El dólar, una bestia verde a la que es riesgoso despertar

Suplemento Economía 11 de febrero de 2018 Por
Al Gobierno le sobran problemas para las escasas soluciones que parece tener disponibles. Y los problemas de la economía se traducen en políticos. Las paritarias ya traen dolores de cabeza, como en el sector bancario.
Un dólar arriba de los $ 20 y una devaluación superior al 7% en poco más de un mes encendieron las alertas sobre el punto más flojo del programa económico que trata de imponer Cambiemos: sus limitaciones para poner en caja la inflación y encarar transformaciones indispensables.
El presidente Mauricio Macri insistió en la última reunión de Gabinete en que la llave para reducir la pobreza es que el costo de vida vaya convergiendo hacia 2019 por debajo del 10%.
También sabe que esa puede ser la única opción de que su proyecto tenga chance de reelección, porque el mal humor social ha crecido en forma exponencial desde noviembre último, cuando se consolidó el festival de tarifazos mientras la economía no crea el empleo esperado.
El otro frente complicado se vincula con el alza de tasas de interés, pero Luis Caputo, el "señor deuda", intentó llevar tranquilidad al asegurar que la Argentina se adelantó al ajuste monetario que se viene en los Estados Unidos, cerrando la toma de buena parte de las necesidades financieras de este año.
"Nos anticipamos y cubrimos ya buena parte del financiamiento. Eso nos permite estar tranquilos", dijo "El mago".
Igual, subsisten las dudas sobre si el probable giro financiero internacional no sería capaz de terminar con el supuesto gradualismo fiscal defendido por la Casa Rosada.
Un ajuste de alto calibre, con un 30% de pobreza y un conglomerado de movimientos sociales, sindicatos y fuerzas políticas capaces de ganar la calle, crearía una complicación de impredecible resultado. Algo de responsabilidad, sino mucha, le cabe al Presidente en esta delicada coyuntura.
Algunos le cuestionan haber preferido administrar en lugar de conducir la solución de la herencia kirchnerista, y eso se tradujo en tasas altas, dólar barato, endeudamiento, todo lo cual redunda en menor actividad y mayor inflación.
El Banco Nación salió a vender 400 millones de dólares en el último día de una semana complicada. Fue cuando parecía que el dólar podría llegar a los $ 21 pesos, un nivel que sonó a demasiado en los oídos del jefe de Estado.
Tal vez Caputo tenga razón y la pelota la tenga bajo la suela, pero se debe tener en cuenta que aún restan conseguir U$S 20.000 millones para afrontar las obligaciones previstas en el 2018, lo cual no es poca cosa. Todo con una balanza comercial que genera preocupación creciente, con un rojo cercano a los 8.500 millones.
A esto se suman otros 10.000 millones de dólares que se evaporan por turismo, demostrando al menos dos cosas: la divisa estadounidense está retrasada en la Argentina y, casi al filo de la psicología, uno de los sueños aspiracionales más importantes de los argentinos parece ser viajar al exterior, sea Brasil, Chile, Miami, Nueva York, Europa o el sudeste asiático. No tendría nada de malo si no se estaría frente a una sequía de divisas.

EL 2019 Y LA ECONOMIA
Macri sabe que de no poner en caja la inflación y reanimar el consumo, la continuidad del proyecto Cambiemos será complicada. Salvo que, una vez más, apueste a que enfrente suyo se plante como mascarón de proa el ultrakirchnerismo.
Ahora el jueves habrá una cumbre de Cambiemos para evaluar lo realizado en los últimos meses, el costo político que debió pagar Macri por adoptar decisiones no populares -reforma previsional, cesantías en el sector público, aumento de tarifas, etc.- y su consecuente caída en su imagen, y fundamentalmente cómo seguir para revertir una coyuntura conflictiva a la que aún le faltan las discusiones paritarias. El paro de los trabajadores bancarios del pasado viernes no fue la mejor señal para transitar este sendero en el que parecen sobrar espinas y faltar rosas. 
El panorama internacional de estos días no ayuda, con la incertidumbre financiera que golpeó en Estados Unidos y tuvo replicas en la Bolsa de Comercio porteña donde las acciones no fueron negocio en la última semana. 
En esta coyuntura más adversa que amigable, el presidente Macri se hizo un tiempito para recibir al técnico de la Selección argentina, Jorge Sampaoli, durante un almuerzo que se prolongó durante dos horas el lunes pasado. El Mundial de Rusia, en este caso, fue el tema destacado y cómo compatibilizar la agenda de los jugadores seleccionados con la del Gobierno y la Casa que abrirá sus puertas en Moscú mientras dure la Copa del Mundo. 
En el macrismo siguen creyendo -tal vez con exceso de confianza- que en cualquier escenario ganarían si enfrente están Cristina Fernández y sus acólitos, ese grupo político al que el mandamás de FIAT Argentina, Cristiano Rattazzi -siempre ajeno al uso de eufemismos- llamó "Alí Babá y los 40 ladrones".

Te puede interesar