El acceso a las armas

Editorial 25 de febrero de 2018 Por
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¿Cómo es que los jóvenes de distintos barrios de Rafaela logran tener un arma de fuego? Descartada la posibilidad de que adquieran una pistola, un revólver o un rifle en los negocios habilitados para la comercialización de este tipo de productos, entonces el interrogante se torna incómodo. ¿Se apoderan de las armas cuando roban en distintas viviendas? Es una posibilidad. El mercado ilegal en el que se trafican los "fierros" con sus respectivas municiones está muy oscuro como para poder entender su lógica y en especial comprender de dónde obtienen los proveedores ese arsenal que luego ponen a disposición de pequeñas y, al mismo tiempo, violentas bandas. Podríamos desarrollar alguna hipótesis, una sospecha, pero de ninguna manera se podría establecer con claridad qué es lo que sucede donde uno no puede ver y qué permite armarse a los adolescentes, en gran medida afectados por el consumo de drogas. 
No hay un debate instalado en torno a esta problemática del acceso a las armas desde los barrios de Rafaela. Que un joven de barrio Jardín se pasee sobre una moto por las calles del lugar en el que vive y presuma de estar armado ante los vecinos es, como mínimo, inquietante. Pero de ninguna manera el problema es exclusivamente rafaelino ni tampoco se reduce a la Argentina. 
En Estados Unidos la cuestión tiene otro vuelo a partir de las conmocionantes matanzas en las escuelas. La masacre de 17 personas el pasado 14 de febrero en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de la ciudad de Parkland, cerca de la reconocida Miami, renovó el debate en torno a las amplias facilidades que otorga el sistema legal de ese país para la compra de armas. 
Una sociedad golpeada y escandalizada alimenta esa discusión pública que ya no sólo rebasa en los medios de comunicación sino que se fortalece en las influyentes redes sociales, donde todos se pueden manifestar, donde todos pueden tener voz e imagen. 
Si bien la llave legal está en la estructura del poder político de los estados y del Capitolio, el Congreso norteamericano, en las bases también puede nacer un impetuoso movimiento pacifista que busque aflojar los hasta ahora sólidos pilares de la poderosa industria de armamento de los Estados Unidos, que se ha defendido con el lobby en los pasillos legislativos y de la Casa Blanca y con consistente entramado legal en los estrados judiciales. 
De todos modos, siempre una gota rebasa el vaso. Quizás es la de la escuela secundaria de Parkland. Unidos, empoderados, motivados y acomodados: así son los jóvenes sobrevivientes del tiroteo en Florida que lideran el movimiento contra las armas #NeverAgain y que tienen la esperanza de impulsar un cambio en el Estados Unidos de Donald Trump.
Los adolescentes alzaron la voz para exigir a los legisladores un mayor control sobre la venta de armas en Estados Unidos. Se trata de "millennials" que nacieron en un mundo donde los tiroteos masivos son una amenaza real, crecieron haciendo simulacros para prepararse ante ellos y están hartos de la inacción frente a esta epidemia, coinciden en afirmar expertos.
Los líderes son Cameron Kasky, creador del hashtag #NeverAgain; Emma González, quien dio un poderoso discurso acusando a los políticos de estar financiados por la Asociación Nacional del Rifle; David Hogg, que filmó entrevistas a sus compañeros durante el suceso y Chris Grady, uno de los líderes detrás del usuario @neveragainMSD. Todos tienen entre 16 y 18 años.
Ahora los llamados "chicos de Parkland" organizan una "Marcha por nuestras vidas" el 14 de marzo en Washington -inspirada en la "Marcha de las mujeres" del año pasado-, que suma donaciones de George Clooney, Oprah Winfrey y Steven Spielberg, entre otros. Siguiendo el ejemplo de muchas celebridades, la marca italiana de lujo Gucci anunció que donará medio millón de dólares para la marcha estudiantil que el 14 de marzo pedirá en Washington el control de armas de fuego.
En todo el país surgen movimientos escolares de apoyo a Parkland, como Student Walkout Against Gun Violence, que organiza protestas de estudiantes contra las armas bajo el usuario @studentswalkout. Los jóvenes están logrando algo que -según los expertos- no había ocurrido antes: generar un debate que podría tener una resonancia política. A esta discusión se incorpora, como robusto argumento, la masacre de Las Vegas en la que murieron 58 personas a manos de un francotirador. En 2016 murieron 49 en un bar en Orlando, Florida. En 2012, 26 personas -entre ellas 20 niños- fueron masacradas en la escuela Sandy Hook en Connecticut. En 2007, 32 estudiantes fallecieron en Virginia.
En este escenario, ¿Por qué fracasaron los otros debates post matanzas? ¿Por qué esta discusión no tuvo antes tanto impacto? ¿Qué caracteriza a los chicos de Parkland? Más allá de que el movimiento está en una incipiente, quizás esta vez es el momento del cambio en el sistema en lo que hace al negocio de lar armas. 








Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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