Los bailes del internado

Información General 14 de enero de 2018 Por
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PALAIS DE GLACE./ El primer encuentro, en 1924, tuvo este emblemático sitio como escenario.
PALAIS DE GLACE./ El primer encuentro, en 1924, tuvo este emblemático sitio como escenario.
La temática tanguera es tan vasta, que contempla en su abanico también a la salud y por ende a la medicina.
En el presente artículo nos vamos a referir a los bailes del internado, denominados de esta manera porque eran organizados por los alumnos internos de los hospitales metropolitanos, en lo que hoy se denominan practicantes o residentes.
El primer encuentro tuvo su concreción el 21 de septiembre de 1914 y se llevó a cabo en el “Palais de Glace”.
Luego, en 1916 comenzaron a realizarse ,siempre el día de la primavera, en “El Pabellón de las Rosas”, en Tagle y Avenida Alvear y el último y undécimo se concretó en Yrigoyen y San José, lugar en que se emplazaba el Teatro Victoria.
En realidad, en París también se realizaban estos festejos estudiantiles. Lo señala Cadícamo en su su tango Madame Ivonne (1933) cuando en sus versos nos dice: “Mamuasel Ivonne, era una pebeta que en el barrio posta del viejo Montmartre, con su pinta brava de alegre griseta animó las fiestas de “les quattre arts…”
El poeta se refería a las fiestas que entre febrero y mayo celebraban los alumnos de la Escuela Superior de Bellas Artes de París.
Los estudiantes porteños, una vez que aprobaban el riguroso examen de admisión para el internado hospitalario, organizaban este tipo de festejos del cual participaban facultades de otras disciplinas, pero se caracterizaban porque en ellos se producían todo tipo de desmanes y conductas desaforadas. Competían para ver quien hacía las bromas más pesadas. Los de medicina llevaban en este aspecto la delantera, llegando a asistir con partes humanas que extraían de la morgue, con el consabido desbande de los concurrentes, en especial del público femenino.
El primer baile como lo tengo dicho, se realizó el día de la primavera de 1914 y el último en 1924, este, producto de un desafortunado suceso.
Los prolíficos músicos de la época, aprovechaban los bailes del internado para estrenar sus nuevas creaciones.
En la jornada inicial Canaro estrenó el tango “Matasano” en homenaje a los internos del hospital Durand. “El apronte” fue el tema que en esa ocasión presentó Roberto Firpo para los del hospital Ramos Mejía que en aquella época se llamaba “San Roque”.
En 1915 Canaro estrenó “El internado” un tango ampliamente difundido y grabado por conjuntos orquestales de renombre. (Biagi, D´Arienzo, Basso entre otros). En esa misma ocasión Firpo dio a conocer “El bisturí”y Alberto López Buchardo hizo lo propio con su tango “Clínicas” dedicado al hospital homónimo.
En los festejos de 1916 Vicente Greco dio a publicidad dos tangos: “El anatomista” y “La muela careada” dedicado a Agustín Bardi.
En estos mismos, Víctor Troysi expuso su tango “Muñiz” como tributo al hospital de ese nombre especializado en enfermedades infecciosas, ubicado en Parque Patricios.
Eduardo Arolas, un grande, estrenó “Derecho Viejo” para los estudiantes de abogacía y además “Anatomía” y “Rawson”, este último, tango instrumental dedicado al Hospital que así se denomina. Rawson es un tango que aún hoy se escucha en las milongas del mundo, fue grabado por la orquesta de Juan D'Arienzo en dos oportunidades: 3-9-36 y 8-8-47
En la celebración de 1920 Udelino Toranzo, el autor del famoso tango “Jueves” estrenó un tema que denominó “Cloroformo” dedicado al Dr. Rogelio Lahitte, quien se desempeñaba en un hospital metropolitano.
En el undécimo y último encuentro Osvaldo Fresedo da a conocer su nave insignia : el tango “ El Once”, precisamente por ser ese el número que llevaban los bailes del internado. Fue grabado por su propia orquesta y por la del genial Carlos Di Sarli entre otras.
A raíz de una broma muy fuera de lugar por lo pesada, el de 1924 fue el último de los bailes del internado. En aquella oportunidad, el administrador del Hospital Piñeyro, fuera de si por una de las tantas cachadas estudiantiles, le disparó con un arma de fuego al interno Ernesto Wellington O'Farrel, ocasionándole la muerte.
Como resultado de estos encuentros estudiantiles, los compositores de la época nos dieron a conocer temas de alta calidad que aún hoy perduran, difundiéndose, en algunos casos a más de cien años de su creación.

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