él tenía en mente, con el fin principal de que sus amigos -que a su vez ayudaban con los trabajos- tuvieran un lugar donde quedarse cuando lo visitaban. Sin planos, sólo con sus bocetos, fue moldeando las paredes con sus manos, usando guantes especiales creados por él mismo. Buscó siempre las curvas y nunca las rectas o los ángulos, inspirado en el trabajo de los horneros cuando hacen su nido. Así siguió construyendo pacientemente durante casi 40 años de trabajo, uniendo las habitaciones como un collar de perlas. Y sin darse cuenta, un día había decenas de cuartos y terrazas.

Por razones económicas y de mantenimiento, finalmente Carlos Páez Vilaró aceptó la propuesta de un grupo hotelero argentino para aprovechar tantas habitaciones y convertir gran parte de la construcción en hotel. Parte de la estructura la mantuvo como vivienda y taller, y allí vivió hasta el día de su muerte a los 90 años, el 24 de febrero del 2014. Hoy aún vive su familia y funciona como alojamiento, pero también como museo y restaurante.

Otra Casapueblo en el Tigre

La segunda Casapueblo construida en la cabecera del Delta de Buenos Aires, es una obra orgánica muy original, creada como si fuera una escultura habitable y bajo el concepto del artista que llamó arqui-textura, se destaca por el aire mediterráneo de su aparente estilo y las cúpulas como erizos en el techo. La segunda Casapueblo, llamada originalmente Bengala, tal como la primera, no responden a ningún estilo o movimiento arquitectónico, se trata de esculturas con espacio para habita. No se pueden clasificar estrictamente, solamente podemos asociarlas con la arquitectura orgánica, sugiere las formas que se logran con el adobe, y por el blanco impresionan como construcciones vernáculas del Mediterráneo, los Pueblos Blancos.

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Casapueblo. Ubicada en Punta Ballena - Uruguay


|Fin del verano, fin de colonia

Este mes finalizó una nueva edición de la colonia de vacaciones en el Club Atlético Independiente de Rafaela (CAI), con el cual, el Colegio de Arquitectos de Rafaela mantiene un convenio para brindarle un mejor servicio a sus matriculados. Por segundo año consecutivo, el CAD 5 ofreció a sus matriculados una bonificación especial en el valor de la cuota. Este año participaron de las actividades de la colonia, más de 10 niños de las familias del CAD 5 con el entusiasmo de seguir agrandando el cupo para que más chicos puedan disfrutar del verano. En las primeras semanas del año los niños que concurrieron a la colonia pudieron disfrutar de las diferentes actividades recreativas, campamentos, encuentros con otras colonias y visitas a otros natatorios y sobre todo ejercicios de natación con el objetivo de que cada alumno adquiera las herramientas básicas para desenvolverse en el agua con total naturalidad. Esta clase de actividades además son de gran importancia social para los niños, ya que, a través del juego, comparten tiempo con nuevos compañeros y afianzan valores importantes como el respeto, compartir, solidaridad y disciplina.


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