Editorial

La Palabra 03 de febrero de 2018 Por
Un oficio universal

La canción hace mucho tiempo que se hizo popular. La grabaron cientos de intérpretes y se escucha en decenas de idiomas por el mundo. Casi como un himno, suena una y otra vez en recitales, en festivales, en radios, en reproductores de música y en el tarareo de quién sabe cuántos que la recuerdan caminando las calles de algún lugar. Pero nuestra entrevistada fue un poco más allá y siendo viajera de los continentes, la adoptó para su repertorio, la cantó en nuestro idioma sin ser ella argentina, y su versión está acompañada por un coro y una orquesta donde los niños son los protagonistas de la expresión desde la mismísima capital de Francia. Así “El cosechero”, el rasguido doble de Ramón Ayala, surca todas las geografías porque una voz femenina contribuye a que siga siendo una canción testimonial para la humanidad.   

Raúl Alberto Vigini

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