Bollati: "Es importante visibilizar la labor de la mujer en la ciencia"

Locales 11/02/2018 Por
La investigadora rafaelina, Mariela Bollati, que hace ciencia en el Institut Pasteur de Montevideo, reflexiona sobre el acceso y participación equitativa de las mujeres en las disciplinas científicas.
FOTO INSTITUTO PASTEUR MONTEVIDEO EN FAMILIA. Mariela Bollati con su hija Francesca, de 7 años, durante una jornada de puertas abiertas a la ciencia del Instituto Pasteur de Montevideo.
FOTO INSTITUTO PASTEUR MONTEVIDEO EN FAMILIA. Mariela Bollati con su hija Francesca, de 7 años, durante una jornada de puertas abiertas a la ciencia del Instituto Pasteur de Montevideo.

Tras egresar de la Escuela Normal allá por 1988, la rafaelina Mariela Bollati quiso unir su pasión por la biología con su carrera profesional: eligió estudiar guardaparque. "De chica era inquieta, curiosa. Recuerdo esos campamentos que hacíamos en Líder durante la secundaria en el Parque Balneario, creo que ahí nació un fuerte vínculo con la naturaleza y mi decisión de seguir los estudios de guardiaparque" recuerda hoy desde su casa cerca de Montevideo, la capital uruguaya, donde reside. 
Sin embargo, Mariela debió recalcular sus preferencias debido que para ser guardiaparque había un requisito que no podía cumplir: ser hombre. Así que por su facilidad con la biología, la física y la química se inclinó por seguir Bioquímica en una de las facultades de la Universidad Nacional del Litoral. "Terminé en la ciencia por una cuestión de género", reflexiona tras frustrarse su objetivo inicial de proteger los bosques. 
En la Facultad, observó que la mayoría de los estudiantes opta por hacer clínica, esto es extraer sangre y hacer los estudios. "No me gustaba mucho la labor rutinaria, del contacto con el paciente y eso de la extracción de sangre. Así que me orienté por la investigación y seguí mis estudios con un Doctorado" cuenta el viernes a la tarde luego de terminar su semana laboral en la capital uruguaya. Y luego desde el 2000 hasta el 2006 se instaló en Alemania, primero en Braunschweig y luego en la ciudad de Heidelberg donde vivió con su marido, el santafesino Marcelo Comini.
Un concurso internacional del Institut Pasteur de Montevideo por un cargo como investigador le abrió las puertas del regreso. Hizo las maletas y volvió para estas latitudes sola mientras surgía alguna oportunidad para su esposo, la cual se produjo un año después. 
Mariela hoy es responsable de la Unidad de Biología Celular del Institut Pasteur que integra una red mundial de organismos similares y cuya casa central se encuentra en París. Además, se desempeña como catedrática de Biología Celular de la Universidad ORT en el marco de la carrera de Biotecnología.
"Una o dos veces vamos a Rafaela, estuvimos en últimas fiestas de fin de año", apunta. Habla en plural no sólo por su esposo sino también por sus hijos, Francesca, de 7 años, y Antonio, de 5 (ambos uruguayos). Y viene de visita para encontrarse con su hermanos Cecilia y Enrique, con sus padres Enzo y Raquel Fogolín, y sus amigos de las escuelas primaria y secundaria. 
Mariela hoy es una destacada mujer de ciencia en Uruguay. Pero la cuestión de género y del debate sobre el rol de la mujer en la investigación científica ocupa un lugar prioritario en la actualidad en los ámbitos institucionales. En este sentido, la ONU resolvió en el año 2015, que el 11 de febrero sea el Día Internacional de las Mujeres y Niñas en la Ciencia. ¿La razón? El organismo considera que "en los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia" aunque "siguen enfrentándose a barreras que les impiden participar plenamente en esta disciplina".
"Es importante lograr la visilibidad de la labor de las mujeres que estamos haciendo la ciencia. Estamos mejorando, pero todavía nos falta. A pesar de que mi hija va desde que tiene meses al laboratorio del Institut Pasteur, esta fue una buena oportunidad para reflexionar sobre este tema. Buscamos incentivar el amor a la ciencia y darles valor para que se atrevan a ir contra los estereoptipos", afirma Mariela.
