"La reestructuración estratégica de Williner tiene como objetivo crecer"

Locales 04 de febrero de 2018 Por
Los planes de inversión de Sucesores de Alfredo Williner S.A., el presente y el futuro de la lechería, el desembarco de Fonterra a la Argentina, los tamberos, la competitividad... o la falta de ella. La agenda de la entrevista.
FOTO J. BARRERA LECHERIA Y MAS. Marcelo Magni y Rodolfo Galloni, en la sala de Directorio de Williner.
FOTO J. BARRERA LECHERIA Y MAS. Marcelo Magni y Rodolfo Galloni, en la sala de Directorio de Williner.
Con 1.300 empleados distribuidos en sus plantas industriales, sucursales y centros de distribución, la empresa rafaelina Sucesores de Alfredo Williner ocupa el tercer puesto en el ránking nacional medido por cantidad de leche procesada. Esta semana, confirmó que invertirá 20 millones de dólares pero al mismo tiempo descartó dar marcha atrás con su decisión de cerrar su fábrica de Suardi en la que se trabajan 68 personas. 
Rodolfo Galloni, gerente General de Sucesores de Alfredo Williner S.A., amplió la visión de la compañía en esta entrevista con LA OPINION en la sala de Directorio ubicada en las instalaciones de bulevar Roca, en Rafaela. 
"Esta es una reestructuración estratégica que tiene el objetivo de crecer. No es el cierre de una planta ni la pérdida de fuentes de trabajo, es una reestructuración que busca que la empresa sea competitiva y sustentable en el tiempo. Ese es el mensaje que nosotros queremos dar. Que los 90 años que vamos a cumplir en 2018 se transformen en muchos más", subrayó con tono optimista, acompañado por Marcelo Magni, gerente de Marketing.  
-¿Cuál es su mirada sobre el negocio de la lechería y sus expectativas sobre el futuro?
-La lechería viene con muchos años de crisis como es de público conocimiento. Y nosotros no estamos fuera de esa crisis. Lo que nos ha llevado este tiempo, hablo de Williner, es hacer un análisis estratégico de como pensar en la sustentabilidad y competitividad de la empresa con visión de futuro. Buscar la competitividad tiene que ver con la eficiencia en todos los ámbitos de la empresa. Esto que llamamos una reestructuración global y estratégica es para crecer, optimizar nuestros costos internos, nuestros portfolio de productos, entre otras acciones. Hay muchas cosas por hacer en el sector. Sobre la lechería argentina hay un concepto que sobrevuela desde hace muchos años y quizás décadas, de que tiene mucho futuro pero en realidad nunca se termina de plasmar en el presente. Se necesita una reestructuración en toda su cadena. Y esto tiene mucho que ver con la productividad. 
-¿Y entonces?
-Cuando se habla de litros de leche elaborados a nivel país, se encuentra con que la producción fluctúa entre los 9.000 y 10.000 millones de litros por año. Y 9.000 millones es el consumo que tiene el país a nivel anual. Por lo cual, todo lo que se piensa en crecer debe ser en exportaciones, en desarrollar mercados externos. Y esto va a implicar una competitividad para poder disputar mercados en igualdad de condiciones con otros países que tienen estándares de costos más bajos, que son las potencias lecheras del mundo. 
-En este escenario, ¿Cuáles son los planes de Williner?
-Estamos buscando reposicionarnos desde el punto de vista empresa para tener previsibilidad, sustentabilidad y competitividad. Hacia esto apunta el proyecto. Esto incluye optimizar y concentrar la producción de algunas categorías de productos, lo que implica la desactivación de la planta de Suardi, pero a su vez contempla ampliar la capacidad productiva en otras fábricas que va a sostener el crecimiento. 
-Usted destaca que la desactivación de la usina de Suardi no es pérdida de puestos de trabajo.
-Así es, hay acuerdos con el personal que eligió integrarse a nuestra planta de Arrufó y otros a Rafaela. Incluso hay tres que ya están trabajando en nuestra fábrica de Bella Italia. Hay un número que nos plantea que no se quiere ir de Suardi, por lo tanto llegamos a un acuerdo económico mediante retiros voluntarios. Son 68 puestos laborales en Suardi. El 20 por ciento de ellos ha sido reasignado en otros lugares. La planta todavía está abierta en Suardi, ya que su desactivación depende de un proceso progresivo que, estimamos, se extenderá hasta la primavera de este año. 
-Cuando habla de plan de inversiones, ¿tiene un comienzo?
