La voz del Papa

Editorial 19 de enero de 2018 Por
Lo dispuesto por el Episcopado desautorizando a quienes se arrogan hablar por el Papa, es muy positivo. Debió resolverse antes.

El pronunciamiento del Episcopado Argentino respecto a que "nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa", pone las cosas bien en claro sobre todos aquellos que utilizaron su cercanía al Sumo Pontífice para tratar de reafirmar sus propias expresiones, dejando instalada la duda y por lo tanto generando una confusión que llevó la situación a extremos no deseados, con un clima de clara confrontación con algunas de esas expresiones, en las cuales se mezclaron ideologías y posicionamientos políticos muy diferentes.
Aún cuando no hubo nombres propios, este claro y categórico documento difundido por la Iglesia argentina, no puede dejar de ser relacionado con las declaraciones del militante social Juan Grabois, fundador de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, quien se arroga estrecha cercanía con el Pontífice, sosteniendo en un reportaje publicado en el diario "Página/12" que "el vicio de Macri es la violencia", ampliando que el Presidente en los incidentes por la reformas previsional "quiso reafirmar su autoridad con los fierros", además de otras furibundas críticas al jefe de Estado.
Aunque Grabois en todas sus recientes apariciones nunca dijo que hablaba en nombre del Papa, permitía que se diera por sobreentendido, lo cual fue perjudicando muchísimo la imagen del Pontífice, llegándose de tal manera a estas aclaraciones en el documento titulado "Francisco, el Papa de todos". Se debe recordar en tal sentido, que con anterioridad, quien solía hablar seguido sobre temas sociales y políticos, dejando traslucir su cercanía con el Papa, fue el legislador Gustavo Vera, quien también originó muy fuertes polémicas.
Esta determinación del Episcopado de dar a luz este documento, deja también bien claro que hubo un cambio de estrategia desde la asunción de monseñor Oscar Ojea -fue en reemplazo de Arancedo-, de quien se asegura tiene gran cercanía con Francisco.
Desde que asumió el papado, y en especial desde que Macri fue presidente, se fueron sumándose una tras otra las polémicas y discusiones sobre ciertas actitudes del Papa, como se trató de interpretar los tan diferentes gestos de su rostro cuando recibió a la ex presidenta Cristina Kirchner y luego a Macri, lo originado cuando ignoró la presencia de Margarita Barrientos -militante social cercana al macrismo-, o bien cuando en contrapartida le envió un rosario a Milagro Sala, o recibiendo a Hebe de Bonafini, Guillermo Moreno o incluso al Caballo Suárez, por nombrar a algunas de las más controvertidas figuras del kirchnerismo.
Dentro del Episcopado fue generándose un debate sobre la conveniencia o no de salir a la fase pública para fijar posiciones, logrando prevalecer ahora esta nueva estrategia, claramente diferente a la anterior, debiéndose también decir que la Iglesia de cada país tiene la prioridad de pronunciarse acerca de episodios circunscriptos a lo nacional que involucran al Papa.
Es positivo que así haya ocurrido, ya que toda esa legión de quienes se sentían voceros del Papa, o bien se convertían en intérpretes de sus dichos, generando fuertes polémicas y abriendo otras, ahora han quedado desautorizados. Aunque tal vez debería haberse tomado con mucha mayor anticipación una medida de esta naturaleza, ya que el entonces Jorge Bergoglio es Papa desde marzo de 2013 y desde lo cual han pasado casi cinco años, lo que hubiese evitado muchas situaciones desagradables.  
Sostienen los obispos en su declaración que "en nuestro país gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con ciertas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificando lamentables tergiversaciones de su figura y de sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación", para añadir "la inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa Francisco, no se deja confundir por quienes pretender utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndose posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales".

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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