Valiosa experiencia con la danza

ACADEMIA DE ARTE
ACADEMIA DE ARTE./ El grupo que participó de la valiosa experiencia junto a Gustavo Castro y Erika Zimmermann.
ACADEMIA DE ARTE./ El grupo que participó de la valiosa experiencia junto a Gustavo Castro y Erika Zimmermann.
El arte es una manera de expresarse, de comunicarse, de transmitir, pero también es una profesión que debe ser encarada con alegría pero también con extrema rigurosidad, así lo entendieron  profesionales de la danza como lo son Gustavo Castro y Erika Zimmermann quienes pusieron en marcha, con exitoso fruto final, una innovadora propuesta en la especialidad.
"En octubre nosotros empezamos con una idea que era desarrollar, un espacio que se llama Academia de Arte, que está en Chacabuco 153, empezamos años atrás, casi a puertas cerradas, con una actividad muy específica, como fue preparar una nena para que entrara al Instituto del Colón, el año pasado ingresó como becada, es la primera nena que se preparó en Rafaela para ingresar a la carrera de danza en el Instituto del Teatro Colón", señaló Gustavo Castro.
Más adelante remarcó "en octubre del año pasado Eri - que estuvo bailando hasta fines de año en el ballet del Teatro San Martín en Buenos Aires-, rafaelina que comenzó con Mirta Zanoni, estuvo en el ballet ruso de Rosario, después fue a Nashville (USA), después volvió y fue al ballet Salta y luego al ballet del Teatro San Martín", prosiguió su relato enfatizando que "en octubre empezamos a idear, dentro de los objetivos que tenemos en la Academia, que se vea al arte como una profesión y tratarlo como tal,  una propuesta como colonia de vacaciones o Escuela de Verano, pero orientada a las artes escénicas, convocamos a algunos docentes complementarios y el 15 de diciembre lanzamos con 12 chicas la escuela de verano, hicieron cuatro estilos de danzas, se apuntó bien a ritmos específicos para que estudien historia, que sepan de dónde viene el ritmo, sus características, siempre apuntando a que las nenas se lleven -más allá de que hayan bailado todo el verano, lo que parecía una utopía- no solo el hecho de haber bailado, sino conocimientos y que empiecen a entender la danza, que los estilos son distintos porque tienen raíces, muchas veces las raíces están unidas, por eso puede haber fusiones, por eso existen diferentes fusiones de diferentes estilos, y también conozcan la disciplina de lo que es la profesión, y terminamos el sábado con un espectáculo que se llamó Dance Camp Fest, la sala estuvo llena con familiares y amigos".
"Las chicas pudieron desarrollar un show bastante interesante, y se mostraron muy felices, y eso lo confirmó la devolución de los padres".
Por su parte Erika remarcó que "se les dio en este camp de verano la posibilidad de que ellas utilizasen los elementos de cada danza y pudieran desarrollar la capacidad creativa, pudiendo crear una danza. Los responsables de cada cátedra permitimos que creasen una coreografía en base a los elementos que se habían dado, y un poco dirigimos esa creación, más allá de los conocimientos que uno les pasa, y de las secuencias de las clases, ellas también desarrollaron su imaginación y su fantasía en la creación de una coreografía con un ritmo que les gusta".
"Nos pareció como propuesta, distinta para el verano y también el probar otro tipo de cosas, facilitando el aprovechamiento del tiempo libre, para que puedan transitar por estos ritmos",  concluyó.
Gustavo recordó que el camp duró "siete semanas de lunes a viernes",  y recordó que entre las participantes -adolescentes- algunas son chicas que bailan desde los 5 años, y destacó que, pese a tener que estar todas las mañanas dedicadas a esta ejercitación, vivieron la experiencia con mucha alegría.
Evidentemente el buen resultado de esta buena experiencia anima a sus organizadores a reiterar la experiencia en la próxima temporada estival.

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