-Por una cuestión de mercado y de confidencialidad, no queremos dar demasiados detalles. Pero ya tenemos inversiones en curso y otras por comenzar. Calculamos que en un plazo de entre dos y tres años tendremos la capacidad productiva ampliada. No es un plan que está solamente en los papeles sino que ya está en ejecución. 
-Grandes jugadores del mercado de la leche en la Argentina han transitado crisis muy severas, SanCor es el caso emblemático. La Serenísima también. ¿Ustedes? ¿Y que hay de los rumores de venta?
-No está en el radar de la gestión. Esto es voluntad de los accionistas si en algún momento lo quieren hacer. Llevamos muchos años con trascendidos, comentarios y versiones sobre una supuesta venta. Lo que puedo afirmar como gerente General de la compañía es que Williner va a cumplir 90 años, que está entre el grupo de empresas más importantes del sector a nivel nacional, que va a invertir y que tiene optimismo en el futuro. La crisis nos ha pegado a todos por igual, la diferencia es como gestionamos la crisis. Apostamos a mejorar los estándares internos. Estamos vivos. Es una empresa que está sana y que por eso encara un proyecto de inversión. Hay que tener en cuenta que cuando el común de la gente habla de industrias lácteas, pone en una bolsa como si todo fuera lo mismo. Pero las empresas se diferencian no solo por lo que hacen de gestión o tamaño sino por otros factores, por portfolio de productos, por canales, por mix de ventas. Estas diferencias explican que algunas hayan tenido mejores performances que otras. La lechería no es que tiene empresas en crisis y otras que escapan a los problemas. No, la crisis fue general. 
-¿En qué medida influye el nuevo convenio con el gremio de ATILRA?
- Fue positivo. Con el gremio estamos en muy buen diálogo. Cada uno en el lugar que le toca, pero con muy buen nivel de diálogo. La adenda que se homologó en los últimos tiempos no tiende a perjudicar el salario del trabajador sino a mejorar la productividad del sector. Tiene como objetivo algunos puntos relevantes relacionados con el ausentismo, la puntualidad y otros. Todo suma para trabajar la estructura de costos. 
-¿Qué perspectivas tiene sobre el negocio?
-La lechería tiene un gran futuro por sus condiciones naturales en la Argentina, pero deberá hacer muchos deberes en sus condiciones estructurales. Aquí entra el costo argentino, la cuestión logística, la infraestructura, de productividad de mano de obra. No queremos bajar el salario, sino mejorar la productividad. Hay referencias, cuando uno va a competir al mundo se encuentra con países como Nueva Zelanda que tiene 4.000 litros de leche de productividad por empleado mientras que en la Argentina hay 1.000. Eso se logra con eficiencias internas, inversiones y más.
-¿Cómo puede impactar el ingreso de Fonterra al mercado argentino en esta sociedad con SanCor?
-En el contexto de lo que estamos hablando, esta lechería es viable con una verdadera transformación. ¿Qué significa? No hablo de industria sino de la cadena. Una transformación de la producción y de la industria. Tiene que ver con esto de los niveles de inversión, la productividad, la eficiencia, porque todo lo que crezca la lechería es para exportar y eso implica competir con el mundo. La incorporación de Fonterra obligará a todos a esforzarnos por ser competitivos. 
-¿Cómo están con los productores?
-Después de una crisis de toda la cadena en la que perdimos todos, en los últimos meses hemos hecho una recomposición del valor que se le paga al productor, más allá del amesetamiento de los últimos dos meses. Hay excedentes para exportar, o sea el consumo interno está abastecido. Si el productor crece, y la industria no puede pagar lo que la leche vale, estamos en un problema. Uno tiene que tener productividad en el tambo para poder ser rentable y en la industria para poder tener capacidad de pago de la leche y de esa forma tener una cadena rentable. 
-¿Se van a seguir cerrando tambos?
-La producción tiene que hacer los deberes como los debe hacer la industria. También hay que mirar en qué contexto y por qué se cierran los tambos. Hay que apuntar al modelo productivo, optar por un modelo eficiente que haga sustentable al productor. Hay muchos tambos que son rentables. 


Pedro Ulman

Secretario Redacción. Diario La Opinión

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