Agua amenazada

Editorial 09 de febrero de 2018 Por
El agua de lagos, ríos y algunas está amenazada por el gas del dióxido de carbono.

La gran contaminación que existe en nuestro planeta, producto de los desatinos cometidos por la especie humana, a pesar de las advertencias que se vienen formulando desde hace algunas décadas en lugar de irse corrigiendo, siguen yendo en aumento. Un reciente informe de especialistas de la Universidad de Wisconsin, en los Estados Unidos, da cuenta que la quema de combustibles fósiles aumentó en un 40% el dióxido de carbono en la atmósfera, y que todo indica que dadas las actuales circunstancias, este problema continuará acrecentándose, por lo cual parte de ese gas podría comenzar a mezclarse con las aguas interiores, lo que de concretarse significaría que tendría un efecto nocivo sobre la mayoría de especies que viven en esos lugares.
Si bien todavía no existe una definición contundente respecto a las consecuencias que se presumen, los autores de la investigación calificar que de darse esa posibilidad sería algo realmente aterrador pues se irían destruyendo esos ecosistemas con una masiva extinción de especies acuáticas.
En los años '80 los oceanógrafos comenzaron a tomar mediciones sobre el dióxido de carbono en el agua, registrando una suba constante desde entonces, que es cuando comenzaron las advertencias en tal sentido, debido a la reducción del PH en el agua marina, lo que la vuelve más ácida e interfiere en la vida de los corales y de numerosas especies anfibias, que encuentran dificultades para encontrar su alimentación, pero además, muchos peces ya no pueden detectar a sus depredadores, por lo cual están extinguiéndose aceleradamente.
La cuestión es que este fenómeno que se advierte en los mares, es altamente factible que se traslade a las aguas internas, es decir los lagos, arroyos, ríos y lagunas, aunque por ahora no se disponen de informes concretos no existiendo además antecedentes sobre el fenómeno, ya que los científicos que estudiaron las aguas interiores siempre se preocuparon más por el ácido sulfúrico y otros contaminantes de la lluvia ácida, junto a los escurrimientos de plantas industriales y granjas, pero no por esta clase de gases que se desprenden del dióxido de carbono. 
El nivel de dióxido en un lago -se aclara- depende de variables como su temperatura y el carbón orgánico que contiene, por lo cual si tales factores fueron rastreados con anterioridad entonces se puede estimar el nivel de dióxido de carbono, pero nada puede hacerse si no se disponen de tales elementos. En una región de Alemania estos estudios pudieron realizarse al disponer de las condiciones necesarias, arrojando un resultado que inspira gran temor y constituye una advertencia para ser muy tenida en cuenta, como es que desde 1981 a 2015 las cantidades de gases se triplicaron en los cuatro embalses estudiados.
Fue entonces que se analizaron los efectos sobre el agua dulce, llegándose a la conclusión de la gran afectación negativa que tuvo sobre casi todas las especies, tanto desde microbios del agua hasta pequeños peces. Uno de esos estudios permitió concluir que el dióxido de carbono interfiere con el sistema nervioso de muchos de estos pequeños ejemplares acuáticos, disminuyendo notablemente la capacidad para cuidarse de sus depredadores. 
Pequeños peces en esos embalses de Alemania, que vivían en sector de agua con mucho dióxido de carbono, demostraron claramente no responder con rapidez a las señales de alarma emitidas por otros peces, quedando de tal modo expuestos a los depredadores. También respondieron de igual manera los mejillones, lo que permite suponer que estos se traslada a todas las especies, recordándose por ejemplo, en el caso de los mejillones, que se trata de ejemplares determinantes para mantener el agua transparente. Es decir, que la alteración que sufrirán las aguas interiores del planeta puede ser enorme, no estando aún debidamente dimensionada. 
Que las aguas están contaminándose es una certeza, en cambio existiendo dudas sobre el ritmo de aceleración conque los están haciendo, pues los estudios difieren en tal sentido. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar