El contrabando lo destruye todo

Notas de Opinión 05 de febrero de 2018 Por
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CONTRABANDO. Uno de los grandes males de este tiempo. FOTO ARCHIVO
CONTRABANDO. Uno de los grandes males de este tiempo. FOTO ARCHIVO

Por Rodolfo Florido

“En un espíritu corrompido no cabe el honor”… esta frase de Tácito hace casi 2000 años nos mostraba lo profundamente errado que puede suceder cuando las sociedades apuestan a desentenderse por supuestos delitos menores, siendo que estos son o tienen el potencial de enhebrarse o facilitar otros en apariencia más graves. Coimear políticos, construir pistas de aterrizaje ilegales, montar la logística de distribución y hasta el crear empresarios “exitosos”, es una distracción en apariencia inocente que conlleva el peor de los venenos, el que no se observa ni se siente… hasta que el cuerpo está muerto.
Algo en apariencia menor como el contrabando de cigarrillos, tiene connotaciones y “negocios paralelos” que destruyen lo que transitan y construyen otros delitos. Hoy por hoy la fabricación, distribución y comercialización de cigarrillos adulterados no solo destruye vidas (se ha encontrado hasta arsénico en su interior) sino que propicia la proliferación de una logística en la que se entremezcla ese delito primario con el lavado de dinero, la distribución de droga, de armas e incluso la trata de blancas. Obviamente toda la sociedad se perjudica y ni que hablar de los cientos de millones de dólares que Brasil, Chile, Uruguay y Argentina dejan de percibir porque el delito no paga impuestos.
La impunidad es de tal magnitud, sostenida por un delito en apariencia menor, que existen fuertes sospechas en toda la región y en los EE. UU. respecto a que el contrabando de cigarrillos termina por ser la base de anclaje del terrorismo internacional y tráfico de drogas. Es por eso que en noviembre del 2017 un grupo de especialistas norteamericanos, sostenido y apoyado por la Cámara de Representantes de los EE. UU. estuvieron dando una Conferencia en la Argentina, mostrando y demostrando la profundidad de este delito en lo económico y en lo relacionado con las FARC colombianas y el ELN del mismo país.
Así, el legislador norteamericano David Pittinger expuso en el Foro Internacional de Inteligencia y Seguridad en su convicción de que en la Triple Frontera existen negocios que financian grupos armados en Medio Oriente y las FARC/ELN. Asimismo, en junio, representantes del Departamento del Tesoro visitaron el enclave, en tanto que Emanuele Ottolenghi, experto en terrorismo de la Fundación para la Defensa de las Democracias, de Washington, afirmó que en la Triple Frontera se blanquea dinero que proviene de la venta de las drogas y que termina por financiar a Irán o grupos como Hezbollah. Esta tesis la comparte con Joseph Humire, del Center for a Secure Free Society, otro de los invitados al foro.La gravedad y el interés de todo esto, lo gráfica el haberse dado cuenta que con la menospreciación del contrabando de cigarrillos se término por dar entrada y desarrollo a estas otras actividades, hoy por hoy entrelazadas en una suerte de “Sociedad” oscura. No entenderlo así implica repetir errores gravísimos que terminaron por entronizar al presidente paraguayo, Cartes, hoy en la lupa de varios gobiernos, por las más que fuertes sospechas de que es así que; por primera vez, un Estado puede ser el sujeto encubridor o facilitador de semejantes delitos.
Ejemplo tremendo
El caso del secuestro de Cecilia Cubas Gusinky, hija del ex presidente de Paraguay y su asesinato (murió enterrada viva) demostró que esta relación entre contrabandistas paraguayos de la Triple Frontera y las FARC eran un negocio incipiente que hoy está cristalizado. Algún distraído podrá afirmar que las FARC ya no existen porque acordaron su desactivación en Colombia. Craso error. Aún las FARC tienen del orden de los 2.000 millones de dólares que precisan lavar ya que, obviamente no los entregaron como parte del acuerdo. En aquel secuestro, seis colombianos miembros de las FARC, entraron por Bolivia dos meses antes del secuestro. Luego de la muerte de la hija del ex mandatario, los colombianos escaparon impunemente del Paraguay. Su entrada al país no fue registrada porque lo hicieron de forma clandestina. ¿Cómo? Se sospecha fuertemente que lo hicieron a través de los circuitos ilegales del contrabando. También contaron con el apoyo del grupo de ultraizquierda local Patria Libre (que luego fuera base de apoyo del grupo guerrillero paraguayo “Ejército del Pueblo Paraguayo” también relacionado con la triple frontera y el contrabando en todas sus expresiones. De hecho, Fueron acusados dos “sospechosos”, Juan Arrom, miembro dirigente del movimiento Patria Libre (fundado en 1990) y Anuncio Martí, periodista y militante del mismo movimiento. Por aquel entonces un medio local afirmaba… “Esto termina de desacreditar a Paraguay –reino del contrabando y supermercado de armas– frente a la comunidad internacional”. (El Informador).

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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