"Yo me relaciono con las ciencias biológicas. Aquí hay más mujeres. Pero de 23 grupos, solo 4 están liderados por mujeres. Entonces, conforme se escala en la pirámide de jerarquía o cargos de toma de decisión las mujeres se quedan retrasadas. Nos evalúan por un CV de productividad. Cuántos artículos científicos de nivel internacional publicaste. Pero no se considera una licencia por maternidad. Es necesario establecer reglas claras y parejas para avanzar a una equidad de género", aseguró la rafaelina que hace ciencia en Uruguay.
Un estudio efectuado en 14 países advierte que "la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es de 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es de 37%, 18% y 6%".
En este marco, el Institut Pasteur donde trabaja elaboró un documento para abordar esta cuestión. "En Uruguay, más de la mitad de quienes se dedican a la ciencia son mujeres, pero apenas superan el 10% cuando se observan los niveles más avanzados de la carrera científica. Por eso, a pesar del aumento de la cantidad de mujeres en ciencias, la equidad de género no es una realidad en las esferas de mayor reconocimiento y cargos de liderazgo. En algunos países del mundo, la situación es un poco mejor, pero en la mayoría es aún más desigual", sostiene.
"Este año, el Institut Pasteur de Montevideo (IP Montevideo) se une a esta iniciativa con el objetivo de que los niños vean a la ciencia como un campo sin restricciones de género. ¿Y por qué eso no sería así? Según halló un estudio realizado en 2017, ya a partir de los seis años, las niñas asocian la inteligencia con un rasgo masculino, y en la adolescencia sienten mayor ansiedad ante las matemáticas que los varones. Esta autopercepción marcada por estereotipos de género, concluyeron los expertos, podría influir en sus decisiones educativas a largo plazo, y particularmente puede alejarlas de carreras asociadas como la neurociencia o la ingeniería", explica.
En este escenario, con la consigna de avanzar contra estos estereotipos y promover el acceso de las niñas a las disciplinas científicas, 12 investigadoras que trabajan en el instituto uruguayo y que día a día hacen su aporte personal acercando a la ciencia a las niñas -y también a los niños- de su familia, invitaron a los más pequeños a visitar el laboratorio y ver cómo trabajan hombres y mujeres en ese mundo maravilloso de curiosidades y desafíos.
Mariela llevó a Francesca, quien conoce ampliamente el lugar pero esta vez tuvo la oportunidad de tomar contacto con el instrumental de los laboratorios, vivir la experiencia de ser investigadora por un ratito. 
El IP Montevideo cierra su informe con un dato: en su sede trabajan 200 investigadores, de los cuales el 57% son mujeres y el 43% hombres.
¿Qué pasa en la Argentina? 
De acuerdo a cifras oficiales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), actualmente el 53% de los integrantes de la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CIC) es mujer. Ocurre lo mismo en el Programa de Becas y en el área administrativa: ocupan el 60% del plantel. "Sin embargo, a medida que nos acercamos a las categorías más altas dentro de la CIC, el número de mujeres baja", alerta el colectivo de Santiago del Estero llamado Amautas Huarmis dedicado a lograr una mayor visibilización de la mujer en la ciencia.
"A su vez, en el imaginario social sigue predominando la figura del investigador hombre, encerrado en su laboratorio rodeado de tubos de ensayo. Para desmitificar esta imagen y revalorizar el rol de la mujer en la ciencia nace el colectivo interdisciplinario Amautas Huarmis, expresión quichua que significa Mujeres Sabias", se define.













Pedro Ulman

Secretario Redacción. Diario La Opinión

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