Perdona nuestras ofensas y a los que nos ofenden

Información General 30 de enero de 2018 Por
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Desde que nací escucho como rezan el “Padrenuestro” y rezo el “Padrenuestro” y me pregunto cuántas veces pensamos en lo que decimos cuando rezamos, si muchas veces pensáramos en lo que decimos, que es como un compromiso asumido, no seríamos tan livianos en repetir frases y oraciones.
En la vida tantas veces nos creemos más de lo que somos, que pecamos de falta de humildad, que es el don que Dios más aprecia…sí, la humildad, la verdad y la generosidad son valores que Dios, seguramente nos exigirá cuando tengamos que rendir cuentas de nuestra vida terrenal. Muchos somos Iglesia, ¿pero somos lo que Dios quiere?
En realidad somos Iglesia cuando practicamos lo que Dios nos enseña en la palabra, que no es una palabra vacía, sino llena de mensajes valiosos para nuestro encuentro final con Cristo. Seguramente muchos juzgamos a nuestros hermanos que se equivocan, a nuestro Papa porque no entendemos su mensaje, ni sus actitudes, pero seamos como Saqueo, que como dice Francisco “…desde su enanismo, se hizo grande, porque escuchó y creyó en Jesús…” .
No sé si Francisco es el mejor Papa o no, pero sí sé que es el que Dios quiso que esté en este momento de la humanidad…tanto nos cuesta aceptar lo que Dios dispuso…recibe a pecadores y corruptos, pero, ¿nosotros somos santos? ¿Jesús se reunía con santos o con pecadores?...¿Quiénes necesitan sanar, enfermos o sanos, justos o pecadores? Si quiere a Macri no lo sé, ni me interesa, porque yo apoyo la democracia y al Presidente, para que haga lo que sabe, como sabe o como puede y termine su mandato y que la gente lo juzgue, en una nueva elección, votando lo que desee o considere más oportuno.
Los corruptos están apurados y por eso buscan destruir la paz, crear caos, fabricar situaciones confusas, para poder zafar y no ir presos, pero no cuentan con un Dios todopoderoso, justo y también misericordioso. No desesperemos, creamos en la justicia de Dios, de la que nadie se escapa, por más artimañas que use. Cuando recemos una oración, pensemos en lo que decimos y no repitamos como loros oraciones sino le damos contenido. El Señor nos enseñó: “perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”…nosotros realmente cumplimos con lo que decimos… o somos hipócritas y fariseos y nos encanta que el prójimo nos vea como personas piadosas y nobles, cuando en realidad somos “hipócritas”.
No hace falta ser católicos para comprender que hay un ser todopoderoso, que ha hecho grandes cosas, aunque seamos ciegos para verlas y testarudos para aceptarlas…dispongamos un corazón sabio y dócil, cuando recemos y digamos: perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”…le estamos hablando a nuestro Dios.
Soy pecadora y espero que Dios me perdone, como yo trato continuamente de perdonar a los que me ofenden, ya que soy tan falible como ellos…
No esperemos a ser ancianos para buscar y encontrar a Dios, no porque sea tarde o temprano sino porque nos perdemos la mejor parte de la vida…transitarla con Dios es muy diferente a transitarla solos…Dios nunca nos deja sin esperanzas cuando decidimos recibirlo en nuestras vidas…Dios es amor y misericordia y nosotros pareceríamos ciegos ante su sacrificio voluntario de dar la vida por nosotros.
Debemos perdonar a los que nos ofenden, si queremos que Dios nos perdone a nosotros…¿lo intentamos?

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