Sacerdote vive pobreza, obediencia y celibato

Información General 14 de marzo de 2011 Por
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SANTO TOME (Corrientes), 12 (AICA). - El obispo de Santo Tomé, monseñor Hugo Norberto Santiago, recordó que ser sacerdote es vivir los consejos evangélicos como Jesús, es decir imitar a Jesús que vivió “la pobreza para enseñarnos que el Padre es la única riqueza que merece todo nuestro corazón”, es imitar a Jesús que vivió la obediencia “haciendo de la voluntad del Padre el eje de su espiritualidad” y también vivir el celibato “renunciando no sólo a la sensualidad sino a la realidad buena del matrimonio y la familia”.
El prelado explicó que ser sacerdote es también ser “discípulo” y “misionero”. Lo hizo el viernes 4 de marzo al presidir en la catedral local la celebración eucarística de ordenación presbiteral de los diáconos Daniel Díaz y Sergio Fernández, ambos oriundos de Paso de los Libres.
Monseñor Santiago sostuvo que “el sacerdote debe sentirse atraído a orar mucho, no para asimilarse a los contemplativos sino en razón del apostolado. Un presbítero está llamado a orar desde la Eucaristía que es la fuente y la cumbre de la vida cristiana y también está llamado a orar personalmente cada día en largos tiempos de silencio”.
“Mientras que la Eucaristía es la fuente de la gracia de donde surge la meditación, la oración personal le da profundidad a la Eucaristía”, subrayó, al tiempo que dijo que “preparando la homilía ante el Santísimo expuesto en el silencio de la oración cotidiana y poniéndonos como destinatarios de la Palabra, profundizamos la Eucaristía”.
“Adorando y alabando a Cristo en una oración que no tiene otro sentido que estar con El y darle gracias, profundizamos la Eucaristía. Sin oración personal como preparación a la Eucaristía, la celebración de la misa corre el riesgo de hacerse repetitiva, rutinaria, superficial. Sin reflexión, la Liturgia de las Horas corre el riesgo de ser «despachada» en cinco minutos. Sin una verdadera actitud orante, podemos caer en un cumplimiento formalista, rezando todas juntas las horas litúrgicas desnaturalizando el Oficio Divino que está pensado para santificar las distintas horas del día. Por eso no siempre «cumplir es rezar, por eso necesitamos de tiempos reposados que favorezcan una auténtica oración”, puntualizó.
Los nuevos sacerdotes realizaron sus estudios eclesiásticos en los seminarios diocesanos San José (Santo Tomé) y Santo Cura de Ars (Posadas) y arquidiocesano El Cenáculo (Paraná).
El presbítero Díaz celebró su primera misa en la capilla Sagrado Corazón de Jesús, mientras que el presbítero Fernández lo hizo en la parroquia Cristo Rey, ambos templos de la localidad de Paso de los Libres.
Monseñor Santiago los destinó a las parroquias San Antonio de Padua y Nuestra Señora de Itatí, de Gobernador Valentín Virasoro.

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